miércoles, 7 de noviembre de 2018

UN LIBRO TE ESPERA...



Un libro te espera,
lo tengo en las manos,
en él mis poemas
están acostados,
y quieren, sin prisa,
tus ojos tan claros,
las tiernas pupilas
de cuentos dorados,
y, luego, en la tarde
serán el descanso
de gentes y calles,
que buscan tus pasos,
ya sé que tu quieres
que vaya a tu lado,
te bese la frente
y roce tus labios...

Un libro te espera
de rezos de antaño,
y aquel de poemas
del "cole" lejano,
con cuántos recuerdos
te están esperando,
también con veleros,
traineras y bardos
y todo el conjunto
parece un resguardo
surgido del mundo
del mar tan salado,
con cierto salitre
que llega despacio,
queriendo ser libre
y rama del árbol...

"...Un libro te espera,
quizás olvidado,
en él un poeta
dejó tu regalo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/10/18

martes, 6 de noviembre de 2018

MIRABA TU VUELO...



Miraba tu vuelo
pequeña gaviota,
las alas tan grises
ya van revoltosas,
y abajo, en la playa,
estaba la costa,
con altos peñascos
y riscos de alfombra,
y en ella, tu nido
te espera cual forma
con paja y con ramas
cubiertas de sombra,
y llegas altiva,
casada a tu fonda,
tu nido de plata,
gaviota mimosa...

Miraba los mares
y en ellos las olas
del agua tan verde
y azules por zonas, 
y fue en ese instante
que vi las alfombras
debajo del cielo
mostrando sus formas,
y vi muchos sueños
sin orden de tropas,
viniendo a mi lado
de forma ladrona,
y así me llegaron
claveles y rosas,
y eternas caricias
y besos sin bocas...

"...Miraba la luna
gallarda y hermosa,
al hombre y marino
remando en su boga..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/10/18

lunes, 5 de noviembre de 2018

UN DÍA...



Un día comprendí que había dejado atrás
la primavera 
y que en ella quedaban dormidos
muchos sueños y proyectos.

Un día recogí el soplo de la brisa 
que volvía con fuerza hasta mi lado 
y entendí el mensaje que dejaba.

Un día volví a la vida maltrecho y sediento
pero con la esperanza 
de encontrar unas nuevas mariposas.

Un día me di cuenta de que los corazones latían,
las pupilas miraban,
los pajarillos cantaban en los árboles,
y los niños corrían en la plaza…

Y todo esto lo vi en los ojos del anciano
sentado en un banco del jardín.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/10/18

domingo, 4 de noviembre de 2018

PREGÚNTALE A LAS ESTRELLAS...




Pregúntale a las estrellas
que tiene el niño en el alma,
y es posible que te digan
que es el fruto de la infancia,
todo aquello que recogen 
y que dentro de sí guardan,
los instantes y segundos
con la calma y marejada,
que la vida nos entrega
y que el tiempo con su vara,
nos regala y administra
hasta el día en que reclama,
pero el momento que digo
está lejos su distancia
como el tren con sus vagones
que llegará a la parada...

Pregúntale a las estrellas
dónde está el bosque y la magia,
que contaban los relatos
y leyendas de las hadas,
porque los niños le buscan
en las tardes que se pasan,
y en las mañanas del cole
a través de las ventanas,
es fácil que el roble viva
rodeado de las hayas,
y los castaños florezcan
entre abetos y entre jaras,
y puede que entre los troncos
exista ya la cabaña
de los enanos del cuento
esperando su llegada...

"...Pregúntale a las estrellas,
 marinero, por tu barca,
ya que tienes que remar
y conseguir tu soldada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
21/10/18

sábado, 3 de noviembre de 2018

DE ESA MANERA...



De esa manera volvió la vida,
se estremecieron las palabras
y una brisa nueva me besó en la cara.

El alma sintió la ráfaga furiosa de la primavera,
que llegó gritando, dejando su caricia,
y hasta cerró los ojos de placer.

El sol salía y saludaba con fuerza,
las olas venían a la playa
desgranando una sinfonía en las resacas
que llenaban mis oídos

El corazón volvió a latir con fuerza,
y hasta el cuerpo se estremecía con pasión
al sentir el alma renovada.

Volví a vivir 
y una sonrisa, temblorosa,
se posó tímidamente en mis labios.
sin darme cuenta.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/10/18

viernes, 2 de noviembre de 2018

UN DÍA AMANECIÓ...



Un día amaneció de nuevo 
y se hizo la luz.

Atrás quedaron los sueños,
las palabras bonitas,
las primaveras encantadas,
el verano tan fogoso que nos acercaba 
el salitre del mar;
el otoño con sus colores variopintos,
en una etapa en que avanzaban las sombras 
y, otro sueño, 
se apoderaba del cuerpo cansado.

Por fin llegaba el invierno,
con sus barbas blancas,
con los días de lluvia interminables,
con el viento llamando a las puertas,
con el olor a castañas asadas
mientras desgranaba el maíz en la cocina.

Y en ese día amaneció, nuevamente,
la poesía, aunque quizás, 
estaba dormitando.

Rafael Sánchez Ortega ©
18/10/18

jueves, 1 de noviembre de 2018

SENTÍ TU ALIENTO...



Sentí tu aliento en aquellas letras
que me dejaste en el cuaderno.

Fueron un bálsamo, 
quizás una ventana abierta,
por donde pude dejar volar mis sueños…

Y soñé y viví, (o eso creí entonces),
hasta compartí mi vida y sentimientos contigo 
en un cruce añorado y estimulado
por tus palabras.

Pero un día, meses después,
fue tu palabra, precisamente, 
la que me hizo despertar en una nueva realidad.

Negaste tu sentimiento, negaste que me querías
y que, incluso, nunca me lo habías expresado
de esa manera

Quise mirarte a los ojos, pero no pude.
Ya no estabas a mi lado.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/18