viernes, 17 de mayo de 2019

DIFÍCIL AVANZAR...



Difícil avanzar en el desierto
en medio de un ambiente enrarecido
es fácil que se nublen las pupilas
por culpa del siroco y de los fríos,
a veces los silencios nos desbordan
y ahogan, en el alma, tantos gritos,
que ansían elevarse a las alturas
volando por senderos infinitos,
en cambio se congelan las pasiones,
se viven los segundos como un guiño,
se añoran los momentos del pasado,
las risas compartidas con sigilo,
pero esa soledad tan angustiosa
es parte del poema que ahora vivo,
aquel que comenzara en una infancia
y luego transcurriera siendo niño...

Difícil avanzar con las tormentas
que dejan torrenteras y granizos,
excelsos medallones de las almas
cubiertas de oropeles y sin brillo,
por eso se detiene el caminante,
incluso se resguarda de los ríos
que bajan desbocados sus meandros
y llenos de lujuria sus bramidos,
busquemos esa paz de los poetas
que tejen en los versos con un hilo,
sintamos como viven el combate
y luchan con furor por su destino,
si acaso comulguemos con la noche
y hagamos con las sombras nuevos ritos,
aquellos que nos traigan la esperanza
y vibren con amor, para sentirlo...

"...Difícil avanzar con esta carga,
se dice el caminante ya vencido,
preciso de los versos de un poema,
aquel que con tu sangre me has escrito..."

Rafael Sánchez Ortega ©
29/04/19

jueves, 16 de mayo de 2019

QUIERO ENCONTRAR...



Quiero encontrar un atajo
para esquivar a la muerte
y avanzar por las colinas
de esta vida libremente,
así, plegando las velas
irá mi barca al nordeste
impulsada por la brisa
y con alas diferentes,
aunque le falte ese brillo
a la mar azul y verde
me bañaré entre sus olas
con sus ribetes de nieve,
y al final, tras ese viaje,
y el escorzo consiguiente,
me sentiré más tranquilo
con mis sueños, como siempre...

Pero el atajo añorado
es cruel e impenitente,
algo alejado de mí,
condenado en esta suerte,
es como aquella utopía,
del sediento ante la fuente
que buscando en ella el agua
se encontraba con serpientes
custodiando el rico caño,
con el líquido sin leyes
del sediento que llegaba
para calmar a su fiebre,
y allí quedaba el mendigo,
el soñador con sus redes,
y hasta el niño de la infancia
que recordaban sus sienes...

"...Quiero encontrar un atajo
para acudir muchas veces,
a tu lado, poesía,
porque no quiero perderte..."

Rafael Sánchez Ortega ©
23/04/19

miércoles, 15 de mayo de 2019

ERA UN CAMINO...



Era un camino
antiguo y transitado
por el ganado.

Por él pasaba,
llevando sus ovejas,
un pastorcito.

Ojos azules,
carita sonrosada,
un buen guardián.

En el zurrón,
portaba la comida
y unos cuadernos.

Cuando en el campo
pastaban las ovejas
él escribía.

También leía
las letras que las nubes
le iban dictando.

Y así nacían
los versos y las rimas
de sus poemas.

Risas y llantos,
mezclados con balidos,
de las ovejas.

¡Qué hermosos sueños
quedaron atrapados
entre sus versos!

Rafael Sánchez Ortega ©
22/04/19

martes, 14 de mayo de 2019

QUE SE DUERMAN...



Que se duerman nuestros sueños
y renazcan a otra vida,
más allá de las estrellas,
donde todo es alegría,
y que suenen las fanfarrias
y se muestren cantarinas
las cigarras de los campos
y las fuentes de la villa,
que las piedras se conviertan
en las rosas presumidas
de un jardín inexistente
que se forme en las pupilas,
que los cielos se estremezcan
y las nubes tengan tinta
para hacer, en los poemas,
el amor de cada día...

Que se aviven las pasiones
y despierten nuevas rimas,
en las almas de los hombres
desbocadas y sin bridas,
que descansen las montañas
y la nieve, por sus cimas,
se reparta por la tierra
con el aire y con la brisa,
que los besos, silenciosos,
cobren fuerza y tengan chispa,
y transmitan sensaciones
y candor a las mejillas,
que las manos temblorosas
tengan siempre ese carisma
de los dedos muy sensibles
portadores de caricias...

"...Que se duerman nuestros sueños
y emprendamos la partida
para hacer, de este presente,
el objeto de la vida..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/19

lunes, 13 de mayo de 2019

DE NUEVO EL SOL...



De nuevo el sol
se muestra en todo el día
y nos relaja.

El cielo azul,
sin nubes a la vista,
nos da la paz.

¡Bendito día,
que llega y que nos deja
tanta hermosura!

Pero la paz
se rompe con las guerras
y las envidias.

Hay que luchar,
lograr que las miradas
sean sinceras.

Y que el saludo
esté en los corazones
y en sus latidos.

Seguramente
vendrán días de lluvias
y de tormentas.

Pero, entre tanto,
seamos consecuentes
con el regalo.

¡El cielo azul,
el manto de los sueños
y de los niños!

Rafael Sánchez Ortega ©
20/04/19

domingo, 12 de mayo de 2019

DESCANSA UN POCO...



Descansa un poco
y tómate un respiro,
lo necesitas.

Estás cansado,
tus ojos ya no brillan
como otras veces.

En tu figura
se notan los tatuajes
que deja el tiempo.

Aún recuerdo
los ratos que he pasado
junto a tu lado.

Tú me escuchabas,
a ti te confesaba
todas mis penas.

En tu silencio
tenía las respuestas
que precisaba.

También me diste
relatos que guardabas
celosamente.

Eran del mar,
de barcos y marinos
en largos viajes.

Tanto me diste,
que no puedo olvidarte,
¡querido faro!

Rafael Sánchez Ortega ©
19/04/19

sábado, 11 de mayo de 2019

HUBO UN TIEMPO...



Hubo un tiempo en que pensé
andar el mundo con mis pasos
solitarios,
desplazarme por los mares
a otras tierras, 
avanzar por los desiertos infinitos
y volar sobre las nubes
hacia el cielo que veía tan distante.

Hubo un tiempo en que soñé
con que aquel niño que ocupaba
la figura de mi cuerpo 
se hacía hombre,
que dejaba los cuadernos del colegio
y se ponía a trabajar,
que estudiaba y que crecía y formaba
una familia,
y que un día, como tantos,
encontraba la respuesta a la pregunta
que rondaba por su alma.

Hubo un día en que nací y vine al mundo,
y ese día, sin querer, afloraron en mi alma
mil preguntas y mil dudas,
y entre ellas era una la que, fuerte, martillaba
en el cerebro,
en un eco que imparable repetía
¿a qué has venido, y tú quién eres?...

Desde entonces perseguía la respuesta
a esa pregunta,
y la vida y las personas respondían a la misma
"sin palabras"

Hubo un tiempo en que, perdido, 
caminaba silencioso por la vida
y encontré a una mariposa 
que, pasando por mi lado,
me dejó, con su aleteo, una sonrisa.

Fue un instante y un momento,
una ráfaga fugaz, que como un beso
penetró por mis pupilas 
consiguiendo estremecer 
los rincones más oscuros
de mi alma.

Y por fin, una mañana
vi la luz y la respuesta.
Estaba allí, en ese acto tan sencillo de la vida.
En el tierno colorido de las alas
de la dulce mariposa, 
en la brisa que venía a mis cabellos,
en el río que bajando nos dejaba sus cantares,
en el verso de la vida que plasmaban los segundos
de un reloj casi invisible,
en la tierra y sus latidos
que nerviosos preguntaban:
¿Aún persigues la respuesta de la vida...?

Rafael Sánchez Ortega ©
17/04/19