viernes, 14 de diciembre de 2018

PARASTE CORAZÓN...



Paraste corazón, como el reloj, 
que antaño contemplaban los poetas
dejando en una torre tantos sueños
que duermen al amparo de las piedras.

Un día volverás con tus latidos
a ser ese reloj que el hombre espera,
la dulce sinfonía de la vida
vibrando en libertad y sin cadenas.

Serás la referencia de los niños,
el brillo que se busca en las leyendas,
la brisa y la resaca de la playa
que impulsa por el aire los cometas.

Serás ese segundo tan ansiado
que pide el comprador de luz eterna,
la tierna Campanilla renovada
la rosa singular de otro poema.

Se quedan en la torre, reflejados,
los trazos singulares y las huellas,
del tiempo en que dictaba tu figura
la furia y la pasión a esa silueta.

Se quedan los suspiros contenidos
las lágrimas de tantas primaveras,
las noches de lujuria incandescente
y el llanto, singular, de las estrellas.

Y vuelas, corazón, hacia otros puertos,
a brazos de marinos y sirenas,
aquellos que soñabas con los niños
en ratos de fervor en la escollera.

Seguro que el volcán que llevas dentro
dará a nuestro reloj algo de cuerda,
haciendo que su lava se derrita
surgiendo, la pasión, desde tus venas.

"...Paraste, corazón, en un momento
e hiciste que el reloj se detuviera,
así te curarías las heridas
y un día volarías de tu celda..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/11/18

jueves, 13 de diciembre de 2018

PASAN LOS DÍAS...



Pasan los días y la vida continúa,
amanece y anochece, nuevamente,
dejando en el aire una sensación de
eterna primavera.

Así vuelven las ilusiones, 
la tierra grita y las flores 
amanecen temblorosas en los campos;
cantan las aves y también las fuentes,
y hasta el alma canta y los labios vibran.

Los corazones heridos vuelven a latir 
de una manera renovada,
y las cicatrices se cierran, lentamente,
dejando, solo, su tatuaje en las almas.

Los ojos, doloridos y cansados,
se alegran con la luz y la esperanza
que adivinan;
quieren sentir todo esto que ven, 
¡quieren amar a la vida!

Rafael Sánchez Ortega ©
21/11/18

miércoles, 12 de diciembre de 2018

EN UNA FUENTE TRANQUILA...



En una fuente tranquila
se bañaban las estrellas
que mandaban desde el cielo
un reflejo de violetas,
y llegaba hasta las aguas
el desnudo de su esencia
esa imagen sinuosa
y lujuria de poetas.
En la noche silenciosa,
con suspiros y cometas,
las estrellas, en la fuente,
se estiraban cual sirenas,
y cantaban las cigarras
y soñaban las abuelas,
con los hombres que eran niños
y que estaban en escena...

Esos hombres que luchaban
y morían en las guerras,
eran niños, en el fondo,
que buscaban la respuesta
de la vida y de las gentes,
de palabras y de letras,
que enseñaran lo correcto
olvidando las monsergas,
de palabras melodiosas
con mentiras y promesas
que confunden los sentidos
y los cubren con la niebla,
terminando con los dramas,
y los llantos y tragedias,
donde el hombre mata al niño
y con él a su inocencia...

"...Cambió el viento, en un momento,
anunciando la galerna,
las estrellas, en la fuente,
recobraron su conciencia,
y se vieron tan desnudas
que se hicieron prisioneras,
de los besos de los niños
y sus risas tan sinceras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/11/18

martes, 11 de diciembre de 2018

MELODÍA SIN IGUAL...



Melodía sin igual
la que ofrecen las estrellas
a través del gran silencio
de las sombras satisfechas,
así escapan de las arpas
los sonidos de trompetas
y la música sin nombre
que recogen las aceras,
es por eso que los ojos
en la noche cobran fuerza,
se dilatan las pupilas
para verlas más de cerca,
se congelan los suspiros
vislumbrando algún cometa
y esa música sublime
llega y roza las orejas...

No sé bien lo que me pasa
y la sangre se me altera,
al sentir fuertes latidos
que transitan por mis venas,
el adagio va surgiendo,
toma vida y da mil vueltas,
alterando los sentidos
con pasiones muy secretas,
es un canto inenarrable,
un susurro sin respuesta,
una brasa de las llamas
y el remedio de las penas,
mientras tanto el tiempo corre,
hay guirnaldas y centellas
que se cruzan en el cielo
con palomas mensajeras...

"¡...Melodía sin igual
que analizas y chequeas,
tantas almas de los niños
a través de sus poemas...!"

Rafael Sánchez Ortega ©
20/11/18

lunes, 10 de diciembre de 2018

FUE UN DÍA...



Fue un día gris y triste, 
con lluvia en los tejados y las calles,
y el agua que llegaba de los cielos
buscaba, en las aceras,
la figura de los hombres.

Fue un día gris, repito,
y el alma se encogía tratando de volver
a su refugio en el recuerdo,
a ese desván oscuro y polvoriento
de mi alma.

Fue un día que pasó, y atrás quedó,
quemando tentaciones 
y mil ganas de caer y abandonar 
en la batalla 
por causa de esas fuerzas que no tengo 
y que me faltan.

Pero pude acabar, cansado y sudoroso,
esta primera etapa.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/11/18

domingo, 9 de diciembre de 2018

HE...



He vuelto a navegar por la bahía
desplegando la vela
y tomando los remos de mi barca.

He intentado ser yo mismo, nuevamente,
al fundir mis ojos con la inmensidad del cielo
y de las aguas.

He vuelto a ver las olas cantarinas,
vestidas con su blanco inmaculado,
pasar bajo la quilla, al ser cortadas por la proa, 
de mi barca.

He intentado sonreír a las gaviotas
y buscar en las estrellas los suspiros
que le mandan, en la noche,
al universo.

He vuelto a escuchar el tic-tac
acelerado de mi pecho,
cuando intenté tomar
estos versos con mis labios.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/11/18 

sábado, 8 de diciembre de 2018

EL ROBLE DESNUDO...



El roble desnudo
despliega sus ramas
buscando en el cielo
la luz que le falta,
la eterna sonrisa
del día y el alba,
haciendo del bosque
un sitio con magia,
un marco precioso
que buscan las hadas,
también los poetas
que escriben en calma,
así, en esa alfombra,
hermosa y dorada,
los pasos se pierden
y sueñan las almas...

Los versos de otoño
son letras que guardan
los sueños sinceros
de noches e infancias,
con cuentos sublimes,
leyendas extrañas,
surcando los mares
a tierras lejanas,
y en otros, por contra,
volviendo a la campa,
con gesto cansino
y polvo en la cara,
y en estos poemas
no sobran palabras,
si acaso silencios
que no dicen nada...

"...El roble desnudo
espera que vayas,
a él con tus sueños
y no con tus lágrimas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/11/18