martes, 6 de octubre de 2015

POR LAS CALLES SIN NOMBRE...


Por las calles sin nombre
repican las campanas,
se escuchan los lamentos
y suenan las guitarras.

Estamos en verano,
estamos en Granada,
y siguen los embrujos
y magia del Alhambra.

Nos llenan, nos seducen,
nos secan la garganta,
nos hacen maravillas,
igual que las fontanas.

Qué bello paraíso,
de paz, de luz y agua,
qué bellas sensaciones
de olores y de plantas.

Por las calles sin nombre,
que un moro nos dejara,
hoy cruzan y discurren
suspiros de su alma.

Las penas y lamentos,
las risas y bonanzas,
las fuentes caudalosas
detrás de las murallas.

Y afuera, en los suburbios,
un niño escribe y canta,
los versos generosos
que nacen de la nada.

Y así, la poesía,
se mezcla en esta danza,
de historia y de recuerdos,
de brindis y batallas.

Por las calles sin nombre,
he visto las palabras,
escritas sobre el suelo
con letras hoy lejanas.

Extraños caracteres,
con letras marchitadas,
reliquias de un pasado
durmiendo en la distancia.

El tiempo no perdona
y ondea bien las lágrimas,
de aquel que se rindiera
sin lucha y sin espada.

No creo en la victoria
del verso que se escapa,
quizás hacia el poema
que un noble le indicara.

"...Por las calles sin nombre,
fuera de la alcazaba,
admiré los jardines
y también las granadas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/09/15

ME VOY...


Me voy, como Boabdil,
de esta tierra de Granada,
aunque sin llanto en los ojos
y recordando el Alhambra.

Me voy pero te recuerdo
por tu hermosura y tu gracia,
por ser mora en tus cimientos
aunque te hicieran cristiana.

Prometo volver a verte,
para embrujar a mi alma,
con ese encanto especial
que ya destila tu magia.

Atrás el Generalife,
sus jardines y fontanas
y aquellos largos paseos
que a tantas enamoraran.

Los Palacios Nazaríes,
las eternas filigranas,
con sus letras peculiares
que parecen telarañas.

He querido penetrar
en tus leyendas y causas
y en tantos cuentos sin nombre
que ya Irving te cantaba.

Pero al final me ha vencido
ese tiempo que no aguarda,
esa prisa misteriosa
y el reloj que sigue y marca.

El Albaicín en silencio,
El Sacromonte descansa,
los cipreses pensativos
mientras suenan las campanas.

"...Me voy pero volveré,
te lo prometo, Granada,
para admirar a tus sierras
y esas lindas Alpujarras..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 12/09/15

domingo, 4 de octubre de 2015

UNA NUBE ENTRISTECIDA...


Una nube entristecida
asomaba por el cielo,
con sus rasgos definidos
y semblante un poco serio.

Yo la hice una pregunta,
por romper aquel silencio,
respondiéndome, al instante,
otro rostro sonriendo.

Era simple la pregunta,
pues pensaba en el reflejo,
de una luna esplendorosa
ocultado sus misterios.

Es la nube la guardiana
de la luna y sus secretos,
y la cubre con su manto
y la tapa con mil velos

¡Ay lunita, luna mora!
¿Dónde estás, que no te veo,
pues yo vengo cada día
a tu lado con mis sueños?

Es posible que ahora duermas
arrobada en dulce lecho
con mil rosas recibidas
y que adornan tus recuerdos.

Pero hay algo que yo guardo
en el pecho con gran celo
y por eso le pregunto
a la nube por tu encuentro.

Porque ansío que ya sepas
todo esto que me muerdo,
que te amo y que te adoro
y sin ti me estoy muriendo.

"...Una nube entristecida
ha escuchado este lamento,
confidencias de mi alma
que aquí dejo con un beso..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 11/09/15

LAS BELLAS MARIPOSAS...



Las bellas mariposas
precisan de cariño,
de besos y de abrazos
mezclados con suspiros.

Estaban quietecitas,
atentas a los mirlos,
que cerca desgranaban
sus dulces gorgoritos.

Atenta, la princesa,
pasó bajo los tilos,
con ojos quejumbrosos
y un tanto entristecidos.

Buscaba la azalea,
las rosas y los lirios,
también las amapolas
nacidas junto al río.

Quizás buscaba, entonces,
la flecha de Cupido,
el agua de la acequia
corriendo con gran brío.

Un joven, muy moreno,
con pinta de morisco,
llenó, pronto, sus ojos
cegándolos con brillo.

Llevaba mariposas
la mano de aquel niño,
con pétalos sedosos
dejando escalofríos.

Entonces se las tiende,
humilde y con cariño,
cual versos arrancados
con gracia y con sigilo.

Lloraba la princesa,
temblaba como un cirio,
y apenas susurraba
las gracias del recibo.

El niño sonreía
con pecho agradecido,
soñaba bien despierto
con ángeles benditos.

"...Las bellas mariposas
precisan de tus mimos,
mi tierna margarita,
que vas siempre conmigo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 10/09/15

sábado, 3 de octubre de 2015

AL FIN PUDE CONOCERTE...


Al fin pude conocerte
a las puertas de Granada,
eres altiva y preciosa
y a ti te llaman Alhambra.

No es extraño que la historia
te dejara muy marcada
y en un rincón apartado
un moro fiel te llorara.

Pudiste con mis reservas
para que a ti, una mañana,
buscara con paso firme
y sin prisas te admirara.

Yo suspiré como el moro,
al ver jardines y el agua
doblegados, a tu vera,
y dando paz a tu estampa.

Tienes la magia y embrujo
que el poeta te cantara
y la luz, azul celeste,
de ese cielo que te baña.

Por eso me enamoraste
sin artificios y mañas,
una mañana cualquiera
que me acerqué a tu ventana.

¡Ventana, preciosa mía,
que me mostraste Granada,
con esa perla sin rostro
a la que llaman Alhambra...!

Tengo que verte de nuevo
y contemplar tus legañas
para calmar los suspiros,
esos que nacen del alma.

Creo que me he enamorado
de tu jardín y murallas
y esos palacios tan lindos
que tantas historias guardan.

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 09/09/15

viernes, 2 de octubre de 2015

NO LLEGA EL SUEÑO...


No llega el sueño, en la noche,
y hasta lloran las estrellas
preocupadas por tus ojos
ya cansados de tinieblas.

Pero los cuerpos aguantan
esas brumas y galernas
y aunque los ojos se cansen
velarán en sus cancelas.

Altos faros, uniformes,
revestidos de cal fresca,
con salitre en las paredes
y el rumor de las mareas.

Quizás, por eso, la noche
no deja al sueño que venga,
porque le faltan los versos
de este aprendiz de poeta.

Versos que vengan con sueños
entre brotes de palmeras,
y que transformen la brisa
en un beso de canela.

Quizás un beso distinto
de una boca muy traviesa
y unos labios que, en silencio,
muestren así, su inocencia.

Por eso digo y repito
que el sueño hoy no me llega
aunque le ansío y le busco
dando vueltas y mas vueltas.

Recuerdo, entonces, tu cara,
tus pupilas entreabiertas,
y esas palabras, sin voces,
para dejarme tus huellas.

Y así, siguiendo tus pasos,
conseguirás que me duerma,
y que te abrace muy fuerte
aunque se acabe el poema.

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 08/09/15

jueves, 1 de octubre de 2015

AQUELLAS AMAPOLAS...


Aquellas amapolas,
con pétalos de cera,
tenían los suspiros
que dejan las estrellas.

Tenían fantasías
mezcladas con canela
de sueños y proyectos
de jóvenes poetas.

De madres impacientes
con niños a la escuela
y padres presurosos
mirando las mareas.

Pero esas amapolas,
bonitas y traviesas,
tenían el reflejo
de esquirlas indiscretas.

De gotas de rocío
prendidas de una trenza,
allá, donde los dioses,
dormitan y bostezan.

Y aquí, entre los jardines,
dos niños las veneran,
se miran con agrado,
se abrazan y se besan.

Aquellas amapolas
tenían su belleza,
los pétalos divinos
mostraban inocencia.

Quizás era una imagen
bañada de pureza
cual versos que dormidos
pedían primaveras.

Las flores y estaciones,
que rezan los poemas,
de manos juveniles
bañados de impaciencia.

Pero esas amapolas
pedían que las quieran,
dos labios juveniles
que amando las contemplan.

Rafael Sánchez Ortega ©
Granada, 07/09/15