martes, 7 de junio de 2016

NO ME DIGAS AMOR...



No me digas Amor lo que yo siento
ya que quiero vivir, tocar el cielo,
y embriagarme de luz, temblar entero,
cuando sienta a tu piel beber mis besos.

Es bonito soñar un dulce sueño,
y volar y correr detrás de un ciervo,
escuchar la canción del bosque entero,
donde robles y hayas forman dueto.

Sensación irreal que traza el tiempo,
con granitos de anís, whisky y pomelo,
una extraña quietud, un soplo intenso,
una mano que duda busca el cuerpo.

Porque estás y no estás y así te quiero,
peregrina en la tarde, rostro inquieto,
una luz de tus ojos, mi consuelo,
y también la palabra que oigo luego.

Has sabido llegar con tu silencio
hasta mi corazón, en este puerto,
tan repleto de azul y tan coqueto
que parece un souflé, un postre apuesto.

Eres bosque y jardín, con hada y elfo,
un guarismo sin más, número incierto,
ribombante inquietud, vestido inquieto,
que aligera las almas de los miedos.

Eres fuente en el mar, ola en el cierzo,
la trainera en el campo, el trigo al puerto,
porque arriba, la noche, escribe versos,
con renglones torcidos de Dios dentro.

Un poema, sin más, encoge el pecho,
un suspiro sutil, me deja el viento,
y no sé qué decir, estoy locuelo
al leer esta carta en tu cuaderno.

"...No me digas Amor, que estoy despierto,
porque quiero soñar, ser tu escudero,
caballero andaluz, quizás manchego,
y al final un juglar, quizás ni eso..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 24/05/16

lunes, 6 de junio de 2016

ME DICEN...


Me dicen que te han visto por el parque,
vestida con tu traje más bonito,
preciosa margarita en primavera,
que inundas a los ojos de cariño.

Se encienden las pasiones más osadas
y vuelven a surgir nuevos suspiros,
florecen en el campo los rosales
y tiemblan con su carga de rocío.

Los ojos del poeta se iluminan,
no saben de ilusiones y caminos,
si acaso de pisadas en la nieve
dejadas por obispos y concilios.

Llevemos la lectura hacia el ocaso,
busquemos esos textos nunca escritos,
tomemos la textura de su esencia
y el verso de cristal de tantos libros.

Me dicen que te han visto por la playa
buscando entre las algas tu destino,
preciosa mariposa de colores
y eterna Pimpinela de los niños.

No sabes la fortuna que tu tienes
de ser la mensajera de su oído,
la musa que se posa por su pecho,
y el beso encadenado en sus ojitos.

Los niños no distinguen de colores
pues tienen arcoíris retenidos,
algunos forman parte del paisaje
y el resto por los bosques infinitos.

Así las mariposas encantadas
resurgen con la paz, en los vinilos,
los niños tararean dulcemente,
los hombres las reciben con alivio.

"...Me dicen que te han visto en un poema,
ferviente Robin Hood, de los mendigos,
yo digo que son bromas esos versos
y tú eres la razón por la que escribo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/05/16

domingo, 5 de junio de 2016

PARECE SER...


Parece ser que el tiempo no acompaña
al hombre que soñaba con estrellas,
y solo, en el silencio de la noche,
se queda con sus rimas y poemas.

Silencio en los pasillos y la sala,
eterna soledad de la conciencia,
afuera, en la negrura de la noche,
destacan multitud de candilejas.

Luciérnagas que asoman en el valle,
puntitos de bombillas con su estela,
farolas en caminos tortuosos,
belenes de ciudades en mi tierra.

Aspiro los perfumes de la noche
y saco, entre jirones, sus leyendas,
los seres engendrados por las mentes
llevados al papel y a la novela.

Disfruta con el verso enamorado,
curioso narrador, en noche eterna,
tú tienes la exclusiva del momento
y debes apurar todo este néctar.

Despeja las legañas de tu alma
y vuela como un mirlo en la pradera,
atento a los dictados de la noche
y al niño soñador, con su cometa.

Revuelve las basuras y vertidos
y busca, entre las mismas, lo que queda,
la noche, las migajas y la bruma,
y un fondo de nostalgia por la arena.

Las olas ya se muestran caprichosas,
estiran por la playa sus melenas,
la noche les abraza dulcemente
y escucha sus canciones muy atenta.

"...Eterno soñador, que en esta noche,
buscabas, como tantos, las estrellas,
ignoras que ese cielo que tú buscas
se encuentra, tembloroso, entre tus letras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 22/05/16

sábado, 4 de junio de 2016

POR UN DÍA DE SILENCIO...



Por un día de silencio
hay mil lágrimas vertidas,
son palabras mal sonantes
como rosas ya marchitas.

No nos valen las excusas
ni el sabor de las heridas,
ni tampoco los laureles
por batallas infinitas.

Es muy dura la tristeza
que te roba la alegría,
y el silencio, sin palabras,
que te llega con la brisa.

Es posible que una tarde
confiaras tu barbilla,
a unos labios seductores
y pletóricos de vida.

Compartisteis mil sabores
por las sendas y las rimas,
un poema, con sus versos,
y una vida malherida.

Pero un día, aquella tarde,
fue un recuerdo en la buhardilla,
una mota de nostalgia
y una sombra en cada esquina.

Y se abrieron las compuertas
y las lágrimas huían,
se bajaban por el rostro
a la tierra que suspira.

Ya se escuchan cascabeles
y hasta suenan las mentiras,
las promesas y los sueños
de la gente tan sencilla.

"...Por un día de silencio,
es posible que te digas,
nada pasa, nada ocurre
aunque muera tu sonrisa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/05/16

viernes, 3 de junio de 2016

YA VAN LLEGANDO LAS OLAS...



Ya van llegando las olas,
a la playa, en pleamar,
pero con ellas no vienen
las sonrisas de cristal.

Unas sirenas preciosas
se pusieron a nadar,
entre rocas y entre algas
con la luna de fanal.

Y en la orilla una princesa,
una niña de ciudad,
rescataba los rumores
de esta orquesta singular.

A lo lejos unas luces,
unos ojos sin edad,
unos barcos que entrecruzan
sus destinos y su sal.

Es por eso que se emplean
tantos ratos en jugar,
caracolas y grumetes
con cometas que se van.

Los recuerdos de los hombres
no se sabe dónde están,
puede ser que en la ribera
o en la plaza del lugar.

Por si acaso están atentas
las gaviotas al sedal,
que se lanzan con las cañas
y carnada de atrapar.

Rompe el cielo con suspiros,
¡la tormenta llega yá!,
un adagio de emociones
y una orquesta de verdad.

"...Ya van llegando las olas
y traineras de pescar,
las primeras muy furiosas,
las segundas sin caudal..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/05/16

jueves, 2 de junio de 2016

HOY QUIERO...


Hoy quiero abrazarte, acariciarte
y apretarte contra mi
para decirte así, cuánto te quiero.

Con los ojos cerrados buscaré tu cuerpo
con mis manos,
dejaré que mis dedos dibujen unos versos
por tu piel
y les diré que vayan plasmando, letra a letra,
el mensaje imborrable del cariño
y el amor que quisiera transmitirte.

Es hermoso sentir tu presencia entre mis brazos,
y no quiero despertar, ni despertarte,
de este sueño.
Quiero que siga y que prosiga cada día
y que su latido fortalezca nuestras almas
para que la mía sienta a la tuya gritar,
sentir, pedir y rogar que la bese,
que la abrace, que la ame
y que la mire profundamente a esos ojos maravillosos
que están pidiendo simplemente una caricia,
un beso y una "nana".

Porque tu abrazo es un latido impetuoso,
una transfusión de vida,
una corriente con mil resacas en la playa,
un huracán deshilvanado que desata
las pasiones,
un volcán a la deriva deslizándose
por una montaña nevada,
y tú, allí, en medio,
mirando y gritando mi nombre,
y yo, aquí, extendiendo mi mano para tomar la tuya,
para sentir tus dedos con los míos
en una comunión irreversible.

...Te abrazo, sí, y te digo "buenos días".
Abro los ojos y te saludo con un beso interminable,
para luego recorrer tu piel con mis labios
y hacerla estremecer eternamente.

Por eso quiero abrazarte y apretarte,
para sentirte a mi lado y tan cerca,
que esa unión sea indivisible
y haga que nuestros cuerpos se junten
en un solo sentimiento, en una sola pasión,
en un solo segundo, hasta el fin de los tiempos.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/05/16

miércoles, 1 de junio de 2016

AQUELLAS MARGARITAS...


Aquellas margaritas,
de eterna primavera,
dejaban sensaciones
de forma muy diversa.

Llegaban a los ojos
los cuentos y leyendas,
leídos en la infancia,
contados por la abuela.

Venían con la brisa
los pétalos violetas,
las risas y los llantos
con lágrimas de cera.

Pequeños saltamontes
poblaban las veredas,
ansiosos, como niños,
de estar en las praderas.

Aquellas margaritas,
preludio de mil fiestas,
mostraban sus encantos
a fuer de ser princesas.

Benditas sensaciones
dejaban las estrellas,
los niños las miraban,
buscando los cometas.

Coquetas mariposas,
audaces y traviesas,
venían a los campos
a ser sus pimpinelas.

Un mundo de contrastes
de luz y de paciencia,
llegaba hasta las almas
sin rima ni poemas.

"...Aquellas margaritas
estaban muy despiertas,
igual que nuestros sueños
marchando tras de ellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/05/16