martes, 12 de noviembre de 2019

DEBE SEGUIR LA TRISTEZA...



Debe seguir la tristeza
a lo largo del camino,
y perderse en lontananza
por los campos, sin ruido,
porque a tu lado prefiero
una copa de buen vino
escanciada por tus labios
a compartir con los míos,
así los dos estaremos
como gorriones en nido
o golondrinas volando
por los meandros y ríos,
será la risa constante
y en nuestros ojos suspiros,
con el susurro del cielo
y con las nubes de abrigo...

Debe pasar la tristeza
y superar el olivo,
donde se quede el calvario
mustio y plagado de frío,
porque la cruz de los hombres
es la esperanza del niño,
que va siguiendo los sueños
y los alcanza dormido,
deja el farol y las dudas,
marcha desnudo y tranquilo
ya que el candor de su alma
busca ese verso amarillo,
en él la paz es constante
y hasta el amor es un hilo
que va zurciendo deseos
para lograr un ser digno...

"...Debe seguir la tristeza,
con ese tinte sombrío,
y que florezcan los versos,
de algún pecho, contenidos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/10/19

lunes, 11 de noviembre de 2019

QUIZÁ EL SILENCIO...



Quizá el silencio
tuvo la culpa,
de ver tus letras
en el papel,
no sé si fueron
unos segundos
o fueron horas
las que empleé,
pero, de pronto,
te vi lejana
y en unas letras
de la pared,
era tu mano 
quien dibujaba,
y eran tus dedos
aquel pincel,
con él decías
lo que tu ansiabas,
que me querías
junto a tu ser,
que precisabas
de mis latidos
y de mis besos,
todo a la vez,
y fue el silencio,
como te digo,
ese culpable
de un eco fiel,
porque el recuerdo
volvió de nuevo
con primaveras
y rapidez,
llegaron lluvias
y margaritas,
lo mismo rosas
y algún clavel,
también vinieron
unas sonrisas
y labios tristes
que yo besé,
y tras los labios
llegó el deseo
y los suspiros
sin voz y miel...

Quizá el silencio
tuvo la culpa,
pero hoy no juzgo
y no lo sé,
lo que si siento
de aquel susurro
que tú mostraste
con timidez,
en él dijiste
que me querías,
ahora y siempre
y sin porqués,
por eso mismo
yo te recuerdo,
querida niña
en mi vejez,
y te venero
desde el silencio
cuando mis ojos
apenas ven,
y así te digo
que yo te quise
y que te quiero
como anteayer
y por las noches
veo tu nombre,
estoy contigo
y en un belén,
en él soñamos
y nos dormimos,
bajo la luna
y algún ciprés,
por eso sueña,
no tengas miedo
que ya el silencio
duerme también.

"...Quizá el silencio
guíe tus pasos
y así los míos
sigan tus pies..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/19

domingo, 10 de noviembre de 2019

ERA TU MANO...



Era tu mano,
que buscaba la luna,
junto a mi mano.

Eran tus dedos,
que tomaban la copa,
de vino y miel.

Eran tus ojos,
que miraban mis ojos,
bajo la luna.

Al ver tus letras
sentí un escalofrío
profundamente.

Aquel papel
me trajo en mil segundos,
unos recuerdos.

Te vi cercana,
hablando, como siempre,
ante mis ojos.

Diez primaveras
vinieron a mi lado
con rapidez.

Y tú con ellas,
volviste en un instante,
con margaritas.

Llegó tu risa,
tu voz y tu silencio,
¡llegaste tú!

Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/19

sábado, 9 de noviembre de 2019

LLORAN LOS NIÑOS...



Lloran los niños
pues sienten que les roban
sus ilusiones.

Lloran los cielos
pues saben que los niños
están muy tristes.

Lloran los ciegos
con lágrimas silentes
sin ver el sol.

Miedo a la vida
que pasa muy deprisa,
sin darnos cuenta.

Miedo a la gente
que grita y que se enfada
y sienten odios.

Miedo de niños
que ansían la inocencia
que se les marcha.

Y mientras tanto
las almas se estremecen
y quieren paz.

Paz a los ojos
que lloran sin descanso
y tienen miedo.

Paz a los pechos
que piden y suplican: 
¡vivir y amar!

Rafael Sánchez Ortega ©
16/10/19

viernes, 8 de noviembre de 2019

QUISIERA VIVIR...



Quisiera vivir la vida,
que me llega y que me resta,
lleno de paz y esperanza
y emborrachándome de ella,
sentir las horas y días
discurrir de forma lenta
saboreando las mieles
y el sabor de sus poemas,
porque los días son versos
que nos presta ese Poeta,
el que escribió con mayúsculas
para que el hombre leyera,
y aquí me tienes, amigo,
con miopía y ceguera,
rebuscando con mis ojos,
tras las lentes, unas letras...

Y las encuentro, de pronto,
escondidas y perfectas,
en el recuerdo y el tiempo
que me viene a la cabeza,
vuelvo al pasado dichoso,
aquel octubre y su fecha,
en que dos almas se unieron
y se ofrecieron promesas,
hoy ese día revivo
y sonrío en la inocencia,
al comprender aquel verso
que nos unió en un poema,
fueron dos manos cruzadas
a caminar por las sendas,
en una vida y destino
entre sueños y problemas...

"...Y quiero seguir, te digo,
hasta que fallen las fuerzas,
compartiendo las sonrisas
y leyendo entre sus cejas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/10/19

jueves, 7 de noviembre de 2019

YA LLORA LA LUNA...



Ya llora la luna
con rayos de plata,
y de ellos las risas
se marchan al agua,
se pierde en la noche
la sal y la gracia,
el pliegue divino
del labio que canta,
sus ojos seguían
al niño que aguarda,
quizás no ha dormido,
le falta la nana,
y entonces la luna
se enjuaga una lágrima,
se va hasta su lado,
le cuida y le calma...

Ya mira la luna
la nieve y la escarcha,
pues llega el invierno
y en él la amenaza,
los días oscuros,
las nubes que pasan,
el mar encrespado
y el viento que brama,
son días muy cortos
y noches muy largas,
se quejan los cuerpos
y tiemblan las almas,
los niños se esconden
y buscan las brasas,
reducen sus juegos
a bromas y charcas...

"...Se busca la luna,
quizás con nostalgia,
se quiere, se añora,
la vida y la infancia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/10/19

miércoles, 6 de noviembre de 2019

YA SE MARCHAN LAS NUBES...



Ya se marchan las nubes
con el viento y el frío,
y se van muy despacio
por el cielo infinito,
allá van mis canciones
y susurros de niño,
y también muchos sueños
y hasta algunos suspiros
pero queda el silencio
y el murmullo del río,
y también las guirnaldas
con su faro encendido,
corazones de piedra,
pedernales sin brío,
y la sangre buscando
aquel labio perdido...

Se quedaron temblando
los remansos y lirios,
soportando la brisa
y los años vencidos,
y quedaron plagados
de recuerdos sencillos,
con abrazos y besos
de los cuerpos queridos,
y pasaron los años
y medraron los tilos
aguantando galernas 
que doblaban los pinos,
pero el tronco del roble
era fuerte y bravío,
como el hombre del pueblo
que se enfrenta al destino...

"...Y al final, es la vida,
se responde a sí mismo,
todo aquello que pasa
y que siente consigo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/10/19