martes, 24 de febrero de 2026

6.418 - HAY GRITOS...



Hay gritos invisibles

que rompen el silencio,

son móviles sonando

que llaman a los muertos.


En medio de la calma

asoman los infiernos,

y allí, donde hubo vida,

empiezan los desiertos.


Se cambian las sonrisas

por llantos y lamentos,

y hay rabia desbocada

que surge de los pechos.


Prosiguen los gemidos

de móviles sedientos,

y nadie les contesta

en medio de los hierros.


"...Hay gritos invisibles

que rompen el silencio,

son móviles sonando

que llaman a los muertos...".


Rafael Sánchez Ortega ©

20/01/26

lunes, 16 de febrero de 2026

6.417 - VIENTO DEL ESTE...



Viento del este

que dejas en invierno

tu escalofrío.


Manto azulado

con tonos agresivos

de mi cantábrico.


Olas gigantes

de cuentos y relatos

de mi niñez.


Algunas playas

se ofrecen a los ojos

y están vacías.


Marismas ciegas

con juncos y canales

que languidecen.


Rías y puentes

que adornan la bahía

de forma austera.


En la Cabaña

la casa junto al muelle

donde nací.


Y aquel portal,

de oscuras escaleras,

hoy es recuerdo.


Allí viví

lejanas primaveras

que compartimos.


Y allí nació,

contigo y tu cariño,

"mi poesía"


Rafael Sánchez Ortega ©

18/01/26

miércoles, 11 de febrero de 2026

6.416 - LE CUESTA DESPERTAR...



Le cuesta despertar

y el día no amanece,

las nubes son el lecho

del sol hoy renuente.


Mañana un tanto gris

con viento del sudeste,

y afuera, las gaviotas,

pasean por el muelle.


Momentos de silencio,

sin voces de la gente,

ni pasos en las calles

con sueños que se pierden.


También, junto a la iglesia,

dormitan los cipreses,

con llantos en las ramas

dejando su presente.


El cielo, al fin, despierta,

las nubes se revuelven,

y el viento huracanado,

da paso al sol naciente,


Entonces, la mañana,

revive entre mis sienes

y anima los latidos

del alma que está ausente.


Sonrío, en la mañana,

y siento que me quieres,

igual que yo te quiero

viviendo este presente.


Rafael Sánchez Ortega ©

13/01/26 

jueves, 5 de febrero de 2026

6.415 - UN DÍA...



Un día, como tantos,

miré por la ventana,

el día amanecía

y el cielo despertaba.


Creí ver una nota

sin rumbo y pentagrama

y solo era un suspiro

brotando de mi alma.


Hay sueños que, en los niños,

se duermen y descansan,

volcando sus recuerdos

en largas madrugadas.


Inviernos solitarios,

rocío en las miradas,

y eternas utopías

de ancianos con sus canas.


La vida es ese "tempo"

que nace y que se pasa,

haciendo que el instante

se pierda entre la nada.


Acepto la sonrisa

que el día me regala,

y quiero sus latidos

fundiéndose en mi alma.


Rafael Sánchez Ortega ©

11/01/26

lunes, 2 de febrero de 2026

6.414 - POR QUÉ SERÁ...



Por qué será,

que llega el nuevo año

con manto blanco.


Y los almendros

sin hojas que les cubran

están vacíos.


Volvió la luz,

temblando, con enero,

a las campiñas.


Y te buscaba,

de nuevo,, por las sendas,

mii mariposa.


Iba descalzo,

con ropa de mendigo,

y hasta temblaba.


La soledad,

unida a cruel silencio,

me contestaba.


Estaba solo,

con sueños y utopías

en la cabeza.


Pero, en el pecho,

se oía, entre latidos

también tu nombre.


Y despertaron,

las letras muy cansadas,

mi mariposa.


Eran por ti,

buscando tu figura,

y para ti.


Rafael Sánchez Ortega ©

01/01/26

miércoles, 31 de diciembre de 2025

6.413 - NO PUEDO MÁS...



"No puedo más",

pensaba muy cansado

un peregrino.


Pelo revuelto,

con ropa destrozada

y hasta embarrada.


Se va diciembre,

se marcha con el año

que hoy finaliza.


Y llega fresco,

enero con sus nieves

y un año nuevo.


¿Veremos sueños

y ciclos que se cumplan

con utopías?


...Quizás los sueños

se queden como "sueños"

y nada más.


Quizás la vida

nos deje otras sorpresas

que ahora no vemos.


De todas formas

seremos peregrinos

con nuevos sueños.


Y nuestra senda,

con lágrimas y risas,

habrá que andarla.


Rafael Sánchez Ortega ©

31/12/25

viernes, 26 de diciembre de 2025

6.412- ERA DICIEMBRE...



Era diciembre

y el año se acababa,

mi mariposa.


Al ver tus letras,

llegando en el correo,

tembló mi alma.


Vi tu figura

surgiendo desde un sueño

a mis suspiros.


Algo cansados,

estaban hoy mis versos,

y sin motivo.


Me quedé mudo

en medio del silencio

por tu presencia.


Pero, a la vez,

nacieron los latidos

del alma enferma.


Y tú me diste

el premio y el regalo

con tu sonrisa.


Eras la sangre

y la musa del poema

que agonizaba.


Y así, mi alma,

sintiendo tu presencia,

volvió a la vida.


Rafael Sánchez Ortega ©

26/12/25