miércoles, 16 de agosto de 2017

QUIERO SER...



Quiero ser como un árbol
que se inclina ante el viento.,
candencioso y tranquilo,
susurrando muy quedo.

Quiero ser la trainera
que descansa en el puerto,
al abrigo de brisas
y pintada de negro.

Quiero ser esa taza,
del café que te llevo,
y hasta el lecho divino
donde duerme tu cuerpo.

Quiero ser la paloma
que recorre los cielos,
y te busque en la tarde
y te quite los miedos.

Quiero ser esa mano
que te dé lo que tengo,
que aprisione la tuya
y secuestre tus dedos.

Quiero ser una rosa
que se pose en tu pelo,
y ese pétalo, suave,
que ya ansía tu pecho.

Quiero ser la cortina
y el cristal del espejo,
para verte desnuda
y sentir tu deseo.

Quiero ser la guitarra,
el violín indiscreto,
y la música sacra
del jardín de los cuentos.

"...Quiero ser un poeta
que te escriba sus versos,
sin papel y cuartilla,
y te deje sus besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/08/17

martes, 15 de agosto de 2017

ESPERO...



Espero...

Cerrar los ojos,
abrirlos cuando despiertes,
tenerte cerca, muy cerca
y luego calmar mi fiebre.

Espero...

Vencer los miedos,
y darte lo que mereces,
aquello que tanto ansías
y así, repetidamente.

Espero...

Saciar tu boca,
calmar la sed que tú tienes,
llevar la miel a tus labios
y el beso preciso y fuerte.

Espero...

Que vengas pronto,
en esta noche del viernes
ya que tiemblan mis entrañas,
como mis ojos por verte.

Espero...

Sentirte mía,
desnudarte lentamente,
y apaciguar las galernas
que doblegan los claveles.

Espero...

Seguir soñando,
incluyendo los placeres,
por minutos y segundos,
sin final y eternamente.

Espero...

Que tú me leas,
y que en mis ojos encuentres,
todo aquello que ahora buscas
y te deje más alegre.

Espero...

Por fin, tu risa,
la canción de los cipreses,
los suspiros de tu pecho
y la piel tan sugerente.

Espero...

Fundir dos almas
e intercambiar lo que tienen:
besos, amor con ternura,
y el corazón, si tú quieres.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/08/17

lunes, 14 de agosto de 2017

INMENSA SOLEDAD LA DEL MENDIGO...



Inmensa soledad la del mendigo
que busca en cada esquina su esperanza,
el rayo de la vida que le ofrezca
la luz en las tinieblas de su alma.

Él sabe de galernas y de vientos,
de puentes hoy cegados por el agua,
de lluvias y tormentas repentinas
y llantos congelados de sus lágrimas.

Quisiera detenerse en un instante,
sentir una caricia de la infancia,
más sabe que soñar es algo iluso
y debe continuar, al fin, la marcha.

La sombra solitaria del mendigo,
el hombre que precisa la palabra,
igual que la sonrisa y la caricia
que ahora se le niega y se le aparta.

Hay muchos pordioseros que caminan
llevando sus camisas destrozadas,
avanzan por la senda tortuosa
al puente que atraviesan con la Parca.

Y mientras, en su paso por la vida,
se quedan las promesas olvidadas,
aquellas que nacieron y llegaron
y fueron imposible de lograrlas.

Se dejan los recuerdos en el lodo,
también las utopías tan lejanas,
se deja y abandona la alegría
y crecen en los ojos telarañas.

No sé si romperán ese silencio
las olas al chocar con la resaca,
y entonces el mendigo se despierte
surgiendo de su ocaso un nuevo alba.

"...Inmensa soledad la del mendigo
buscando en tantos ojos su mirada,
sabiendo la respuesta en las pupilas
que un día se perdieron en la nada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/08/17

domingo, 13 de agosto de 2017

DEBÍAMOS SACIAR...



Debíamos saciar nuestros instintos,
buscando en los escombros los claveles,
mirar en el silencio de los campos
las graves consecuencias de la muerte.

La guerra que produce mil desgracias
desgarra corazones que perecen,
mutila de las almas, ilusiones,
y cambia los veranos por la nieve.

Es una sinrazón lo que se vive
y es una oscuridad lo que se siente,
palabras y palabras para necios
y pura propaganda del que vence.

Existe el ganador de la batalla
y el claro perdedor en esta suerte,
apura el vencedor su cobardía
odiando a quién llevó hasta los cipreses.

Debíamos dejar que las pasiones
dejaran claridad en tantas frentes,
logrando que las brumas y calimas
quedaran superadas para siempre.

Pero es el corazón del egoísta,
el hombre y semidiós, decía Nietzsche,
eterno inconformista del destino
a cambio de la guerra y de las gentes.

Vivimos en un bucle de promesas
que emiten los profetas como leyes,
eterna sinrazón de una locura
que lleva a los delirios de la mente.

Y el ciclo no se cierra ni se acaba,
seguimos caminando haciendo eses,
en una borrachera interminable
de voces y de coros por la fiebre.

"...Debíamos dejar que nuestras almas
gritaran con amor qué es lo que quieren,
la paz y la armonía entre los hombres,
sería la respuesta más coherente..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/08/17

sábado, 12 de agosto de 2017

ESPERO, COMO EN LOS CUENTOS...



Espero, como en los cuentos,
a que, en la vida, me hablen,
las rosas de los jardines
y las hojas de los árboles.

Estoy seguro que, entonces,
entenderé las verdades,
como también las mentiras
que la vida nos regale.

Quiero escuchar las palabras
para entender esas frases,
donde hablarán del otoño
con cuchicheos de amantes.

Aunque también, es posible,
que lo que digan me canse,
al recibir las noticias
en condensados mensajes.

Las rosas dirán que quieren
unos dedos que las guarden,
que las tomen y acaricien
con candor y con donaire.

Puede que pidan un beso,
un abrazo interminable,
porque sus pétalos finos
tiemblan de frío en la tarde.

Las hojas, por el contrario,
susurrarán que me pare,
y que pase por la alfombra
de este suelo que es su calle.

Luego dirán que me eleve
hasta el cielo interminable,
donde otras hojas divinas
dejan amor y cantares.

"...Espero, como en los cuentos,
el milagro de escucharte,
de interpretar tu silencio
y vivir esos instantes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/08/17

viernes, 11 de agosto de 2017

CON EL FRAGOR DEL HUMO...



Con el fragor del humo y la pelea
los ojos, tiernamente, se alteraron,
los labios duramente se curvaron
y el corazón, miedoso, se bloquea.

La parca, crudamente, merodea,
los pájaros, alegres, se callaron,
y mientras unas armas se cruzaron
tratando de ganar en su odisea.

No sabe la razón de esta batalla,
ni sabe el sinsentido de la vida,
el alma que, impaciente, mira y calla.

Y mientras la pelea es esgrimida
como algo necesario, y que soslaya
la necia terquedad, de esta salida.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/08/17

jueves, 10 de agosto de 2017

A PESAR QUE LA VIDA...



A pesar que la vida
nos recorte los sueños,
es preciso seguirlos
y añorar con tenerlos.

Sueña el niño inocente
y hasta el joven con elfos
y también el anciano
aunque llegue el invierno.

Porque sueña la brisa,
desprendida del viento,
con rozar a los rostros
y dejarles un beso.

Sueña el roble plantado
en el bosque lobrego,
con el haya cercana
y su porte coqueto.

La trainera sonríe,
porque sueña en el puerto,
con surcar esos mares
del azul tan intenso.

Sueñan olas y playas
y también los conventos,
aunque en éstos los frailes
solo recen al cielo.

Una bella paloma
busca migas y pienso,
en un sueño imposible
enjaulada en el tiempo.

El juglar, mientras tanto,
se recrea en los versos,
y allí lleva y transforma
a los sueños eternos.

"...A pesar que la vida
es un soplo y aliento,
yo deseo que llegue
esa brisa a mi pecho..."

Rafael Sánchez Ortega ©
03/08/17

miércoles, 9 de agosto de 2017

DICEN QUE CHARLAN LOS MARES...



Dicen que charlan los mares
y las olas y la arena,
y que murmuran los vientos
a la luna y las estrellas.

Dicen los hombes ancianos
que no hay silencio en la tierra,
porque la voz de los seres
hace llorar a las piedras.

Sueñan los árboles mudos
con agradables florestas,
como también los rosales
y las cerezas y fresas.

Esos jardines floridos
donde el sonido es esencia,
para aliviar a las almas
y dar quietud a sus venas.

Dicen que charlan las casas
con las ventanas abiertas,
para dejar sus mensajes
por las cercanas callejas.

Hablan y cuentan mil cosas
las carreteras y sendas,
de los viajeros cansados
y peregrinos que llevan.

Porque también las mochilas
cuentan detalles y gestas,
entre posadas y albergues
bajo nevadas eternas.

Hay que escuchar a las torres
como también a la iglesia,
sin contagiar su nostalgia
y su infinita tristeza.

"...Dicen que charla la vida
en cada forma que muestra,
porque la voz de las cosas
va conformando un poema..."

Rafael Sánchez Ortega ©
02/08/17

martes, 8 de agosto de 2017

ME HICISTE VER LA VIDA...



Me hiciste ver la vida
de un modo diferente,
y fue profundo el cambio,
por eso se agradece.

Cambió mi vida entonces
pulsando en el presente,
el paso de los días
en una y muchas veces.

Cambiaron mis sentidos
de ser tan exigentes,
y viendo en las personas
el alma que ellas tienen.

Igual que los pecados,
que en otros eran crueles
pasaba de los míos
cual si fueran claveles.

Me hiciste ver la vida
y pienso en esta suerte,
de ser el elegido
viajando sin billete.

La plena poesía
es mucho lo que tiene,
hermosas sensaciones
que surgen de repente.

También tantos murmullos
y el roce de las pieles,
unidas sin palabras
y versos que lo intenten.

Yo sé que vas conmigo
y lo haces en mi fiebre,
también en los delirios
y miedos que me vienen.

"...Me hiciste ver la vida
como un instante breve,
un año se ha cumplido
y el viaje se mantiene..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/08/17

lunes, 7 de agosto de 2017

A PESAR DE LOS AÑOS...



A pesar de los años,
que nos hacen más viejos,
no te olvides del día
ni de tantos momentos.

Fueron ratos felices
entre nubes y sueños,
que forjaron las almas
de los niños aquellos.

Se cubrieron las calles
de sonrisas y juegos,
y también de inocencia
con los rostros traviesos.

Esos cuerpos de niños
escapados de cuentos,
que buscaban leyendas
en pasajes diversos.

Pudo ser la fontana
o la sombra del fresno,
y también en la escuela
con la voz del maestro.

Todo son fantasías
y lejanos recuerdos,
que quedaron anclados
como quedan los versos.

Son preciosos poemas
y retazos del tiempo,
cada uno en su estilo,
pero son algo nuestro.

Cuando miro, suspiro,
y no sé lo que siento,
porque sigo soñando,
como entonces, despierto.

"...A pesar de los años,
y que avanza el inverno,
corazón variopinto
sigue siempre latiendo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/07/17

domingo, 6 de agosto de 2017

INTENTARÉ SEGUIR CON MI NAVÍO...



Intentaré seguir, con mi navío,
a pesar de los vientos y galernas
para llegar con vida hasta ese puerto
donde el hogar y esposa allí me esperan.

Remaré sin descanso en esta vida
sorteando las brumas y las nieblas,
como antes lo hicieron mis ancestros
en el largo camino a la Barquera.

Quiero decir que sigo mi destino,
a pesar de los cruces y cunetas,
intentando tardar el menos tiempo
para encontrar la puerta bien abierta.

Pero sé bien el paso de las horas
y ese peso callado de la ausencia,
que oprime y atenaza a nuestras almas
restando los segundos de la vuelta.

Alguna vez mi barca fue un juguete,
un cormorán secándose en la arena,
una gaviota fiel, como las olas,
y un cascarón de nuez en la pecera.

Aunque también la barca de mi vida
pudo tomar los versos de la tierra,
como juntar heridas invisibles
en rosas marchitadas y violetas.

Un día llegará, nunca lo dudes,
en que la barca atraque a la ribera,
logrando que atrás queden temporales
a cambio de las rimas de un poema.

Entonces sonarán muchas campanas
y se abrirán ventanas y las puertas,
cerradas por los miedos y silencios,
de tantas fantasías y leyendas.

"...Intentaré seguir, con mi navío,
dijo una voz, buscando su respuesta,
pero era yo la voz del que gritaba
en medio de la vida y la tormenta..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/07/17

sábado, 5 de agosto de 2017

NOS FUGAMOS DESNUDOS...



Nos fugamos desnudos
por las verdes campiñas,
sin rubor ni equipaje
como dos avecillas.

Y cruzamos aldeas
con iglesias y ermitas,
y también cementerios
de tristeza infinita.

Pero fuimos felices
y pasamos sin prisa,
por alegres ciudades
y por tristes ruinas.

Era un viaje imprevisto
de marchar por la vida,
y buscar lo indecible
que la misma tenía.

No paramos en fondas
ni en coger margaritas,
ni tampoco en suspiros
por la casa perdida.

Avanzamos sin norte,
sin timón y sin brida,
donde el viento llevara
nuestra humilde pupila.

De que el viaje era largo
ya nos dieron noticia,
multitud de señales
en los cielos prendidas.

Pero el tiempo se pasa
y llegamos un día,
al rincón añorado
de la fuente divina.

"...Nos fugamos desnudos
tras la vida bendita,
a pesar del otoño,
deseando vivirla..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/07/17

viernes, 4 de agosto de 2017

SIENTO EL SOPLO...



Siento el soplo de tus labios en la cara
y hasta el alma se estremece
por la vida que recibe
en un instante.

Es volver a respirar un aire nuevo,
una carga de ilusión recuperada,
un castillo desvelado entre la bruma,
un navío bien repleto de leyendas
y la dulce sensación de seguir vivo.

Es por eso que te siento
y agradezco la presencia
de tu aliento.
Esa brisa susurrante que me envías,
ese beso, silencioso, y sin palabras,
esa dulce melodía que me alegra
la mañana,
ese roce tan cargado de erotismo
y ese verso, inacabado,
que me llega y, que me dices
que termine.

Porque todo es poesía
en este instante,
y hasta el hombre que ha dormido
se despierta con el niño entre sus brazos.

Ese niño que camina por la playa,
el que eleva hacia los cielos los cometas,
el que cierra sus ojitos al nordeste,
el que juega con la arena construyendo 
aquel castillo,
el que nace y el que crece dando vida 
a nuestro hombre.
El que sufre, silencioso, las penurias
de sus padres,
el que escucha las lecciones 
del maestro,
el que busca la amistad 
de los amigos,
el que lleva el corazón
dentro del alma y le grita y le susurra 
"que adelante", que la vida es un poema
y se construye, con sus versos,
día a día,
sin presiones ni amenazas,
en perfecta libertad y sintonía
con la mano y la pupila
que le llaman, como un faro, 
en la distancia...

Siento el soplo de tus versos 
en el alma
y mi cuerpo se transforma
por la vida que recibe nuevamente
con la brisa.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/07/17

jueves, 3 de agosto de 2017

QUIERO ESCUCHAR AL MAR...



Quiero escuchar al mar,
sentir su voz y sus latidos,
oír el apagado rumor de sus entrañas
y estremecerme con el roce
de las olas, en su intento,
por vencer la timidez del navegante.

Pero quiero poseer ese salitre
que me excita, con su olor inconfundible,
bañarme con la sal de sus leyendas,
dormirme, entre sus muslos y regazo,
saciando y disfrutando los placeres
que así intuyen mis sentidos.

Quiero escuchar al mar, me digo 
y me repito, nuevamente.
Como en días que recuerdo con nostalgia,
de hace tiempo,
cuando andaba mendigando unas palabras
y las olas me regaban con su espuma.

Era hermoso aquel encuentro inesperado,
la manera en que tenía de besarme,
la secreta seducción de sus pupilas,
el placer que me dejaba por las venas
la infinita sensación de ser amante
de ese cuerpo misterioso
y subyugante.

Quiero escuchar al mar, volver a él, 
como gaviota trashumante,
llenarme en este otoño de su risa
transparente,
lograr el cosquilleo de sus gotas
en mi cara, con sus labios invisibles,
sentir esa pasión de aquellos años
tan hermosos,
vivir aquel momento sin principio, ni final, 
que era la vida.

Hoy vuelvo a mendigar con estos versos
a ese mar de ayer y hoy;
al mar que siempre está, para nosotros,
los inquietos moradores de la costa
y de la vida,
los que oímos a las madres suplicar
en las galernas,
los que fuimos a la barra y a la playa,
tantas veces, a mirar
como llegaban las traineras,
los amantes que perdimos la inocencia
entre sus aguas, y hasta el alma 
si me apuras.

Por eso quiero escuchar al mar
una vez más.
Quiero escuchar su voz y que me diga
que el pasado no fue un sueño,
ni tampoco la alegría compartida,
y que el amor que allí nació
tuvo su fruto 
y aun pervive entre las aguas,
bajo el viento del nordeste
y de la brisa que le acuna 
y acaricia.

Quiero escuchar al mar...
¡Quiero escucharte, "mar"
y que me digas y respondas,
a estas letras, 
que te dejo en unos versos
temblorosos y sedientos
por tus aguas y salitre...!

Rafael Sánchez Ortega ©
27/07/17

miércoles, 2 de agosto de 2017

COMIENZA UN NUEVO AMOR...



Comienza un nuevo amor
cuando se enciende la mirada
y amanecen los suspiros
nuevamente.

Porque el amor que nace no sabe de estaciones
ni tampoco se detiene en las esquinas,
ni en un lecho con las sábanas calientes
persiguiendo a la sirena que se escapa
hacia la ducha.

Y comienza un nuevo amor desde aquel día
en que los hombres se quedaron en la tierra,
solitarios, porque un dios así lo quiso.

Frente a frente se miraron 
y sintieron esa ausencia 
de aquel dios que se alejaba.

Y rieron y sufrieron y pasaron mil penurias
pero siempre caminando haca adelante
y teniendo la esperanza, como norte,
de encontrar al nuevo amor tan prometido
y a ese faro, aletargado, 
que llevaban en su pecho, sin saberlo.

Fue preciso que pasaran primaveras
y veranos, 
que llegaran los estíos tan rabiosos 
y las almas se rompieran.
Fue preciso que las fuentes se secaran
y los labios se agrietaran deseando
un dulce beso.
Fue preciso que una voz al dios llegara,
suplicando, 
y le hiciera enternecer su melodía.

Y fue entonces el comienzo de otro ciclo
y de ese amor que ahora palpita
en las miradas.
De ese tiempo, tan sincero, en que se ama, 
en el invierno de la vida,
sin temor a sufrir nunca,
porque todo es poesía y alegría,
y una eterna sucesión de realidades
que nos dicen que adelante,
que sigamos el camino que nos queda
y nuestro instinto,
que busquemos y besemos a los labios
que pronuncian nuestro nombre,
que miremos a la luz con que nos hablan
las pupilas que nos miran
y entendamos su mensaje.

"...Y comienza un nuevo amor en este invierno
y yo lo veo y lo presiento en la blancura 
de la nieve y de las sienes
en el leve parpadeo de los ojos
de los cielos,
en los hombres cabizbajos que caminan
al trabajo,
en el niño, con sus libros,
mientras marcha hacia la escuela,
en el beso de la escarcha
que se funde por las calles,
y en tus pasos, y en mis pasos, tan inquietos,
que caminan a encontrarse en sus latidos. 
Porque un amor acaba y se termina 
y otro empieza y continúa la tarea,
y es la forma misteriosa de los dioses
de seguir, y perseguir, en esta vida,
el rumor de la resaca y esos surcos en la arena,
con sus huellas,
y las flores marchitadas del amor
que nos dejaron hace tiempo
los poetas, que partieron al Olimpo,
con sus versos..." 

Rafael Sánchez Ortega ©
26/07/17

martes, 1 de agosto de 2017

MIRAS SIN VER...



Miras, sin ver, en la noche
de tu vida y de tu tiempo,
con esos ojos que buscan
sin saber que son de un ciego.

Inútilmente preguntan.
Tus ojos son dos luceros,
apagados, temblorosos,
que se duermen en silencio.

Buscan la luz y el latido
entre la brisa y el viento,
recibiendo las caricias
de los días que se fueron.

Buscan la mano que llegue
hasta tu mano y los dedos,
¡esos que dejan ternura
y un especial cosquilleo!

Miras, sin ver, en la noche,
a la luna y su reflejo,
que se estira por las aguas
con sutileza y esmero.

Porque tus ojos presienten
ese baile y su comienzo,
de la luna y las estrellas
por el lago de los sueños.

Pero la noche se pasa
y tus ojos se perdieron
entre brumas variopintas
y sirenas con mil velos.

Es la vida en su conjunto
de los que ven, sin saberlo,
despreciando la ceguera
del que vive y está cuerdo.

"...Miras, sin ver, en la noche
y aunque soy ciego, te veo,
y te digo que adelante,
para sentir nuestros besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/07/17