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lunes, 31 de diciembre de 2012

A CAUSA DE SUCESOS IMPREVISTOS...


A causa de sucesos imprevistos
hay días en que sobran las palabras;
es posible una frase, una lectura,
y todo se transforma en la mirada.

Resuenan los corchetes, en la iglesia,
y el órgano su música resalta,
se elevan los cimbales a las nubes
cambiando su sonrisa plateada.

Susurran las sirenas con las olas
formando mil canciones con su magia,
y un manto de ternura y de inocencia
recubre de caricias a las almas.

La música que surge inalterable
la orquesta de la vida no la para,
y sigue en un crescendo interrumpido
en busca del adagio y la esperanza.

A causa de sucesos imprevistos
los niños, con sonrisas encantadas,
saludan a la luna, en los jardines,
y dan a las palomas sus migajas.

Es fácil que se escuche al buhonero
tocando el acordeón en su gabarra,
y puede que le sigan las gaviotas
al baile de las olas en la playa.

Los niños jugarán con sus cometas
en medio de los árboles y plazas,
tratando de volar mucho más alto
al cielo tan brillante que los llama.

Y mientras, la gabarra presurosa,
prosigue y continúa con su marcha,
dejándonos la música sin nombre
del viejo buhonero que la escancia.

"...A causa de sucesos imprevistos
hoy busco tus ojitos sin tardanza,
los miro con los míos fascinado
y un beso deposito en tus pestañas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
31/12/12

domingo, 30 de diciembre de 2012

AHORA QUE SE CIERRA EL CALENDARIO...


Ahora que se cierra el calendario,
y hacemos un balance de la vida,
es tiempo de poner en la balanza
lo malo con lo bueno de la misma.

Se cierran unos días y un pasado,,
se apagan ilusiones ya marchitas,
y quedan mariposas en el alma
en busca del placer y de la dicha.

Volvemos, sin querer, hasta el recuerdo,
y vemos una etapa que termina,
la cifra contadora de los años,
la resta del final que se aproxima.

La etapa que ha pasado está cerrada
y en ella no hay lugar para la brisa,
tan sólo los recuerdos se mantienen
ansiosos de este tiempo que agoniza.

Ahora que se cierra el calendario
volvemos al futuro muy deprisa,
tratando de enmendar tantos errores
con días venideros y folías.

Pensamos que el pasado está pasado,
que importa la experiencia conseguida,
y que ella nos transforma con sigilo
en hombres de conciencia muy tranquila.

Queremos corregir tandos defectos
y ver las primaveras florecidas,
hablando como niños, a las cosas,
y oyendo sus canciones más sencillas.

Queremos los abrazos y los besos
y dar y recibir tantas caricias,
que ahoguen a los miedos del pasado
y errores cometidos en su día.

"...Ahora que se cierra el calendario
yo quiero que se cierren las heridas,
y broten nuevos rayos de esperanza
del año que ya dobla por la esquina..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/12/12

sábado, 29 de diciembre de 2012

PORQUE TE LLEVO DENTRO...


Porque te llevo dentro, a ti, te escribo,
mi mar azul y verde con tu magia,
el que acunó las tiernas fantasías
en los años felices de la infancia.

No quiero recalcar entre mis versos
escenas recogidas, ni alabanzas,
dejadas por las manos de poetas
y autores prestigiosos y con fama.

Mas quiero reflejar lo que yo siento,
aquello que me atrae y que me atrapa,
el canto de tus olas que cautiva
y al alma la desborda de esperanza.

Es algo que se vive solamente
y queda recogido con nostalgia,
guardado en una caja bien secreta
que el pecho la protege de las algas.

Porque te siento dentro, a ti te digo,
aquello que transmite la mirada,
cuando te miro ausente y silencioso
en tu llegar diario hasta la playa.

Entonces te imagino en otros mares,
en  costas tropicales y lejanas,
en playas con arenas blanquecinas
y anillos de corales y de nácar.

Olvido las traineras de  mi costa
y vuelvo a los navíos de piratas,
al ron de las tabernas y canciones
y a leños encendidos con sus brasas.

Me voy a los relatos de los cuentos
y sigo los tesoros y la plata,
caudales que corsarios perseguían
de barcos castellanos hacia España.

Porque te veo cerca, en ti confío,
y quiero que me lleves a tus aguas,
al mundo de leyendas y misterios
que llegan con salitres y resacas.

Entonces es posible que me digas
el móvil que se oculta en tu mirada,
el faro silencioso que musita
mensajes con sus luces sin palabras.

Es fácil que me encuentre los secretos
de rumbos solitarios y bitácoras,
perdidos en la noche de los tiempos
por mares de galernas y de calmas.

Es fácil que me vuelva de vacío,
perdidos los palangres y las nasas,
cansado de remar entre la bruma
al puerto de partida y de mi casa.

"...Porque te quiero cerca, te confieso,
a ti, mi mar, añil, verdeazulada,
el nombre que mis labios hoy musitan
y guardan tan celosas mis entrañas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/12/12

viernes, 28 de diciembre de 2012

NOCHE DE LLUVIA...


Noche de lluvia en el campo
y de rumor en el río,
donde se empapa la tierra
y se silencian los grillos.

Duermen, sin más, las alondras
y hasta suspiran los lirios,
mientras la casa labriega
marca la paz del estío.

Cuelgan gavillas cansadas
con azadones vencidos,
en la solana tan vieja
donde se guarda el buen vino.

Guardan también las cigüeñas
la soledad de sus nidos,
sobre las torres quebradas
de campanarios altivos.

Noche de lluvia en el puerto
y de resaca con brío,
donde se mojan las barcas
y se despierta el marino.

Duermen, así, las estrellas
y los faroles sin brillo,
entre las calles mojadas
por sirimiris vertidos.

Cuelgan las redes del muelle
en secaderos furtivos,
y las traineras cansadas
tienen los remos dormidos.

Duermen también, las gaviotas,
mientras vigilan los hilos,
de los sedales y cuerdas
de pescadores activos.

"...Noche de lluvia en el alma
en que se ahoga un suspiro,
al recordar tanto tiempo
sin ilusión y perdido..."

Rafael Sánchez Ortega ©
28/12/12

jueves, 27 de diciembre de 2012

YO ME PREGUNTO MAR...


Yo me pregunto mar, si estás dormido,
si vives en un mundo diferente,
plagado de ilusiones y de magia
y niños encantados con la nieve.

Te digo que es invierno todavía,
que lloran sin descanso los cipreses,
y mezclan esas gotas de su llanto
con lágrimas rosadas de los duendes.

Te digo que los días son muy cortos,
que el alba se despierta y son las nueve,
que pasa muy deprisa la mañana
y a las seis de la tarde ya anochece.

Te digo estas palabras sin recelo
porque sé que tus olas son renuentes
y buscan el momento y la anarquía
del labio de la arena que las bese.

Yo me pregunto mar, si estás perdido
en los mundos que formas y que tejes,
y si vagas por mares sin fronteras
en la nave con proa tan silente.

Te digo que te queda un gran camino,
en  una costa abrupta y sin carteles,
donde verás la bruma y la galerna
y sentirás el viento del poniente.

Te digo que estas olas, hoy tan mansas,
se cambiarán por otras más crueles
con furia y temporal, que en los inviernos,
las hace rebelarse hasta la muerte.

Te digo que me importan tus sirenas,
las algas soñolientas y los peces,
las aguas cristalinas tan añiles
y el brillo ceniciento de tus verdes.

Y me repito mar, si estás dormido,
si sueñas con salitre o con claveles,
si sientes ese beso de la brisa
que viene con el viento del nordeste.

Te digo que yo quiero tus abrazos
y el sueño tan hermoso en que te duermes,
y quiero los latidos de las olas
y el pelo ensortijado de tus sienes.

Te digo que me faltan las palabras
al ver a las gaviotas tan ausentes,
absortas y mirando hacia las playas
cual dueñas y señoras de los muelles.

Te digo que la vida en ti comienza,
¡y está aquí, ahora, en el presente!,
y no en los vericuetos que el destino
anuncia con promesas tantas veces.

"...Yo me pregunto mar, por tantas cosas
que hasta veo tus aguas tan alegres
susurrar, sin descanso, en las resacas,
estos versos con sueños transparentes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/12/12

miércoles, 26 de diciembre de 2012

ME ACUESTO ENTRE PAPELES Y POEMAS...


Me acuesto entre papeles y poemas
y siento que me inunda la alegría,
es algo que no puedo remediarlo
y queda reflejado en mis pupilas.

Un mundo de color se me aparece
y pronto todo él rebosa vida,
escenas y paisajes soñolientos
tras notas de ilusión y bambalinas.

No sé cuantas escenas van pasando
con letras desgranadas mal escritas,
ni escucho la canción de las estrellas
dejando su tonada blanquecina.

Espero, como esperan los poetas,
la brisa que me deje su caricia,
los labios que se acerquen a mis labios
y el beso que me roce las mejillas.

Me acuesto entre papeles y poemas
y pienso en primaveras ya vencidas,
momentos por los prados, recogiendo,
sencillas y abundantes margaritas.

De pronto, se apodera de mi cuerpo,
la fuerza superior de los artistas,
la mano que me lleva de la mano
al mundo del amor y fantasía.

Me veo, como ayer, en su presencia,
y tiemblo como el trigo y su gavilla,
desdoblo con paciencia sus pestañas
y animo su mirada con mi risa.

Sus pétalos, tan blancos, me subyugan
y acercan el rumor de las cuartillas,
cual olas de jardines encantados
que surgen de locuras infinitas.

"...Me acuesto entre papeles y poemas
y olvido los recuerdos por un día,
aquellos que causaron tanto llanto
y ahora, silenciosos, ya dormitan..."

Rafael Sánchez Ortega ©
26/12/12

martes, 25 de diciembre de 2012

YO TE DEJÉ MARCHAR CON EL SILENCIO...


Yo te dejé marchar con el silencio
en medio de la bruma y de la niebla,
ahora lo recuerdo vagamente
y busco por el cielo las estrellas.

No debo rebuscar esos momentos
vividos con pasión en primavera,
ni debo convertir aquel pasado
en llama que me alumbre en las tinieblas.

Recuerdos simplemente que florecen
en medio de los días y las fiestas,
cual rosas del invierno temblorosas
que buscan el calor de las adelfas.

El viento huracanado nos abraza
y busca las mejillas y las besa,
las ráfagas que rompen tantas ramas
al hombre le susurran y doblegan.

No quiero los sollozos en mi rostro
y menos los disfraces y caretas,
ya sé que los pasayos causan risa
y llevan narizotas y chisteras.

Es lindo convertirse en un pasayo
huyendo de la vida y de la guerra,
en busca de la flor y la esperanza
trazada por la mano del poeta.

Sin duda se transforman, con la magia,
los sueños con las letras del poema,
igual que se transforman los latidos
al paso de la estela del cometa.

No sé si las campanas hoy descansan
y gozan del silencio de la iglesia,
ni sé si las cigarras y los búhos
se callan porque llegan las sirenas.

...Y llegan sin temor, de madrugada,
y vienen de retorno, por las huellas,
aquellas que sembraron nuestros sueños
a orillas de la mar y por la arena.

"...Yo te dejé marchar, con el silencio,
y ahora con los años me regresas,
cubierta del rocío y del invierno
en busca del abrazo que tú anhelas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/12

lunes, 24 de diciembre de 2012

PARA LOS NIÑOS...


I

Para los niños traviesos
una dulce melodía,
con el canto de unos labios
maternales y sin prisa.

Esta noche es Nochebuena,
noche de eterna folía,
las que nos dejan los niños
al robarles su sonrisa.

Noche de estrellas fugaces
que van pasando tranquilas,
mientras abajo, en la tierra,
alguien las mira y suspira.

Cantan cigarras y grillos,
suena la música linda,
que entre los copos de nieve
suben al cielo, enseguida.

II

Para los niños sin techo
un hogar y mil caricias,
y una mano que les tome
con paciencia y alegría.

Esta noche es diferente
y el Amor hoy cobra vida,
a pesar de tantas dudas
y de barros con arcillas.

Noche de sueños truncados
y de llorosas pupilas,
en que los niños soportan
necesidades y envidias.

Cantan los labios ajados,
en la oración que musitan,
piden al Niño que viene
una cabaña chiquita.

III

Para los niños con hambre
unas tortitas de harina,
y una tacita de caldo
para aliviar sus mejillas.

Esta noche es especial
y la entrega es gratuíta,
un poquito de cariño
de la forma más sencilla.

Noche en que todos los niños
quieren su cena servida,
pero son muchos, sin duda,
los que no alcanzan tal dicha.

Cantan los vientos sin nombre,
y van citando las listas,
de las naciones y pueblos
donde no tienen comida.

IV

"...Para los niños sin nombre
sopla la brisa marina,
mientras comparto sus sueños
y su ilusión hago mía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/12

domingo, 23 de diciembre de 2012

EN LAS TARDES SOMBRÍAS DE INVIERNO...


En las tardes sombrías de invierno,
cuando al sol le succiona la noche,
ya se corren las negras cortinas
de ese manto, tan denso y sin nombre.

Es el tiempo en que tiemblan los niños,
y hasta escuchan muy lejos galopes,
con el miedo nacido en las almas
por extrañas leyendas y voces.

Esas tardes que son tan sombrías
hasta el mar se alborota y esconde,
al compás de resacas sin freno
con el canto glacial de los monjes.

Y es aquí donde surgen los sueños,
los relatos y cuentos enormes,
que encandilan también a los niños
y les hablan de mares y bosques.

Porque el mar es la eterna leyenda
de marinos forjándose hombres,
que alimentan su piel del salitre
mientras reman, bogando, sin norte.

Y es el bosque la magia encarnada,
donde surgen los claros y flores,
que dan vida a los sueños del niño
con los besos de hayedos y robles.

Más los sueños, son sueños, tan solo
que se marchan, sonando las doce,
cuando tañe la grave campana
del reloj, de la iglesia, en la torre.

Yo quisiera ser sueño, por siempre,
y resaca del mar y su azote,
y del bosque quisiera ser ciervo
para ver y admirar sus colores.

"...En las tardes sombrías de invierno,
yo me duermo en los brazos precoces,
entre sueños que no son quimeras
y me dejan sus trinos y sones..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/12/12

sábado, 22 de diciembre de 2012

NO PUEDO RETENERTE ENTRE MIS BRAZOS...


No puedo retenerte entre mis brazos
y menos detenerte en el recuerdo,
prefiero que tú sigas el camino
marchando cada vez, lejos, ¡muy lejos!

Sacuden las galernas, cuando llegan,
las rocas de la costa, sin recelo,
azotan con gran furia los peñascos
y escupen los cantiles el desprecio.

Es fácil entender a los que lloran
a fuerza de desgracias y desvelos,
con velas se iluminan las iglesias,
con rosas de la mar los cementerios.

Así, mientras me seco las pupilas,
el aire y el salitre llega fresco,
un beso de la mar en su bonanza
en forma de sonido plañidero.

Las olas no respetan los tratados
y estiran en las playas sus cabellos,
la espuma blanquecina y la esperanza,
y el canto tan gracioso y ribereño.

Recuerdos que se guardan, adheridos,
y quieren su presencia en este tiempo,
recuerdos que no saben que el pasado
quedó con las galernas y los pecios.

Minutos que supieron a migajas
marcando los tic-tac de nuestros pechos,
segundos permanentes y enclaustrados
en almas que saciaron sus deseos.

No quiero derramar, con mis palabras,
las lágrimas surgidas del silencio,
ni quiero se marchite, la sonrisa,
que aflora de los labios a estos versos.

"No puedo retenerte entre mis brazos,
dijiste en un suspiro soñoliento,
yo tengo que volar alto, muy alto,
en busca de otros brazos más sinceros".

...Y anclado me quedé con mis pasiones,
cubierto de miseria en el desierto,
las rimas marchitaron en el alma,
los versos se volvieron con el eco.

Arriba se asomaban las estrellas
y un ángel me llegó, desde los cielos,
traía tanta luz en su mirada
que en ella, me dormí, con los luceros.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/12/12

viernes, 21 de diciembre de 2012

ME GUSTARÍA ACUNARTE...


Me gustaría acunarte
en un cielo con estrellas,
dormidita entre mis brazos
y entre rosas y azucenas.

Yo sería el trovador
que cantara a los cometas,
y el pastor de los luceros
sin cayado por la tierra.

Quizás fuera el argonauta
que escribieron los poetas
y el piloto de la nave
de aquel Argos de leyenda.

Pero vuelvo a tu regazo,
a ese pecho que se eleva,
a las manos que se agitan
y a los dedos que me aprietan.

Yo quisiera, niña mía,
ser el ángel que te vela,
y la sombra que, en tu espalda,
va contigo, tras tus huellas.

Yo quisiera ser el aire
y el nordeste que te besa,
y quisiera ser la brisa
que te abraza y te rodea.

No me olvido de acunarte
y cantarte mis poemas,
y cubrirte con mil sueños
de castillos y princesas.

Porque quiero embelesarte,
y también que tú lo sientas,
de estos sueños con salitres
y susurros de sirenas.

Caracolas encantadas
con canciones plañideras,
y sonidos de las olas
con resacas de mareas.

Todo es canto y es dulzura,
en los brazos que te anean,
en el pecho que suspira
y en los ojos que se cierran.

"...Me gustaría acunarte
esta noche con mis letras,
dormidita entre mis brazos
y contando las estrellas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/12/12

jueves, 20 de diciembre de 2012

ES CIERTO QUE YO A TI NO TE CONOZCO...


Es cierto que yo a ti no te conozco
y solo tu recuerdo me persigue,
la imagen de una niña, tan difusa,
jugando sin cesar en los jardines.

Recuerdo la carita soñadora,
tu pelo con claveles y alhelíes,
las manos embarradas y mojadas
soñando con los gnomos invisibles.

No puedo precisar, con gran detalle,
el brillo de tus ojos tan felices,
ni ahora, con el tiempo ya pasado,
los rasgos de tu cara bien sutiles.

Recuerdo, sin embargo, tu susurro,
la voz encantadora, como un mimbre,
rasgando con su tono la campiña
hablando de Penélope y Ulises.

Quedé tan sorprendido de esta historia,
que Homero fue quedando un poco triste,
perdido y olvidado en su Odisea
rozando tantos sueños imposibles.

Tu voz tan seductora subyugaba,
haciendo que olvidara mis raíces,
la brisa del nordeste de mi tierra
con olas verde azules, como añiles.

Así me transportaba, en aquel acto,
tu imagen sobre el griego y los latines,
ajeno al contenido de los libros
con garras perezosas de los buitres.

Y entonces te elevabas a los cielos
en forma de princesa tierna y virgen,
dejando tras de ti, como un suspiro,
el lago inmaculado de los cisnes.

"...Es cierto que yo a ti no te conozco
y sólo por tu voz, que no se rinde,
recuerdo aquel momento tan sagrado
haciendo que vibraran los violines..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/12/12

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CALÉNDULAS Y ROSAS...


De caléndulas y rosas
va tu pelo bien surtido,
las primeras son mis besos
y las rosas los suspiros.

Flores tiernas y aromosas
que llenáis tantos sentidos,
¿qué me hacéis en esta noche
que estos versos os escribo?

Yo pasé con mi silencio
por los parques y jardines,
admirando a las caléndulas
estirarse con sigilo.

Se inclinaban bajo el cielo
protector, de azul teñido,
con un halo de esperanza
y los sueños de los niños.

Unas rosas a su lado
sacudían el rocío,
que la noche, con su manto,
les colgó como un abrigo.

Rosas rojas, candorosas,
relucientes y con brillo,
que despiertan con el alba
a rozar nuestros sentidos.

...Una mano presurosa
va formando un buen racimo,
de caléndulas tempranas
y de rosas con estilo.

Yo quisiera transformarme
en caléndula en el río,
y ser rosa marinera
navegando en su barquito.

Y quisiera, en tu cabello,
ser un simple peregrino,
ser la rosa y ser amante
de tu pelo dulce y fino.

Y quisiera ser caléndula
persiguiendo el infinito,
a través del tierno cuello
y los senos que adivino.

...Más refreno los quereres,
-ya no sé ni lo que digo-
y me centro en estos versos
que ahora mismo dejo escritos.

"...De caléndulas y rosas
anda el mundo estremecido,
por el premio envenenado
de unos pétalos y espinos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/12/12

martes, 18 de diciembre de 2012

UNAS GOTAS RESBALABAN POR TUS MANOS...


Unas gotas resbalaban por tus manos
y caían de los cielos lentamente,
eran besos reciclados por las nubes
en un día del otoño y de diciembre.

¡Cuántas notas y suspiros reflejaban!,
¡cuánta música, sin duda, tan celeste
te llegaba y abrazaba silenciosa
con aroma de amapolas y claveles!

He sentido la caricia de esas gotas,
el latido personal e irreverente,
los susurros de los dioses del Olimpo
y los versos más cercanos de los reyes.

He tomado de tus dedos esas perlas
y bebido con mis labios tan alegres,
tantas gotas escapadas del rocío
y también de las galernas y la nieve.

Unas gotas resbalaban a tus manos
y corrían por tus dedos inocentes,
como versos temblorosos de un poema
y las letras revoltosas de unas sienes.

¡Cuánto llanto retenían esas gotas!,
¡cuánta música, sin nombre, y diferente
se escurría hasta esos dedos tan divinos
de manera generosa y tan solemne!

He creído recordar a tu sonrisa
y aquel acto de cordura, nuevamente,
que no sé, si en mis recuerdos, ya lejanos,
mezclo el tiempo y la locura muchas veces.

He mirado, sin mirar, hacia la nada,
a ese espacio, tan oscuro y tan hereje,
que acelera los latidos de las almas
cual galope singular de mil corceles.

"...Unas gotas resbalaban a tus manos
y venían con los besos tan rebeldes,
que unos cielos a tus dedos regalaban,
y tus labios me entregaban obedientes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/12/12

lunes, 17 de diciembre de 2012

RECUERDOS.


Recuerdo la pureza de tus labios
y el beso que con ellos me dejabas,
es algo que no olvido y que no quiero
perder, y que se muera en la distancia.

Tus labios parecían madreselvas
ansiosas de besar y ser besadas,
y luego descansar en el ocaso
sin tiempo de pensar en el mañana.

Recuerdo aquellos ojos tan serenos
y el libro inmaculado que mostraban,
mil frases me ofrecían presurosas,
la luz de tus pupilas sin palabras.

Tus ojos parecían dos rubíes
saciando su belleza desde el alba,
sin nubes y legañas en los mismos,
ni dudas que a los mismos empañaran.

Recuerdo aquel cabello, tan moreno,
bajando por tu cuello hacia tu espalda,
com brotes de preciosas margaritas
bañadas de blancura con su magia.

Tu pelo, sibilino y ondulante,
tenía los reflejos y la gracia,
del río que arrastraba la corriente
al borde, sin igual, de la cascada.

Recuerdo aquellas manos seductoras
con dedos juveniles que pintaban;
conservo sus trazados en mi cuerpo
y restos de pinturas en el alma.

Tus manos contenían los susurros
que luego los pinceles transmutaban,
en juegos de pasión y de deseos
con cientos de caricias añoradas.

"...Recuerdos que se pierden en el tiempo
y tienen sus raíces en la infancia,
con bellos despertares juveniles
cubiertos de rocío y de la escarcha.

Tu cuerpo juvenil, que bien conozco,
un día se marchó sin decir nada,
y sólo me dejó, con tus recuerdos,
un beso de carmín en la ventana..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/12/12

domingo, 16 de diciembre de 2012

UNA VOZ PERFUMADA DE TUS LABIOS...


Una voz perfumada de tus labios
llegaba a mis oídos con ternura,
en ellos, descarada, se estiraba,
haciendo más hermosa aquella fuga.

Querías, sin querer, impresionarme,
sacarme las pasiones una a una,
llevarme hasta tu lindo monasterio,
de fuego, de ilusión y de tortura.

Querías que en las llamas se quedaran
los restos de inocencia y de las dudas,
atados con un lazo de bramante
que el fuego saciaría con la bruma.

Querías unos versos releerme
que hablaran de gorriones y de musas,
los mismos que hace tiempo me leíste
desnudos, bajo el manto de la luna.

Una voz sinuosa de tus labios
traía a mis oídos tu lectura,
el canto arrebolado de unos versos
saliendo de tu pecho y de tu blusa.

Querías de ese modo impresionarme,
soñar como las olas y la espuma,
que llegan y se estiran en la playa
y besan con caricias muy intrusas.

Querías que buscara por tu cuerpo
la voz que desde el pecho te susurra,
y luego recorriera los senderos
vibrantes de colinas muy fecundas.

Querías que bebiera de la fuente,
del vaso inmaculado de su gruta,
y luego con los ojos bien cerrados
mis labios te besaran con dulzura.

Unz voz, temblorosa, de tus labios
llegaba a mis oídos sordomuda,
en ella recitabas un poema
carente de respuestas y de culpas.

Querías terminar con tantos miedos
basados en prejuicios y preguntas,
que acaso te quemaban en el alma
por causa de un pasado con facturas.

Querías confirmar que tus latidos
tenían la verdad y la fortuna,
aquella que negabas a mis labios
carentes de alcanzar a su lectura.

Querías comulgar, sin tu pureza,
un cáliz de solera muy profunda,
y en él emborracharte eternamente
sorbiendo los renglones de mi pluma.

"...Una voz perfumada de tus labios
venía a mis oídos muy confusa,
y en ellos se quedaba su relente,
soñando, sin pensar, en la penumbra..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/12/12

sábado, 15 de diciembre de 2012

CON MI VELERO DE JUNCOS...


Con mi velero de juncos
voy por mares sin fronteras,
en un débil cascarón,
con dos remos y una vela.

Voy por costas tenebrosas,
ensenadas muy estrechas,
esquivando las restingas
y las playas traicioneras.

Voy remando lentamente
mientras busco las estrellas,
en el cielo azul profundo
donde viven y pasean.

En el mar saltan los peces
y se intuyen las sirenas,
y el sonido de las olas
es el canto que ellas dejan.

Con mi velero de juncos
voy en busca de las perlas,
en un sueño de piratas,
de arrecifes y leyendas.

Voy silbando con mis labios,
mientras bogo en la trainera,
porque el aire del nordeste
es muy flojo y no me llega.

Voy absorto en el salitre
que me abraza y me marea,
mientras rompen mis remadas
el cristal de la inocencia.

En el mar añil celeste
hay un tono que verdea,
un azul, verde esperanza,
que estremece a los poetas.

Con mi velero de juncos
voy a ti, si tú me encuentras,
a pesar de mi cansancio
y a pesar de tanta niebla.

Voy remando, entre la bruma,
y buscando la ribera,
de ese puerto, que sin duda,
tiene abierta su taberna.

Voy a él con mis saudades
a fundirme entre sus mesas,
tras un vaso de buen vino
y canciones de las juergas.

En el mar atrás, ya dejo,
el sabor y cantinela,
de las algas y los remos
con las voces marineras.

"...Con mi velero de juncos
he llegado hasta tu puerta,
y ahora busco tu mirada
dulce niña y tabernera..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/12/12

viernes, 14 de diciembre de 2012

EN UNO DE ESTOS DÍAS...


En uno de estos días,
y sin que te des cuenta,
me marcharé despacio
con rumbo a las estrellas.

Iré con mi navío
de sueños y quimeras,
por mares misteriosos
y el viento a toda vela.

Irè con la mirada
sumida en la inocencia,
en busca de las rosas
que adornan los cometas.

Iré con mi caballo
guardado en la cubierta,
dispuesto a su galope
por mares sin fronteras.

En uno de estos días,
de invierno y de poemas,
saludaré a la nieve
que llega y que  blanquea.

Iré con mis canciones
a saludar la hiedra,
teñida de frescura
allí, junto a la iglesia.

Iré con mi cuaderno
temblando en la floresta,
cubierto de ilusiones
por versos y por letras.

Iré con la mirada
de frente, y bien despierta,
buscando las ardillas
tan dulces y tan tiernas.

En uno de estos días,
mochila siempre a cuestas,
caminaré despacio
al cielo que me espera.

Iré con la guitarra
de cuerdas soñolientas,
y en ella las cigarras
vendrán con las sirenas.

Iré con las canicas,
el arco con las flechas,
y libros de la infancia
plagados de leyendas.

Iré con los suspiros
del niño que despierta,
y quiere el fiel abrazo
materno que le espera.

En uno de estos días
vendrá un nuevo cometa,
con cola refulgente
que lleva hasta una cueva.

Iré con los pastores
siguiendo bien su estela,
por noches y desiertos,
de día por las sendas.

Iré con los susurros
que ofrecen, y me dejan,
las aves cantarinas
de campos y praderas.

Iré con la esperanza
y el alma muy contenta,
en busca del cariño
del Niño que lo entrega.

"...En uno de estos días,
es fácil que me pierda,
dormido entre mis sueños
y en brazos de una estrella..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/12/12

jueves, 13 de diciembre de 2012

ERA UN NIÑO QUE JUGABA...


Era un niño que jugaba
con un barco de papel,
y lo hacía muy ausente
de otros niños a la vez.

Con sus manos tripulaba
al mercante y al bajel,
al velero, que en sus manos,
era un sueño, de placer.

Discutía con piratas,
de marinos y el bauprés,
y de naves enemigas
en un nuevo amanecer.

Con sus dedos encauzaba
a la proa y timonel,
a otros rumbos y otros puertos
que esperaban por doquier.

Era un niño, que jugaba,
con un barco de papel,
inclinado sobre un charco
y pisándole a la vez.

Tan ajeno estaba el niño,
en su mundo de niñez,
que soñaba con las hadas
y pegasos de alquiler.

Él creía que la vida
era un mundo por vencer,
descubriendo y disfrutando
cada día con sus pies.

Él llevaba mariposas
en su pecho con tropel
y buscaba en las estrellas
confidencias y saber.

Era un niño que jugaba
con un barco de papel,
inclinado sobre un charco
y mojándose los pies.

Aquel niño con su infancia
era un ángel sin romper,
un trocito de los cielos
en un mundo de ajedrez.

Más la magia de su alma
se quebró con su niñez,
y sus ojos soñadores
se nublaron sin querer.

Porque el charco en que jugaba
lo secaron anteayer,
unos vientos juveniles
que menguaron su nivel.

Y aquel chico solitario
busca el charco y no lo ve,
lleva el barco de su infancia
con enorme candidez.

"...Era un niño que jugaba
con un barco de papel;
el que ahora se encamina
con su barco hacia Belén..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/12/12

miércoles, 12 de diciembre de 2012

TUS LETRAS ME ENSEÑARON QUE LA VIDA...


Tus letras me enseñaron que la vida
tenía los perfumes y la esencia,
de un tiempo dulcemente transcurrido
llegado y confundido con promesas.

Recuerdo aquellos versos incipientes,
las rosas en el tarro con las velas,
tus ojos en mis ojos susurrando
la estrofa subyugante del poema.

Recuerdo que tus dedos señalaban
la nota silenciosa de la orquesta,
como una directora sin batuta
del mundo y del momento tan ajena.

Recuerdo, a tus pupilas seductoras
y el brillo que dejaban las estrellas,
un lago parecían simplemente
donde ellas se mostraban tan coquetas.

Tus letras me enseñaron tantas cosas
que ahora, señalarlas, ya me cuesta,
más siento que tus letras eran besos
llegando hasta mi cuerpo con presteza.

En ellas me entregabas el cariño
por medio de palabras muy correctas,
los signos que llegaban a tu mano
nacían en tu pecho y tu cabeza.

Tenías tantas cosas que ofrecerme
que el mundo te dejaba boquiabierta,
tus ojos sorprendidos e inocentes,
cambiaban sus figuras por tus letras.

Me hablabas de los ríos y las fuentes,
de campos y de casas solariegas,
de tiernas amapolas que nacían
con blancas margaritas por la hierba.

"...Tus letras me enseñaron a mirarte
de nuevo con cariño y con más fuerza,
tenían esa tierna melodía
que nubla el corazón de los poetas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
12/12/12