domingo, 30 de abril de 2017

QUIERO DORMIR...


Quiero dormir feliz con tus palabras
y despertar al mundo de los vivos
para avanzar, de nuevo, día a día
dejando atrás recuerdos amarillos.

Porque dormir, soñar... es algo hermoso
el néctar y la esencia de los niños,
el verso desgajado de un poema,
la nota que se escapa del vinilo.

Volvamos a la infancia de hace poco,
parece que fue ayer y es ahora mismo,
tengamos la paciencia del maestro,
plantado ante su altar y el crucifijo.

Vivamos ese sueño tan desnudo
sabiendo donde están nuestros amigos,
aquellos que lloraron con nosotros
los mismos que con ellos nos reímos.

Quiero dormir sin letras ni palabras
que confundan y aturdan los sentidos,
así tendré un sueño muy apacible
y escucharé las ranas en el río.

Un verso vino a mi, de tus pupilas,
mas fue un temblor en forma de suspiro,
con él pude escribir aquel poema
y regalarte, luego, el contenido.

Quería que sintieras la presencia,
el dulce y el feroz escalofrío,
del verso y las palabras pronunciadas
para que a ti llegaran mis latidos.

Pero también buscaba, con mis ojos,
el cambio de los tuyos y su brillo,
quería ver en ellos la sonrisa
surgiendo de una gota de rocío...

"...Quiero dormir, ahora, para siempre,
en este lecho de algodón y lino,
aquí donde las almas se concentran
para escribir el verso de mi libro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/04/17

sábado, 29 de abril de 2017

ERA UN LIBRO PERDIDO...


Era un libro perdido y olvidado,
una pieza olvidada en un museo,
eran letras de un viaje comenzado
renovando las lavas del deseo.

Pero el viaje no estaba consumado
y extendía, en la noche, su paseo,
intentando tenerlo terminado
y acabar, de esa forma, su escarceo.

Hoy el libro perdido está presente
y palpita en el día y la mañana,
aportando alegría al inocente.

Porque deja la lava tan cercana,
en la letra que surge intermitente,
que al final su pasión es nota humana.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/04/17

viernes, 28 de abril de 2017

TUS OJOS INOCENTES...



A INÉS...

Tus ojos inocentes me miraron,
traían un color de caramelo,
y entonces comenzaron tus palabras
a decirme, sin pausa, todo aquello.

Decías que tenías a otros niños,
amigos, con quien ibas al colegio,
también me comentaste que jugabas
en patios, en jardines y recreos.

Me hablaste de las flores que cogían
tus dedos, pequeñitos, sin recelo,
cuidando de juntar muchos colores,
en ramo variopinto como un sello.

Me gusta el amarillo, me dijiste,
también tener un grillo era un deseo,
y luego me contaste de la jaula
comprada y esperando al prisionero.

Tus ojos inocentes, tan nerviosos,
buscaban tras las nubes a los cielos,
en ellas, susurrabas, se encontraban,
figuras y animales muy diversos.

Decías que creías ver caballos,
incluso algunos ponis con los ciervos,
decías que allá arriba había vacas,
también algunos toros y terneros.

Bajábamos del pueblo con cuidado
para ir pasito a paso al otro pueblo,
un mundo de ilusión y fantasía
y tú, mi princesita, eras el centro.

Sentía un cosquilleo por el alma,
tu voz y tu sonrisa eran mis sueños,
¡qué cuadro tan hermoso el de esa tarde
dejaste para siempre en mi recuerdo!

"...Tus ojos inocentes e infantiles
tenían el acorde de los versos,
¡por eso qué poema tan sublime
mandaste con tus labios al abuelo!..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/04/17

jueves, 27 de abril de 2017

ES TU VUELO...


Es tu vuelo una belleza
que te envidio, mariposa,
subes, bajas, por el aire,
en un baile sin derrota.

Son tus alas cantarinas
las que buscan una rosa,
y la siguen y persiguen
por los campos y las sombras.

Si te veo me sorprendo,
y en mi cara se me nota,
ya que llenas de alegría,
a mis labios y a mi boca.

Eres dulce y eres bella
y así cambias lo que rozas,
porque llevas la ternura
en tus alas milagrosas.

Hoy te digo que te sigo,
que te veo entre las olas,
que me alegra ver tu vuelo,
sorprendente, a cualquier hora.

Torrentera de emociones,
tu figura me desborda,
y te hablo, sin pensarlo,
y hasta espero me respondas.

Son mil sueños infantiles
que tus alas bien recobran,
y me llevan a esos días
de un pasado que retorna.

En él bailas y te elevas
con la lluvia y con sus gotas,
en un cielo sin fronteras
y en las plazas con palomas.

"...Es tu vuelo fantasía,
mariposa primorosa,
y así sacias a otros labios
con el néctar de tu copa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/17

miércoles, 26 de abril de 2017

LA VIDA...


La vida es una eterna paradoja,
el tiempo retenido de un instante,
el llanto, la sonrisa, la congoja,
que carga en su mochila el caminante.

La vida es el otoño de la hoja
que cambia de color y de semblante;
se muestra tan sutil y se sonroja
tratando de alegrar al vacilante.

La vida es el latido de la tierra,
el verso apasionado que en la boca
proclama de la sangre la inocencia.

La vida es la alegría que se aferra
al tierno corazón que se desboca
por culpa del amor y de su esencia.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/17

martes, 25 de abril de 2017

CAMINABA...


Caminaba con su porte distinguido
bajo el manto complaciente de la luna,
no sabía si sus pasos le llevaban
a una vida más sencilla que la suya.

Caminaba con el rostro alborotado
y en las piernas ya sentía la tortura,
muchos días de camino recorrido
y en el alma la esperanza muy desnuda.

Caminaba por senderos y cañadas
como un hombre soñador y sin cordura,
no temía los ataques de los lobos
ni del zorro adulador en su lujuria.

Caminaba con el niño de la infancia
reclamando sus juguetes y locura,
a ese dios que le veía tan distante
en las nubes de algodón sobre la bruma.

Caminaba por riberas y marjales
con el sol y las estrellas como brújula,
no quería indicadores de caminos
ni los mapas de las gentes tan sesudas.

Caminaba en el silencio de la noche
entre campos de algodón y sepulturas,
porque en ellos las azadas trabajaron
y llevaron su clamor hasta las tumbas.

Caminaba y escuchaba las cigarras
y soñaba con volver pronto a su cuna,
retornando con sus pasos tras las huellas
al amor y a la inocencia que le apura.

Caminaba con el tiempo detenido
deseando que existiera la fortuna,
ese soplo inesperado que la vida
a los hombres les excluye de amargura.

"...Caminaba con sus versos y poemas
por la vida tan austera y tan oscura,
era un hombre con un niño caminando,
un poeta, simplemente, con su pluma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/17

lunes, 24 de abril de 2017

DE NUEVO ME DECÍAS...



De nuevo me decías que el frío te calaba
y penetraba hasta tus huesos,
que te sentías vacía y rota
con el alma tirada por los suelos
como un espejo destrozado
y mostrando a todos tu miseria.

Yo te escuchaba en silencio
mientras te miraba y tomaba
tus manos para llevarlas un poco de calor,
un latido de mis dedos a tus dedos,
y un rayo de esperanza que hiciera
huir ese frío de tu alma y recomponer
el espejo de tu vida.

Porque la batalla no estaba perdida
y esta derrota que sentías era simplemente
una reflexión ante lo absurdo
de todo lo que te rodeaba.

Por eso te animé y empezaron mis labios a decirte
que no dejaras que el miedo cerrara tus ojos
y que lucharas, 
que volvieras a esa lucha diaria
por la vida,
que tomaras la mano de aquellos que te quieren
y soñaras,
volaras alto y te dejaras llevar por el viento
y por los sueños
igual que los cometas, en la playa,
de mano de los niños.

Porque, en realidad, había una niña en ti,
como hay un niño en todos nosotros,
que quiere seguir soñando y buscando
ese resquicio de luz, ese reflejo de paz,
y ese mundo de amor que, como una utopía,
se resistía a llegar hasta tu lado.

...Tú me miraste incrédula, como esa persona
que se despierta tras un largo sueño.
Sentías mi mano tomando la tuya,
mis dedos acariciándote
y unos labios hablándote
y diciéndote que sí, que adelante,
que podías hacerlo,
que en la vida estaba todo eso que buscabas
con tanto afán desde niña;
y es que el amor, incubado desde la infancia,
precisaba ahora la respuesta
de otro sentimiento, que viniera hasta tu lado,
y te dijera "sin palabras", todo aquello
que ansiabas y precisabas.

"...La vida es hermosa, te dije,
a pesar del frío, y quizás éste,
y los temblores y estremecimientos
que deja en el cuerpo,
son el mejor medio para buscar
el amor a través del candor y las caricias
del ser amado,
que pueden estar muy cerca,
tanto que muchas veces no somos capaces
de sentir la mano que toma la nuestra,
el dedo que nos acaricia
y el labio que nos besa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/17