jueves, 9 de abril de 2020

4.165 - COMO LAS SOMBRAS...



Como las sombras
que avanzan sin descanso
llega la noche.

Noche en el día
que deja oscuridades
en tantas calles.

Noche en el alma
con brumas y con nieblas
que van surgiendo.

Existen miedos
a noches muy oscuras
y sin la luna.

Hay otros miedos
que están en los sentidos
y no se entienden.

Pero estos miedos
son negros y atenazan
los corazones.

Hay un suspiro
que llega de la luna
para los hombres.

Otro suspiro
se escapa de los pechos
buscando fuerzas.

Ambos se encuentran
y surge de los cielos
la ansiada luz.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/02/20

miércoles, 8 de abril de 2020

4.164 - VIVO EN UN SUEÑO...



Vivo en un sueño.
No quiero despertarme.
Y soy feliz.

Dicen algunos
que el sueño es solo un sueño
y no se vive.

Pero yo siento
que el sueño es la alegría
y la ambición.

Vivo soñando
que vuelo con las aves
y surco mares.

También, mis sueños,
contienen mariposas
de mil colores.

Viajo con ellas,
hablamos de mil cosas
junto a las flores.

En las montañas
hay sueños olvidados
por los pastores.

Hasta los bosque
retienen muchos sueños
que me comparten.

"...Por eso pienso:
los sueños de los niños
¡dan tanta paz!..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/02/20

martes, 7 de abril de 2020

4.163 - ESCRIBO PARA TI...


Escribo para ti, 
despejándome los ojos del alma, 
y arrancándole a la luna 
las hermosas melodías de una nana.

Hay poemas en tus ojos que me ofreces,
y me muestras, en tus letras día a día.

Los persigo y los acoso como un pobre mendigante,
como el niño que buscaba su refugio en los portales
cuando oía la tormenta del verano.

Y es que encuentro la caricia, y el regalo, 
que añoraba en cada verso y cada letra 
que publicas y te leo.

Poco a poco te conozco y te valoro, 
por la brisa, que me acercan tus poemas,
por el aire que te abraza
y revuelve tus cabellos,
por el rictus soñoliento de tu boca,
por los ojos tan alegres que dormitan en silencio
y hasta siento como vibran tus pupilas.

Me he llegado hasta tu lado
y lo hago en el silencio de la noche,
cuando duermen las lechuzas en las ramas de los robles,
cuando callan las aceras y se alteran las resacas de los mares,
cuando buscan los amantes esos ojos
que, cerrados, les encantan y subyugan
con su magia...

Y corremos en los sueños por los bosques
y también por las ciudades.

Compartimos ese rezo en un iglesia
mientras vamos observando aquellas frases
que las piedras han dejado en las murallas,
contemplamos a los nidos que hay colgados en las torres y murallas,
a las fuentes cantarinas de las plazas,
al semáforo daltónico de las calles y avenidas,
y volamos y temblamos
alcanzando el universo con la punta de los dedos
en un viaje sin fronteras y sin huellas 
que nos lleve hasta el Olimpo 
y que nunca nos despierte de este sueño...

Rafael Sánchez Ortega ©
21/02/20

lunes, 6 de abril de 2020

4.162 - EN LA VIEJA ESCALERA...



En la vieja escalera
se quedaron los sueños,
de la infancia lejana
y agridulces recuerdos,
y también entre el polvo
hay lejanos destellos
que enviaba la luna
a rozar nuestros pelos,
¡cuantas veces miramos
su bendito reflejo,
al cruzar claraboyas
y robarnos los besos!,
porque allí se creaba
esa magia y el verso,
que iniciaban los ojos
y acababa en los dedos...

¡Qué bendita inocencia
la de aquellos momentos,
en que fuimos felices
y vibramos con ellos!

...Pero todo se acaba
con el paso del tiempo,
y la vieja escalera
hoy es solo un lamento,
un espacio de vida
compartido y sincero,
un lugar, en la calle,
a merced de los vientos,
y caminan los niños,
(los que cito y refiero),
sin timón y sin rumbo
por los mares hambrientos,
"es la vida", les dicen,
hoy se vive sin cuentos,
ya no existen poetas
porque todos han muerto...

¡Qué tristeza tan grande
es sentir el silencio,
de los niños que amaron
y perdieron los sueños!..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/02/20

domingo, 5 de abril de 2020

4.161 - TIENES TATUADA LA PIEL...



Tienes tatuada la piel,
viejo roble del paseo,
con nuestro nombre en tu alma
y un corazón como sello,
en ti quedaron grabados
las palabras y los sueños
de la infancia de dos niños
que por tu lado corrieron,
y sintieron las caricias
de la brisa y de los cielos
y cambiaron las palabras
de sus labios por dos besos...

Fue otra tarde, en primavera,
el sol iba ya a lo lejos
descendiendo en el ocaso
con sus rayos en silencio,
y los niños, sorprendidos,
ya de jóvenes se vieron,
y sintieron la impaciencia
y el latido de sus pechos,
y se amaron, sin palabras,
como antaño en el recuerdo,
a la sombra de aquel roble
tan anciano y tan señero,
y sintieron el murmullo
y el suspiro de sus cuerpos
reclamando las caricias
y la sangre de sus versos...

¡Qué poema extraordinario
da la vida en poco tiempo, 
el de un roble y su tatuaje
con los niños en crescendo!,
y esa música de altura
llega al alma de los cuerdos
arrancando mil latidos
de un violín en movimiento...

"...Y se amaron, sin palabras,
y sus dedos se fundieron,
escribiendo letra a letra,
unos versos para ellos,
porque amar es algo hermoso,
si es sencillo y verdadero,
y hay entrega, sin preguntas,
de quien quieres y a quien quiero..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/20

sábado, 4 de abril de 2020

4.160 - AQUELLAS FRESAS...



Aquellas fresas,
robadas a tus labios,
me sorprendieron.

Llenas de un néctar
de miel y de caricias
muy agradables.

Sabor a ti,
frescura inenarrable,
mi hermosa huerta.

Me estremecieron
la pulpa con su carne,
rica y sabrosa.

Y en ti, pensé,
pequeña mariposa,
mi competencia.

Hoy son mis labios
llegando hasta las fresas
los que así versan.

Pero mañana
vendrá la primavera
y tú con ella.

Te quedarás
a solas con las fresas,
y te veré.

Serán mis besos,
ladrones, y mis sueños,
irán contigo.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/02/20

viernes, 3 de abril de 2020

4.159 - LAS GOLONDRINAS...



Las golondrinas
se muestran revoltosas
en primavera.

Ahora que están
las flores, despuntando,
ellas dormitan.

Acaso sueñan
con luz de primaveras
y sus colores.

Al recordarlas
recuerdo aquellas rimas
que me hechizaron.

Tembló mi alma,
igual que el corazón
dejó suspiros.

Años benditos
de amor y fantasía
que yo viví.

No los añoro,
si acaso los recuerdo
y me sonrío.

Las golondrinas
hoy vuelan, en el alma,
igual que ayer.

Salvo que el niño,
que antaño las soñaba,
hoy ya creció.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/02/20