martes, 29 de mayo de 2012

NO QUIERO QUE ME RECUERDEN...


No quiero que me recuerden
como esquela callejera,
ese papel que se pone
cuando la muerte nos lleva.

Quiero seguir en la vida,
en la rosa tempranera,
en el roble tan lozano
y en la brisa siempre fresca.
Yo quiero que me recuerden,
y que sientan mi presencia,
las personas tan queridas
cuando llega la marea.

Cuando el cielo se oscurece,
cuando venga la galerna,
estaré con mi recuerdo
y también con mis poemas.

Y estaré aquí, tan cerca,
sin que me aten las cadenas
de una vida y un pasado
con mil sueños y quimeras.

Por eso, antes lo dije,
no quiero papel ni esquelas,
recordatorios ni lágrimas
pues siempre estaré muy cerca.

Yo quiero que me recuerden,
y que lo hagan sin penas,
con alegría y cariño
como deseo y quisiera.

Porque seguiré a su lado
en otoño y primavera,
en verano y en invierno
y en los lirios y azucenas.

Y también, en tantas noches,
en que pasen los cometas,
estaré con los luceros
cortejando a las estrellas.

No quiero, en definitiva,
las esquelas en la iglesia,
ni la lágrima traidora,
ni un suspiro a la lijera.

Yo quiero que me recuerden
cuando sientan lo que lean,
y que digan que estoy vivo
por mis versos y mis letras.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/05/12

NO DEJARÉ MORIR TANTOS RECUERDOS...


No dejaré morir tantos recuerdos
vividos en los campos de Castilla,
aunque cambien los libros de la historia
intereses ajenos a la misma.

Seguirán esos días en el alma
desgranando la eterna melodía,
la del campo y la tierra cultivada
por el hombre paciente y su familia.

Es posible que hoy se les ignore
y que cambien los mapas las envidias,
y renazcan, sin más, los egoísmos
de personas carentes de alegría.

Es la envidia del pobre y el tirano,
de caciques sembrando la semilla,
del escajo cruel y, tan lascivo,
que nos hace sufrir y nos lastima.

Pero quiero que sigan los recuerdos
de esta tierra tan dura y tan sencilla,
de los hombres que duro trabajaron
por lograr del secano revivirla.

Fueron ellos, pacientes artesanos,
los que alzaron iglesias tan bonitas,
tras tallar cada roca con esmero
en labores de artista y cantería.

Yo recuerdo perderme en los trigales
y también navegar sobre las viñas
en un sueño de niño de colores
que juntaba mesetas con colinas.

Pero sigo sintiendo aquel lamento,
el repique llamando a la vigilia,
y sonaban las doce campanadas
en la iglesia del pueblo tan tranquila.

También tengo grabado en el recuerdo,
y me acude, de pronto, a la retina,
las cigüeñas del campo castellano
con su vuelo de gracia y simpatía.

Es por eso que quiero que no mueran
los recuerdos vividos en Castilla,
pues su tierra y su sangre se mezclaron
con mi tierra y yo quiero que pervivan.

Que perduren por siempre en el recuerdo,
aunque el mundo y la historia los supriman,
porque un día seremos responsables
devolviendo a la historia sus cenizas.

Rafael Sánchez Ortega ©
Haro, 26/05/12

viernes, 25 de mayo de 2012

ME HE QUEDADO SIN PALABRAS ESTA NOCHE...


Me he quedado sin palabras esta noche
en que hubiera deseado relatarte la belleza
que percibo.
No es que brillen las estrellas en la noche,
que sí brillan,
ni que lleguen muchas olas cantarinas a la playa,
que sí llegan.
Es que hubiera deseado describirte la quietud
y hasta el silencio de las calles solitarias
de mi puerto.

Unas luces de farolas iluminan esa calle

y la salpican con el ámbar de colores de la misma.
Una luz imperceptible y añorada que se queda
suspendida de esta escena que contemplo,
unas luces caprichosas y arbitrarias
colocadas sin un orden ni un sentido
en las puertas de bodegas, en los cruces y fachadas
y en la orilla de los muelles alumbrando la ribera.


Pero sigo sin palabras admirando todo esto,
que me llega con la noche,
y no puedo transmitirte lo que siento.
Es un grito de la vida, lo que veo,
una triste melodía que la luz, con su silencio,
me transmite.
Una mezcla de pasión y de lujuria contenida en esa escena,
donde acaso los suspiros se contienen,
donde frenan los latidos el galope de los pechos,
donde solamente el aire, con su brisa, nos abraza
y es el viento solitario del nordeste quien que nos besa,
quien nos dice sin palabras un susurro
que estremece los sentidos,
quien nos habla y a quien digo que te hable y que te bese,
porque yo no puedo hacerlo en esta noche...


Rafael Sánchez Ortega ©
25/05/12

SERÁN LAS GOLONDRINAS LAS QUE LLEGUEN...


Serán las golondrinas las que lleguen
y digan que está aquí la primavera,
que rompan el silencio de la tarde
e inunden de alegría nuestra tierra.

Que vuelen por balcones y ventanas,
que rocen a la torre de la iglesia,
y luego se retiren con la noche
buscando el tibio nido entre las tejas.

Aleros ancestrales las cobijan,
reguardos de la lluvia y ventoleras,
más ellas no precisan muchas cosas
tan sólo libertad para dar vueltas.

Y parten por caminos y sembrados,
y buscan por el campo y la pradera,
la pieza codiciada de alimento
que llevan al nidal, al dar la vuelta.

También, entre sus vuelos juguetones,
alegran la visión de los poetas,
que escriben y las miran sonriendo
y tachan, sin querer, alguna letra.

Los niños las observan complacidos
cruzar por esos cielos, cual centellas,
en vuelo horizontal, zigzagueante,
dejando sensaciones placenteras.

Llegaron, ¡cómo no!, las golondrinas
y entonces ya se puede abrir las fiestas,
las lindas romerías de los pueblos
la danza y el rabel de las aldeas.

Ya suenan los cohetes anunciando
el baile de la noche y la verbena,
y mientras en el nido, adormecidas,
están las golondrinas tan señeras.

Aquellas que inspiraron tantas rimas
grabada su figura en un poema,
y gracias a su vuelo, tantas gentes,
miraron por la noche a las estrellas.

Serán las golondrinas, sin dudarlo,
anuncio de una nueva primavera,
las mismas que aprendieron de los niños,
los sueños de sus almas tan inquietas.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/05/12

jueves, 24 de mayo de 2012

POZO ARTESANO...


Pozo artesano al que alimenta la lluvia
y las corrientes del fondo,
lugar de encuentro donde las lágrimas se juntan
y discurren,
lecho de sueños donde las hojas doradas del otoño
de la vida se relajan en la tarde,
tiempo precioso de recuerdos que desbordan los canales
de las venas aflorando la ternura de las almas.


Pozo artesano labrado con las manos de los hombres
que excavaron las entrañas de la tierra
hasta encontrar el agua tan preciada.
Hoy te alimentas no sólo de la lluvia,
también de los rocíos de la noche,
de la nieve en los inviernos
para aliviar las bocas palpitantes que se acercan a tu lado
y te buscan con sus labios tan sedientos.


Pozo artesano que fuiste un día
lugar de los deseos de los niños
y ahora estás vacío de los mismos.
Rescata su recuerdo y rescata las caricias que dejaron,
los suspiros que mandaron a tu fondo,
los susurros tan velados que te hicieron,
los secretos confiados y guardados en tus piedras
y rescata tantos besos que te dieron
y mandaron deseando ver la vida y ver el labio tan amado.


Pozo artesano que en la noche permaneces indolente y apagado.
No me niegues lo que pido.
No le niegues a los hombres sus caricias y recuerdos
que en tus bordes te dejaron hace tiempo.
No les nigues ese abrazo que reclaman
ni ese eco que ahora esperan que les llegue
como un líquido sagrado
y que calme tanta sed acumulada,
tantas ganas de abrazar y ser amados,
tanto Amor como tú llevas en tus aguas
y en tu alma.


Rafael Sánchez Ortega ©
24/05/12

DE TI APRENDÍ, LOS TRUCOS DE LA VIDA...


De ti aprendí los trucos de la vida
para poder amar a la carrera,
para sentir también escalofríos
y para huir buscando a las estrellas.

Te conocí llegando de un vacío
envuelta en los jirones de la niebla,
venías con el alma destrozada
cubriendo tus pupilas la tristeza.

Nada te pregunté, solo el silencio
buscó entre tu mirada la respuesta,
la clave de llegar como llegabas,
cansada, malherida y hasta hambrienta.

Más poco a poco fuiste reponiéndote
con la brisa del viento y las mareas,
tus ojos recobraron la esperanza,
los labios la sonrisa tan sincera.

Llegaste a caminar tus propios pasos,
a cavar con tus manos en la tierra,
a sudar bajo el sol del medio día
y a sentir su caricia por tus piernas.

Entonces te volviste hacia mi lado
para tomar mi mano tan inquieta,
y nada me dijeron tus palabras
tan sólo tu mirada y tu presencia.

Recuerdo aquel momento y  no lo olvido,
recuerdo tu caricia tan extensa,
y siento los latidos de tu pecho
correr junto a la sangre de mis venas.

Fue un tiempo de emoción y de bonanza,
el tierno amanecer de dos gacelas,
estaban temblorosos, como niños,
los pétalos sembrados en las eras.

Vivimos los momentos más hermosos
uniendo nuestros labios sin cadenas,
callando nuestros besos los suspiros,
las lágrimas de amor y las promesas.

Vivimos lentamente aquel instante
que tú me confiaste sin reserva,
entonces le perdí temor al cuerpo
desnudo, que entregabas como ofrenda.

Amarte corazón, fue mi pecado
y me acuso de amarte tan de cerca,
amarte sin preguntas ni palabras
y recoger el fruto de la siembra.

"...De ti aprendí los trucos de la vida
para sentir Amor toda la fuerza,
el dulce escalofrío del amante,
que busca por la noche a las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/05/12

miércoles, 23 de mayo de 2012

YA VA LLEGANDO LA NOCHE...


Ya va llegando la noche y el frío
se acrecienta en la rosada y el rocío.


Es fácil que ahora tiemblen las estrellas
y se acunen en los brazos de la luna los luceros.
Es fácil que los barcos de la ría ya se duerman
con el suave balanceo de las olas
que nos deja la resaca.
Es posible que las sombras de la noche
se diluyan con la niebla y se junten
con la bruma que penetra por la barra.
Es posible que te escriba en el silencio de este cuarto
mientras siento los latidos de mi pecho
cabalgar tan desbocados porque pienso en tu figura.


Yo no sé lo que ahora piensan los luceros
y los ángeles del cielo
y tampoco sé si existen,
aunque creo, como un niño, que me escoltan
y caminan tras mis huellas.
Yo no sé si tu dormitas en el lecho ó si vagas
en penumbras soñolienta tras el humo del cigarro.
Yo no sé si las lechuzas hacen guardia
en la ventana de la iglesia
y si duermen las palomas de los parques,
ni tampoco si las arpas y violines están listos
y esperando, en la tribuna, a tantos dedos
que les saquen los sonidos.


Sólo sé lo que yo siento,
lo que piensa mi locura soñolienta,
lo que habita entre los pliegues de mi pecho,
el suspiro contenido de mis labios
que te llaman por tu nombre y el susurro que me llega
con el eco, de tu voz y tu recuerdo...


Rafael Sánchez Ortega ©
23/05/12