jueves, 10 de noviembre de 2016

LA RUTILANTE CASCADA...


La rutilante cascada,
que dormita sobre el pozo,
ya va tejiendo, sin prisa,
sus gotitas, poco a poco.

Allí se juntan los sueños
de los niños revoltosos,
y de los hombres inquietos
tan febriles en otoño.

Hay sueños que son de nácar
y de mieles con antojos,
y otros sueños son oscuros
con salitres y con yodo.

En unos vagan corceles,
pegasitos y hasta corzos,
y hasta nos dean retales
que siempre alegran los ojos.

Así se duermen los niños
sin pasiones ni alborotos,
entre los brazos de Efebo
y esos cuentos tan hermosos.

Cuentos que son tan sensibles
que transportan, como el corcho,
las infinitas ideas
e ilusiones de unos pocos.

Esos que son elegidos
por sus delirios sin fondo
en ese abrazo de seda
en que se funden los locos.

Pero bendita locura
la de los sueños sin fondo
porque soñar de esa forma
es tan bendito y hermoso...

"...La rutilante cascada
va desgranando su polvo,
con sus gotitas de agua
que se transforman en oro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
02/11/16

4 comentarios:

  1. Oro... Como oro en paño se guardan algunos recuerdos...
    Tu poema me ha llevado hasta las tardes con mi abuelo en dos pequeñas cascada que eran casi un secreto a voces con su rima de agua cristalina.

    Mi abrazo, mis gracias

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    1. Me alegro de que mis versos te hallan llevado a ese lugar, sin duda encantador, Athenea.
      Un abrazo.

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  2. Todo un paisaje y esos personajes tan tuyos, como duendes que le dan vuelo a tus poemas.

    ¡Bello!

    mariarosa

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    1. Gracias por verlos así, María Rosa.
      Un abrazo.

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