viernes, 25 de junio de 2010

UNA DENSA TELARAÑA

Una densa telaraña
se cruzó por mi camino,
era firme y era negra
envolviéndome en sus hilos.

Eran hilos de bramante
que envolvían mis tobillos,
eran cruces y cañadas
con oscuros pasadizos.

No sabía que las sombras
me esperaban con sigilo,
para darme rosas negras
enredadas con los lirios.

Rosas negras, rosas blancas,
rosas tiernas de amarillo,
que creceis en los jardines
de un oculto paraíso.

Evitad las telarañas
y ese abrazo tan amigo,
esa manta protectora
que te impide ser tu mismo.

Hay callejas en la noche
e intrincados laberintos,
hay lechuzas que susurran
más allá del infinito.

Sin embargo no las temas,
aunque sientas mucho frío,
aunque sientas en el alma
el acero del cuchillo.

Sólo son unas tinieblas,
sensaciones sin sentido,
nebulosas que en la vida
parpadean con su brillo.

Por lo tanto, con tus dudas,
marcha lejos del abismo,
y rechaza telarañas
protectoras y de abrigo.

Hay canciones en la noche
y en tu cuerpo mil gemidos,
que se incendian y te llaman
escapándose en un grito.

Es un grito con tu nombre
primavera que has partido
apagando la pasiones
y dejándonos tu hechizo.

"...Una densa telaraña
dejó un beso dulce y tibio,
era fría y era densa
como el agua de los ríos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
25/06/10

jueves, 24 de junio de 2010

ME HE QUEDADO PENSATIVO

Me he quedado pensativo
al mirar el calendario,
caen los meses uno a uno
y los días van pasando.

Es la eterna margarita
con sus pétalos dorados,
que deshojan y que cuentan
con paciencia nuestras manos.

Ha pasado ya el invierno,
y también abril y mayo,
ahora llega el mes de Junio
y el verano ha comenzado.

Pero pronto las hogueras
con San Juan serán hermanos,
y allí quedan los guarismos
como un tiempo caducado.

Son casillas resumidas
de semanas en un cuadro,
de uno al treinta cada uno
y con ocho exceptuando.

Siete llevan treinta y uno
más febrero que es muy fatuo
veintiocho le consignan
casi siempre cada año.

Sin embargo si es bisiesto
veintinueve le han marcado,
para hacer bien esa cuenta
de la tierra con los astros.

Sin embargo en esta historia
contaré todos mis pasos,
mientras miro el horizonte
resguardado bajo el árbol.

Es la sombra de mi roble,
de este roble centenario,
que ha crecido en tierra seca
elevándose a lo alto.

Allí busca el ancho cielo,
esquivando de él sus rayos,
recibiendo las caricias
de la lluvia con su manto.

Cae la niebla y cae la noche,
sólo quedo descansando,
aparecen las estrellas
ofreciéndome su encanto.

Una a una las contemplo,
y me quedo allí soñando
cuento y hablo a las estrellas
con un beso de mis labios.

Rafael Sánchez Ortega ©
24/06/10

AMANECE Y LOS PÁJAROS PASAN

Amanece y los pájaros pasan,
hay gaviotas que van a la costa
y también diminutos gorriones
con los mirlos malvises y alondras.

Es la hora en que pasan y cantan
estas aves que son tan graciosas,
unas vuelan cruzando los cielos,
otras marchan detrás de las sombras.

Ha sonado el reloj de la torre
con la dulce campana que evoca,
que las siete ya son nuevamente
y que rompe la noche la aurora.

Y la noche se marcha despacio
a naciones y tierras remotas,
a cubrir otros campos con mimo
mientras hombres y niños reposan.

Pero aquí, que la luz se agiganta,
es el alba quien marca la norma,
la que guía con mano maestra
el compás con que llegan las olas.

Sobre el mar ya se anuncia el nordeste
en la estela de nubes sin forma,
que contiene la brisa sagrada
con sus besos que irán a la costa.

Hay siluetas que marcan los árboles
con la luz que amanece y asoma,
hay figuras de cuentos de hadas
y princesas que cantan melosas.

Son las aves que anuncial el alba
con sus voces de niñas cantoras,
ellas son el reloj que despierta
y en los parques se animan las hojas.

Los colores las cubren de largo
y se extienden a lirios y rosas,
con un toque especial de dulzura
como notas del arpa que tocan.

Es la vida que surge de pronto,
es el día que llega y que roza,
el que aparta las sombras que marchan
e ilumina tu cara y te nombra.

Porque el día que inicia y comienza,
son segundos, minutos y horas,
es el tiempo que marca el latido
en el pecho que ríe y que llora.

Rafael Sánchez Ortega ©
Sierrallana 23/06/10

martes, 22 de junio de 2010

HAY VECES QUE SE PARAN LOS RELOJES

Hay veces que se paran los relojes
y el tiempo se suspende en el vacío,
existe soledad en muchas almas
que piden atenciones y cariños.

El tiempo detenido es como un cuadro,
imágenes posando sin sentido,
la eterna melodía de lo absurdo
que sueñan los poetas y los niños.

Entonces, con la sangre descansando,
se nota la carencia de latidos,
la ausencia de ese aire que no llega,
el beso del pasado junto al río.

Arriba, las estrellas, silenciosas,
contemplan ese cuadro con su brillo,
esperan que reanuden los relojes
el tiempo tan precioso que han perdido.

Los hombres se han quedado silenciosos,
sus labios reteniendo los suspiros,
los duros corazones remendados,
contienen esos versos oprimidos.

Los versos de la vida detenida,
aquellos que trazaron en escritos,
la pluma del juglar enamorado,
con tinta y en papeles amarillos.

La tinta de la sombra de la noche
bañando los jardines y los lirios,
sacando letra a letra a los papeles
profundos sentimientos que han nacido.

No lloran las sirenas en la playa,
sus lágrimas son gotas del rocío,
no llegan golondrinas en la tarde,
ni alegran los segundos con sus trinos.

El tiempo está parado en los relojes,
retiene los minutos tran precisos,
aquellos que la vida nos ha dado
los mismos que los hombres han perdido.

Se pierden los instantes de la vida,
se ahogan los segundos tan precisos,
se queda solitario y en silencio
un tierno corazón, que se ha dormido.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/06/10

lunes, 21 de junio de 2010

YA NO ESCRIBO MIS LETRAS PARA NADIE

Ya no escribo mis letras para nadie
y mis versos son solo para el viento,
se acabaron los globos de colores
y también los momentos y los sueños.

Era un viejo poeta simplemente
que llevaba sus sueños al cuaderno,
y arrancaba esa nota de alegría
al dejar sus sonidos en los versos.

Pero todo se acaba en este mundo,
y la vida se pasa en un momento,
son las prisas que mueven las pasiones
y se olvidan del hombre que hay adentro.

Pero no, ya no escribo para nadie,
y mis letras se quedan en el pecho,
guardaré los suspiros que me nazcan
y hablaré con mi sombra junto al fresno.

Estoy triste y no tengo la sonrisa,
que afloró a mis labios mucho tiempo,
estoy solo y contemplo el panorama
de la vida que pasa mientras duermo.

Porque duermen por siempre los sentidos
a pesar del dolor y el sufrimiento,
a pesar de recuerdos y saudades
y el sabor ya lejano de los besos.

Volveré a escribir, estoy seguro,
a la vida que guarda sus misterios,
a las aguas tranquilas de los mares
y a la luna y estrellas de los cielos.

Pero aquellas inquietas mariposas,
las que hervían mi sangre y el deseo,
ya no están en la fuente de mi alma
y tampoco me inquietan con su vuelo.

Todo pasa y se cura con la vida,
aunque sufras ahora este tormento,
es posible que debas reponerte
y que el tiempo parezca que es eterno.

El amor no se compra ni se vende,
son las letras que surgen sin saberlo,
y las dicta ese alma enamorada
para el alma que busca en el silencio.

"...Ya no escribo mis letras para nadie
y mis versos quedaron ya muy lejos,
enterrados en campos y sembrados,
custodiando el legado de los muertos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/06/10

domingo, 20 de junio de 2010

HE VISTO COMO LA BRISA

He visto como la brisa
dulcemente te besaba,
como ondulaba tu pelo
y acariciaba tu cara.

Era la brisa coqueta,
la que el nordeste mandaba,
con el olor a salitre
de las olas de la playa.

He visto, como invisible,
por tu espalda deslizaba,
esos dedos primorosos
que amanecen con el alba.

Una gaviota furtiva
en el puerto paseaba,
mientras al lado cosían,
las rederas a sus mallas.

Unas lo hacían con garbo,
otras pacientes cantaban,
bajo el calor de la tarde
en una alegre tonada.

He visto como la brisa
a tu escote zarandeaba,
y recorría tus curvas,
estremeciendo tu espalda.

La ha visto mi fantasía,
en tu buhardilla encantada,
en el rincón de los sueños
donde se juntan y charlan.

Pero la brisa impaciente
mandó abrazos y esperanzas,
mandó rosas y gardenias
con aromas de lavanda.

Y pacientes te cubrieron
esas flores con sus alas,
esos pétalos divinos
blanquecinos por la escarcha.

Esos besos de la brisa
que impacientes te buscaban,
para tomar de tu cuerpo
su caricia inmaculada.

He visto como la brisa
beso a beso te excitaba,
como se abrían tus labios
susurrando unas palabras.

Unas palabras sin nombre,
unas palabras exactas,
en ellas dices: te quiero,
mientras la brisa se calma.

Rafael Sánchez Ortega ©
20/06/10

sábado, 19 de junio de 2010

SE HUNDE NUESTRA NAVE SIN REMEDIO

Se hunde nuestra nave sin remedio
y vamos hacia el fondo de los mares,
marchamos a ese mundo de las sombras
en medio de profundas tempestades.

Las almas solitarias ya no gritan
y acusan con el dedo a los cobardes,
a aquellos tripulantes que perecen
sin lucha ni batalla por salvarse.

Hay una soledad en las marismas
que rompe el corazón haciendo sangre,
es dama solitaria y venenosa
matando sin piedad con sus puñales.

Y para el corazón con sus latidos,
se acaban los susurros en la tarde,
se pierden las alegres melodías
de noches y de playas con su baile.

El agua va subiendo en la sentina,
las bombas ya no achican, ni los baldes,
la quilla está vencida ante las olas
y busca el manto verde que la guarde.

Se hunde nuestro mundo de los sueños,
se apagan nuestras velas con el aire,
las mismas que prendieron mil sonrisas,
se ahogan en los pechos que no laten.

El agua va lamiendo la cubierta
y empuja hacia los fondos abismales,
las almas han perdido la partida
muriendo confinadas en su cárcel.

La cárcel del amor incomprendido,
la cárcel de pasiones indomables,
la misma que ofreció lechos y rosas
tenía carceleros con sus llaves.

El propio corazón queda en silencio,
no quiere ya luchar porque es muy tarde,
se marcha sin adiós hacia la nada,
ser marcha sin luchar a cualquier parte.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/06/10