jueves, 9 de mayo de 2013

LA SONRISA DE TUS LABIOS...


La sonrisa de tus labios
desarmaba a las estrellas,
era llave de los cielos
y la luz de los poetas.

Fue ese faro, el que un buen día,
despertaron las mareas,
de unas olas saltarinas
cabalgadas por sirenas.

Y se fueron a un cuaderno
a plasmarse en mil leyendas,
que contaban a los niños
en la noche sus abuelas.

Esas caras admirables
que se ven en las aldeas,
y en los pueblos de la costa
bajo postigos y puertas.

¡Qué sonrisa tan sublime
de tu boca siempre fresca,
esos labios que suspiran
y en silencio te desean...!

Yo te vi aquella mañana
paseando por la arena,
caminando despacito
tras las conchas y las huellas.

Eran conchas que los mares
bostezaban con presteza,
rescatando sus tesoros
bien de nácar, bien de fresa.

Y las huellas que seguías
eran signos y quimeras,
eran sueños infantiles
de esa edad de la inocencia.

Contagiaste tu sonrisa
a juglares de otras tierras,
a distintos caballeros
que buscaban su princesa.

Fuiste musa incomparable
de seglares y de ascetas,
revolviendo sus entrañas
y también a sus conciencias.

Hoy los cielos te sonríen
y te ofrecen rosas frescas,
rosas rojas y olorosas
de un jardín sin acuarelas.

Pero en torno de tus labios
hay un halo que despierta,
un susurro y un crescendo
de una música perfecta.

"...La sonrisa de tus labios
era dulce y siempre tierna,
referencia de los hombres
que buscaban las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 06/05/13

domingo, 5 de mayo de 2013

ES DIFÍCIL PRECISAR...


Es difícil precisar
el candor de una manzana
y a que huelen hoy las fresas
que despiertan con el alba.

...Es la vida y sus misterios,
no lo dude tu palabra,
ni aquí veas fantasías
en función de las metáforas.

Unas veces los barquitos
se desplazan a la playa,
y otras veces se rebozan
en la arena sus escamas.

Más los peces de los mares
no navegan en las tablas,
ni tampoco en los corceles
de loqueros sin su bata.

...Es la vida de los niños
un refugio de esperanza,
una fuente, que el sediento,
con su boca bebe y sacia.

Hoy las nubes, de paseo,
por el cielo se desgranan,
van contando margaritas
indolentes y encantadas.

A lo lejos, en la aldea,
ya repica una campana,
más lo hace débilmente,
solitaria y asustada.

Ha llegado el mediodía
y es la hora de la calma,
en que el sol, al fin, se estira
y en que cantan las cigarras.

Más escucho nuevamente
el sonido de la aldaba,
al correrse los cerrojos
y suspiros de las almas.

...Es la vida, yo me digo,
cual susurro que me alcanza,
es la nota y el vacío
de un arpegio de la nada.

Sin embargo sopla el viento,
noroeste, que se extraña,
y es el aire, que en Galicia,
dejan meigas a mansalva.

Yo le atrapo con mis dedos
y entre ellos se me escapa,
es fugaz, como la rosa,
de una niña enamorada.

Una cinta cubre el velo
de sus ojos y pestañas,
y es un beso de mis labios
con la miel de la alborada.

Canta el grillo en la pradera
y ya vuelan las urracas,
mientras tanto los gorriones
juntan rimas en la plaza.

...Es la vida, simplemente,
un compendio de oro y grana,
un bazar de fantasías
que se toman y se cambian.

"...Es difícil precisar
qué es la vida y quién la guarda,
porque amarla en su locura
es vivirla y desearla..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/05/13

sábado, 4 de mayo de 2013

CUANDO SIENTO LA CARICIA...


Cuando siento la caricia
de la brisa en la ventana,
hay un algo que estremece
la sonrisa de mi cara.

Es la eterna melodía
de una música sin pausa,
y es el viento del nordeste
al compás de la resaca.

Esta brisa caprichosa
llega fuerte y nos abraza,
nos susurra mil leyendas
de marinos y piratas.

Porque surge de los mares
y las olas encantadas,
recogiendo los aromas
del salitre y de las algas.

Es la brisa de mi tierra
y el nordeste que no falta,
con el cielo azul celeste
de ese añil que nos embriaga.

Y en el rostro de los hombres
besa y llega con su marca,
añadiéndoles arrugas
sinuosas y doradas.

Brisa y aire del nordeste
llega al niño y a las almas,
que navegan en los sueños
y entre mares y bonanza.

Es posible que la brisa
suelte y roce la campana,
de la torre de la iglesia
que amanece muy callada.

Es posible que en los campos
ya se quemen las pastadas,
si el nordeste sopla duro
y la brisa no se calma.

Es posible que estremezcan,
(sí, de frío, y no por ganas),
el abrazo de la brisa
y el nordeste de la barra.

Pero nada les detiene,
a la brisa limpia y clara
y al nordeste caprichoso
que se estira y nos alcanza.

Hay un algo de misterio,
una brizna que se escapa,
es, en fin, esa sonrisa,
que se ansía en la distancia.

"...Cuando siento la caricia
de la brisa en la ventana,
hay un algo que palpita
de esta tierra en mi garganta..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/05/13

ERA UNA NOCHE DE MAYO...


Era una noche de mayo,
un edificio cualquiera,
una figura en la cama
apaciguando su pena.

Yo miraba y escribía,
a la luna y las estrellas,
por la figura apacible
y que tenía a mi vera.

Venían tantos recuerdos
con momentos y vivencias,
que era un dique incontenible
desbordando la escollera.

Porque el alma se ensanchaba
y rompía las tinieblas,
al volver hacia el pasado
de una vida que se aleja.

Yo era un niño, como muchos,
con su madre adusta y seria,
que ordenaba mil recados
a pesar de mis protestas.

Más la sombra de sus voces
era un canto de sirenas,
una eterna letanía
nunca exenta de leyendas.

Y acudía a los recados
y aceptaba sus collejas,
con arrugas en la frente
y la fiebre de mis venas.

Un latido impetuoso
era el gozne de la puerta,
un chirrido en los peldaños
al subir por la escalera.

Pero ahora lo recuerdo
como simples menudencias,
como escenas de un pasado
que se marcha y no me deja.

Tú labraste mi destino,
me guiaste por la senda,
con la voz y la palabra
y tu crítica severa.

Te juzgué sin condiciones
por un acto de flaqueza,
y vi en él la cobardía
cuando acaso era tristeza.

Hoy no juzgo tu conducta
y te pido la clemencia,
por no haberte comprendido
ni buscado tu respuesta.

Sólo pido me perdones
y si acaso que me quieras,
y lo hago en el silencio
de estos versos y esta entrega.

"...Era la noche de mayo
de una nueva primavera,
yo escribía y tú soñabas
entre el yodo y las mareas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 03/05/13

PARECE QUE LA NOCHE NOS CONFUNDE...


Parece que la noche nos confunde
y aumenta los temores de las almas,
es algo que nos legan los inviernos
que dejan, a su paso, mil resacas.

La noche es señorial, en su concepto,
y fuente de leyendas que relatan,
amor y desamor a todas horas
e historias de romances y batallas.

Bien saben las estrellas la fortuna
que tienen con la noche y las cigarras,
unidas en eterna melodía
al coro de sirenas en la playa.

Se juntan los misterios de los hombres
y surgen los murmullos en las plazas,
hay algo que alimenta a los gorriones
que cruzan indolentes las ventanas.

La noche con sus sombras nos confunde
haciendo que suspiren las fontanas,
en medio de un silencio solitario
que funde y estremece las entrañas.

Hay niños que se cubren en los sueños
y hay otros que deliran en sus camas,
quizás hay querubines en las nubes
que velan y vigilan esta infancia.

Se forjan los medallas día a día,
a base de esculpirse y de labrarlas
quizás porque la vida así lo exige,
surgiendo del trabajo y la esperanza.

Por eso, cuando en medio de la noche,
nos llegan sin cesar tantas nostalgias,
sentimos que las almas se confunden
en medio de la niebla y la borrasca.

"...Parece que la noche, en los inviernos,
altera las pasiones con la lava,
de aquellos corazones indomables
que hicieron del amor su gran hazaña..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 02/05/13

miércoles, 1 de mayo de 2013

MIRO Y TE VEO DORMIDA...


Miro y te veo dormida,
en el lecho reposando,
cuerpo curtido de anciana
en un día limpio y claro.

Estás ajena a la vida
en este estanque dorado,
donde las luces y sombras
pasan deprisa, volando.

Has arrancado sonrisas
de otros, ocultas en labios,
y has caminado sin rumbo
por los senderos y atajos.

Fuiste un bastión en la vida
y de mi infancia un regalo,
yo veneré las palabras
y tu paciencia y trabajo.

Miro y te veo dormida
y sin querer yo te hablo,
siento que gritan las venas
como pidiendo un milagro.

Hay una cama vacía
que se impacienta a tu lado,
puede que nadie la ocupe
y que se pierda mi llanto.

Porque yo sé que la vida
es un continuo letargo,
es una lucha sin nombre
desde el invierno al verano.

Llegan las batas azules,
pasan las verdes volando,
vienen las bolsas de suero
para aliviarte del daño.

Miro y te veo dormida,
y continúo pensando,
en los consejos y prisas
y regañinas de antaño.

Sé que los hombres suspiran
y que terminan llorando,
al recordar a la madre
y su cariño robado.

Porque al final es un cuerpo,
con el cabello tan blanco,
son unas manos nerviosas
las que reclaman tu mano.

Y es un susurro que dictan
esos ojitos tan claros,
es esa chispa que muere
en la pupila temblando.

"...Hoy, que te miro y te veo,
sé lo que falta y me callo,
porque me diste la vida
y tu cariño en un acto..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/05/13

SILENCIO...


Silencio, ruegan las piedras,
que ahora duermen en la plaza,
y es la niebla con su abrazo
quien las besa y acompaña.

Silencio, sólo silencio,
y que callen las cigarras,
porque duermen ya los niños
muy tranquilos tras las nanas.

Silencio, gritan las olas
que se estiran por la playa,
y que besan las arenas
al compás de la resaca.

Silencio, sólo silencio,
que se apaga fiel la llama
de ese fuego impetuoso
que alimenta fiero el alma.

Silencio, pide el marino,
en sus ratos de nostalgia,
recordando al bello puerto
y en el mismo a su zagala.

Silencio, sólo silencio,
que ya duermen las arañas,
encogidas en sus telas
que atraviesan las ventanas.

Silencio, dicen los niños,
a las gentes cuando hablan,
pronunciando feas frases
y palabras mal sonadas.

Silencio, sólo silencio,
es la vida que se pasa,
y discurre entre nosotros
con la sombra y la nostalgia.

Silencio, clama el mendigo,
agotado en busca vana,
persiguiendo la quimera
y utopía de su nada.

Silencio, sólo silencio,
un susurro te reclama,
un suspiro simplemente
que atraviesa tus entrañas.

Silencio, quieren los pasos,
y el abrazo de una cama,
pues los ojos peregrinos
dejan lluvia en las pestañas.

Silencio, sólo silencio,
un cometa se desplaza,
por el cielo y el vacío
con su larga cola blanca.

"...Silencio, digo con miedo,
y me callo la palabra,
pues no quiero que se rompa
el candor de tu mirada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana, 30/04/13