miércoles, 7 de septiembre de 2011

HOY UN PÁJARO TORDO...


Hoy un pájaro tordo
ha doblado la esquina;
me he quedado mirando
para ver si volvía.

Pero el pájaro tordo
se marchó con la brisa,
a buscar los trigales
y doradas espigas.

Y aquel pájaro alegre,
de mirada perdida,
con sus alas graciosas
me sacó una sonrisa.

Y mis labios temblaron
y también mis rodillas,
al compás de su vuelo
que a mi encuentro venía.

Pero el pájaro tordo
no detuvo la brida,
ni tampoco su vuelo
y marchó muy deprisa.

Yo esperaba y miraba
con sonrisa fingida,
manteniendo el suspense
y unas notas de intriga.

Más el pájaro alegre
no volvió por las migas,
ni buscó mis palabras,
ni me dió sus caricias.

Y quedé en el silencio
con los versos y rimas,
reducidos a polvo
por la oscura ceniza.

Una nube muy negra
ha soltado morriña,
con la fina garúa
y la luz mortecina.

Y aquel pájaro tordo,
que siguió mi barbilla,
me dejó para siempre
una imagen prendida.

Una imagen sin nombre,
simplemente sencilla,
una imagen que duerme
en mi humilde retina.

Desde entonces contemplo
este mundo que gira,
y que marcha sin rumbo
a la eterna deriva.

Es posible que espere
en la alegre campiña,
a que broten las flores
y renazcan los días.

"...Hoy un pájaro tordo
me sacó una sonrisa,
para luego quedarse
en mi blanca cuartilla..."

Rafael Sánchez Ortega
07/09/11

1 comentario:

  1. Así algunos pájaros tordos ganan la eternidad gracias a un poema :)

    ResponderEliminar