sábado, 6 de octubre de 2012

YA SÉ QUE TE INCOMODA LA TRISTEZA...


Ya sé que te incomoda la tristeza
y el llanto desbordado de mis ojos,
y sé que tú quisieras ser el brazo
y el pecho en que apoyarme silencioso.

Más quiero ser tan sólo el peregrino,
eterno buscador de los arroyos,
el niño que miraba las estrellas
en noches temblorosas del otoño.

Y quiero ser el hombre con su antorcha,
de noche, por la playa tan ansioso
buscando las preguntas de la vida
en medio de un sendero sin cerrojos.

El joven que portaba su locura
sin miedo, a las raposas y los lobos,
llevando entre sus dedos el latido
y el grito desgarrado de los tontos.

Ya sé que te incomoda la tristeza
y el llanto en que culminan mis sollozos,
y sé que tú quisieras remediarlo
limpiando en mis pupilas sus abrojos.

Más quiero que me dejes simplemente,
seguir tras ese reino de los Gnomos,
allí, donde las Hadas y los Elfos,
se juntan en el bosque misterioso.

Y quiero perseguir las mariposas
siguiendo las hileras de los chopos,
y luego, transformado en sus colores
subir hasta los cielos en un globo.

El niño que juntaba margaritas
haciendo con un ramo su tesoro,
que luego le ofrecía a su princesa
sacada de los cuentos tan hermosos.

Ya sé que te incomoda la tristeza
y el llanto irreverente y sin despojos,
que mana desde el fondo de mi alma
cruzando por mis labios con asombro.

Más quiero proseguir con mi camino,
andar, aunque esté casi medio roto,
volar con las gaviotas y el nordeste
huyendo de este mundo de los sordos.

Y quiero consumir toda la copa,
el néctar de cicuta tan goloso,
y luego navegar con las mareas
buscando en la restinga sus despojos.

El hombre solitario así pervive,
haciendo de los sueños ese trono,
el mundo inigualable de la vida
y el reino inalcanzable de los gozos.

Ya sé que te incomoda la tristeza
y el llanto y el dolor que te provoco,
más debes entender que son mis lágrimas
el fondo y el poema de este enojo.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/10/12

viernes, 5 de octubre de 2012

CUANDO SIENTAS UNA PENA QUE TE EMBARGUE...


Cuando sientas una pena que te embargue
y no puedas soportar mas la tristeza,
es la hora de emprender nuevos caminos
y calmar las inquietudes que te acechan.

Es el tiempo de parar los corazones,
contener a los latidos que aletean,
respirar profundamente del salitre
y nadar entre las algas y mareas.

Es posible que quisieras mil caricias
que llegaran de la noche y las estrellas,
es posible que quisieras mil abrazos
que no tienes y que sabes no te llegan.

Pero tienes esa música sin nombre,
la que suena cada día por la tierra,
la que baja con el río palpitante,
sin batuta y director en esa orquesta.

Cuando sientas una pena que te embargue
y no puedas aguantar por la ceguera,
has de comprender al mundo de las sombras
y caminar por senderos y entre nieblas.

Al final encontrarás los carruseles,
los hermosos coloridos de las ferias,
las luces parpadeantes de las norias
y a los trenes y pegasos dando vueltas.

Es entonces, que quisieras ser un ángel,
y volar como gaviota por la fiesta,
planear sobre las nubes en la tarde
y sentir mil sensaciones y bellezas.

Pero tienes el billete caducado,
el tren, de la estación, marcha y no regresa,
la voz no te responde y ya se apaga
y quedas entre cenizas y traviesas.

"...Cuando sientas una pena que te embargue
y no puedas aguantar más la tormenta,
es la hora de arrancar viejas espinas
del herido corazón que le atraviesan..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/10/12

jueves, 4 de octubre de 2012

MIENTRAS TÚ ESCUCHAS LA MÚSICA...


Mientras tú escuchas la música
yo te acaricio con mis dedos
y recorro tu piel muy suavemente.

Me embriago de este instante de ternura,
y lo hago en los segundos sin pausa
en que la música desgrana sus latidos,
los mismos en que tu corazón se paraliza y sueña
y lo hago llevándote mis besos y mis sueños...

¡Cuánto quisiera poder abrazarte,
sin límite de tiempo,
sin tener que abrir los ojos a la vida
y responder ante mi alma,
y solamente, ante tus ojos,
a esa pregunta que ronda tu cabeza...!

Porque el amor es algo inexplicable,
algo que nace y se lleva en el alma,
que crece en un momento y cristaliza
fuertemente,
haciendo que los lazos invisibles
se hagan nudos
y marquen a las almas y los cuerpos
y las aten con sus alas de colores.

Y es entonces cuando surge el fuego intenso
del amor que nos rebosa,
ese fuego que está dentro de nosotros,
en el alma y las entrañas,
y el el fuego que quisiera ser un poco más
el otro fuego de ese cuerpo a quien amamos
y miramos
y que escucha, en este instante,
una música sublime
con sus ojos muy cerrados...

Mientras tú escuchas la música
yo contemplo los serbales y los robles
en mis sueños,
y me nutro del paisaje de tu cuerpo
que palpita y que suspira dulcemente,
bajo el tacto tembloroso de mis dedos,
que recorren sus colinas y sus valles,
en la eterna desnudez de tus sentidos.

Es bonita la quimera del amor, en el que ama,
con la música de fondo que confunde la pasión
con su locura,
en la nota desgranada por los senos sugerentes,
en la brisa que resbala por el cuello,
en la lluvia y el rocío que resbala por el vientre
y se pierde entre los muslos.

Un suspiro de placer y de nostalgia
se desgrana por el aire,
es un grito de alegría,
un gemido simplemente de ternura,
una voz con un "te quiero" susurrante
y un amor que se eterniza, para siempre,
en el recuerdo...

"...Mientras tú escuchas la música
yo recuerdo los rincones de tu cara
y de tu cuerpo,
tan ausente y tan lejano,
y maldigo la nostalgia de mis sueños..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/10/12

ERA TU VOZ TAN DULCE, EL FIEL RECLAMO...


Era tu voz tan dulce, el fiel reclamo,
la mejor y excelente melodía;
la nota que, escapada de tu pecho,
vibraba con pasión mal contenida.

Pero tu voz tenía la dulzura
del verso rescatado en la cuartilla,
de aromas de los sauces y los pinos
e historias de juglares muy bonitas.

¿Por qué me enamoré tan locamente
buscando en esa voz la poesía?,
¿Acaso fue ceguera con locura
o puede que pasión mal contenida?

No tengo la respuesta para darme,
quizás nunca la tenga en esta vida,
a veces hay preguntas sin respuestas
que nacen, que se piensan y marchitan.

Pero tu voz llegó cual primavera
envuelta entre rocío y margaritas,
con flecos de la espuma de las olas
y el vuelo de gaviotas por la orilla.

Tenías la ternura de las hadas
sacada de los cuentos de las niñas,
la gracia de la infancia, generosa,
que ofrece en cada gesto su sonrisa.

Llevabas en tu rostro de gitana
las huellas de la tierra de castilla,
los trazos de una historia inalterable
marcados por tu voz y tus caricias.

Es triste caminar entre serbales
sabiendo que tu voz está perdida,
ausente entre los robles y los bosques
y puede que en los brazos de otra cita.

"...Era tu voz tan dulce y mi esperanza,
la resaca de amor con la restinga,
la isla rescatada de los sueños
y el mundo tal feliz de una utopía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/10/12

miércoles, 3 de octubre de 2012

BAJO TUS PÁRPADOS LINDOS...


Bajo tus párpados lindos
duermen quietos dos luceros,
cargaditos de dulzura
e impacientes por mis besos.

Eso pienso mientras miro
el descanso de tu cuerpo,
que se agita y que suspira
y se estira por el lecho.

Al mirarte yo sonrío
y retorno a los recuerdos:
una tarde en una plaza
y aquel baile más bien lento.

Unos pasos vacilantes
y una mano entre mis dedos,
con la música de fondo
embobados y en silencio...

Dos pasitos adelante
y otros dos para el izquierdo,
con un giro y mediavuelta
completaron aquel sueño.

Y ya estabas en mis brazos
con tu pelo tan revuelto,
y tus ojos cantarines,
tan castaños y coquetos.

Y me hablaron sin reservas.
me contaron mil secretos,
de la niña que en ti había
en tu alma y en tu cuerpo.

Y me hablaste con tus manos.
con el celo del gaviero,
con la música y ternura
escapada de un libreto.

Fue un momento delicioso,
un instante en que vi el cielo,
y el momento de partida
para amarte y ser sincero.

Y lo hice desde entonces
procurando ser honesto,
trasladando a tus mejillas
lo que llevo muy adentro.

El candor de mi sonrisa,
la locura de mis besos,
y el abrazo apasionado
a tu cuerpo soñoliento.

Y emprendimos una marcha,
cual gaviotas en su vuelo,
tomaditos de la mano
por un cielo tercipelo.

¡Cuánta envidia desgranaron!,
¡cuántas dudas reprimieron!,
los amantes de rumores,
de peleas y de entuertos.

No entendían nuestra vida,
tan sencilla y sin misterios,
quizás llena de locuras,
en poemas y en los versos.

"Porque todo es poesía",
susurrábamos al viento,
con las rimas malsonantes
y los ecos del "te quiero".

Y es amor lo que sentimos,
y es pasión este deseo,
y es delicia reprimida
nuestros labios tan resecos.

"...Bajo tus párpados lindos
hoy descansan dos luceros,
dos estrellas temblorosas
que dan vida a lo que siento...

Rafael Sánchez Ortega ©
03/10/12

martes, 2 de octubre de 2012

HAY VECES QUE TE VEO...


Hay veces que te veo
y ratos que te escondes,
igual que las mareas
que llegan en desorden.


Ya sé que son las olas
que alteran con sus golpes,
también las marejadas,
galernas y ciclones.


Más hablo de ti niña
que pasas a las doce,
cruzando la alameda
con pasos uniformes.


Por eso, cuando en días,
no veo tus rubores,
me siento confundido
mirando a los gorriones.


Sus sombras diminutas
me miran protectores,
y dejan en el aire
silbidos y canciones.


Quizás es una rima
que surge de los robles,
quizás una leyenda
surgida de algún porche.


Y pienso en dónde has ido,
princesa de los bosques,
madrina de las hadas,
los elfos y tritones.


Quizás estés hoy triste,
llorando y no te importe,
bajar por la alameda
dejándome tu pose.

Quizás estés malita,
con fiebre e infusiones,
o puede que durmiendo
cubierta de albornoces.


No sé por qué me apenan
la ausencia de colores,
tu blusa tan ceñida
marcando los pezones.


La falda bien plisada
mostrando tus pudores,
al ritmo de tus piernas
moviendo sus tendones.


"...Hay veces que te veo
y ratos con temblores,
en unos son de día
y en otros son de noche..."


Rafael Sánchez Ortega ©
02/10/12

lunes, 1 de octubre de 2012

ME VOY POR EL SENDERO HASTA PERDERME...


(A Elisa, ya que su poema inspiró estos versos...)

Me voy por el sendero hasta perderme
cerrando las pestañas mientras tanto,
no quiero saber nada de la vida
y quiero contentarme con tu abrazo.


Se acercan los momentos del otoño,
los cromos de las hojas tan dorados,
la magia y el encanto de los bosques
y el canto de las aguas río abajo.


Se alejan los momentos ya vividos,
los cientos de gorriones que avistamos,
la voz de las mareas que llegaban
que absortos, en la playa, contemplamos.


Me voy por el sendero hasta olvidarte,
camino malherido y paso a paso,
no sé donde me encuentro todavía
y extraño la caricia del verano.


Se acercan los instantes de la marcha,
el viaje al infinito que soñamos,
las dulces caracolas de la playa
y el roce de la brisa susurrando.


Se alejan los instantes transcurridos,
las notas tan alegres del piano,
el juego de los niños en las plazas
ajenos al deseo de los campos.


Me voy por el sendero, vida mía,
dejando tras mis huellas muchos años,
un tiempo recorrido en la distancia
en busca de tus besos y tus labios.


Se acercan otros labios que no busco,
mil sueños en poemas solitarios,
y siento la pasión adolescente
del niño que precisa ser amado.


Se alejan unos labios que conozco,
los labios que miraba suspirando,
los besos que los mismos emitían
llegando al infinito tan romántico.


"...Me voy por el sendero hasta perderme,
no quiero retornar tras mi fracaso,
renuncio a proseguir tras tus pisadas
y al beso de tus labios rutinario..."


Rafael Sánchez Ortega ©
01/10/12