miércoles, 16 de mayo de 2012

DE AUSENCIA ERA LA NOCHE...


De ausencia era la noche,
de ausencia y negro el gran vacío;
quizás la soledad de aquel momento
hacía más profundos los recuerdos.


No me olvides, recordabas,
del escrito recibido en la mañana.
No me olvides, por favor,
que voy contigo tras tus pasos.


Eran letras que llegaron a tu lado,
era un grito desgarrado que pedía tu clemencia,
era el fruto de unos ojos que, llorosos,
imploraban tu mirada,
era el tierno corazón que conocías
y que amabas locamente.


Recordabas tantas tiernas madrugadas
con los ratos compartidos y charlando
de mil cosas diferentes,
escuchando los poemas recitados
leyendo los escritos aún calientes
que brotaron de tu mano.


...Pero el tiempo del pasado nunca vuelve
y no se vive de recuerdos...


Es hermoso retener en el recuerdo todo eso,
el abrazo imaginario de ese cuerpo tan amado,
la mirada temblorosa que te mira
y te contesta sin palabras,
el suspiro que se escapa de unos labios
que reclaman a tus labios con un beso,
el café que se comparte y que se toma
apurando la calada del cigarro entre los dedos
en un rato de silencio...


Hay escenas tan sublimes del pasado
que te abrazas a las mismas
y revives su recuerdo.


"No me olvides", te decía en la mañana,
"No te olvido", le contestas en silencio.


Rafael Sánchez Ortega ©
16/05/12

NO SÉ COMO SE ESCRIBEN LOS POEMAS...


No sé como se escriben los poemas,
hay unos que comienzan sin palabras,
hay otros que no tienen ni sonidos,
más todos tienen algo y tienen alma.

Yo pienso que las letras cobran vida,
que vuelan por el aire con sus alas
igual que mariposas revoltosas
en busca de una flor y de una rama.

Yo pienso que los signos de los niños,
aquellos garabatos de la infancia,
ya llevan poesía entre sus rasgos
con mezcla de inocencia renovada.

Tremenda la locura del poeta
que siente que sus letras no son nada,
ni forman una parte del pasado
ni añoran el destino y el mañana.

A veces yo quisiera ser la luna
que baja por las noches a la playa,
y en otras yo quisiera ser la rosa
que luce en el jardín de madrugada.

A veces yo quisiera ser la nieve
que cubre con su manto las montañas,
y en otras la florida primavera
con todas sus pasiones desatadas.

Más sigo con las dudas del principio
e ignoro cómo escriben los que aman,
aquellos que se tienen por poetas
y escriben cualquier cosa en la pizarra.

No sé como se escriben los poemas,
confieso con la voz avergonzada,
yo sólo sé que escribo con mi sangre
mezclada con sonrisas y con lágrimas.

Sonrisas que provienen de la tierra,
del sol en las campiñas tan doradas,
y lágrimas vertidas por los hombres
buscando entre la gleba la esperanza.

...Un día, cuando pase mucho tiempo,
es fácil que comprenda lo que pasa,
entonces sabré bien cuántos poetas,
sabían de palabras enlazadas.

Sabían conjugar ritmo y estilo,
hablando de la rima y de la octava,
sabían de sonetos y romances
los hombres con las almas destrozadas.

"...No sé como se escriben los poemas,
hay unos que amanecen con el alba,
hay otros que se inspiran en el día,
más todos tienen algo que se guardan..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/05/12

martes, 15 de mayo de 2012

RECUERDO QUE BUSQUÉ TU SENO...


Recuerdo que busqué tu seno en un momento
y aparté la blusa suavemente,
¡tenía tantas ganas de acariciarte!,
de sentir la piel vibrante
y suplicante de tu pecho;
quería verte cerrar los ojos y susurrar mi nombre,
quería sentir tu abrazo
y el balbuceo de tus labios buscando mis besos,
quería sentir la brisa en tu costado
y el sudor de tu piel acalorada,
quería notar el galope desenfrenado de tu corazón
enloquecido por la pasión
y calmar la fiebre de tu frente...


Recuerdo que busqué tu seno en otro instante
y aparté la telaraña de mis sueños
para intentar encontrar la piel
tan ardorosa y suave,
el pezón cimbreante y ansioso,
el labio febril y suspirando,
la colina dulce de tu valle,
los meandros y colinas que llevaban a tu sexo...


Recuerdo que busqué tu seno y alargué la mano.

...Pero mis dedos no encontraron esa blusa
ni tu seno.
Estaba solo y sudando, con mis sueños,
entre las sábanas mojadas de la noche.


Rafael Sánchez Ortega ©
15/05/12

ME DICES QUE TU ESCRITO ESTÁ VACÍO...


Me dices que tu escrito está vacío
y siento el corazón un tanto tenso,
yo tengo mil motivos muy contrarios
y pienso en que ese escrito está correcto.

Mentir al corazón es algo fácil
si se hace con embustes, desde el miedo,
hablar cuando te queman las palabras
es sólo de valientes ante el fuego.

Te quema el corazón y te arde el alma,
y notas que te ahogas desde adentro,
precisas escribir, y tú lo sabes,
llevar lo que te angustia hasta el cuaderno.

Entonces no me digas que has mentido
pues todo lo que has dicho está en los versos,
en ellos se recogen las galernas
del alma que pelea contra el tiempo.

Escribes para ti, primeramente,
y escribes a la rosa de los vientos,
le hablas de tus miedos y temores
y luego de tus lloros tan sinceros.

Le cuentas las sonrisas que en el alma,
salieron de la misma en un momento,
quizás por otra risa cantarina
de un niño entretenido con sus juegos.

Y escribes de la luna, que en lo alto,
custodia a las estrellas con esmero,
también de los cometas arrogantes
que rasgan las tinieblas de lo eterno.

Quisieras detenerles en su viaje,
hacer su recorrido más intenso,
rozar el manto blanco de su estela
sintiendo escalofríos por tus dedos.

Quisieras tantas cosas, que estremece,
saber el contenido de tu anhelo,
el mismo no se sacia con poemas
tampoco con sonrisas y lamentos.

Yo sé que tú precisas la escritura
igual que necesitas alimentos,
es algo que tu cuerpo busca y clama
y tiemblas cuando escribes todo esto.

"...Me dices que tu escrito está vacío
y siento un maretazo en barlovento,
yo tengo mil motivos en mis labios
tú tienes la ternura de tus besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/05/12

lunes, 14 de mayo de 2012

¡QUÉ FÁCIL ES CULPAR A OTROS...


¡Qué fácil es culpar a otros de tus culpas!,
¡qué fácil es llorar con lágrimas ajenas!...
Pero sentir el alma triste,
por culpa de "tu culpa" repetida,
por la ceguera profunda de tus ojos,
por la ausencia de asumir tu propia sangre,
por la dura realidad que te rodea
y te hace renegar de aquellos que te quieren.


¡Qué fácil es soltar del barco sus amarras
y ver partir el mismo en bajamar, allá,
donde lo lleve la marea.


Pero la sangre vibra y se enardece,
es un volcán de lava que protesta,
que suelta desde el alma su nota desgarrada
y el grito enfurecido.


Se quiere detener esa hemorragia,
el río desbordado que amenaza los rincones
más hermosos que tenemos,
se quiere remediar tanta injusticia.


Más tú, mi corazón, eso lo sabes.
Lo saben y lo gritan tus latidos,
lo firma y lo proclama mi conciencia
y quiero conservar esa esperanza,
la del último susurro de mi alma
con tu nombre entre mis labios.


Rafael Sánchez Ortega ©
14/05/12

ENTRE UN MONTÓN DE LIBROS...


Entre un montón de libros,
y puede que olvidado,
estaba un viejo lápiz
prestado de otras manos.

No sé lo que tenía,
más era todo encanto,
capricho de los niños
cual bello relicario.

Con él nacieron letras
y versos a destajo,
con rectas y con curvas
plasmadas del espacio.

Con él la poesía
brotaba desde mayo,
llevando a los lectores
las flores sin dudarlo.

Llevaba los suspiros
de fuentes y de labios,
llevaba fantasía
de bosques y de faunos.

Y era su madera
de un árbol centenario,
no sé muy bien su origen
si roble o si castaño.

Más puede que no fuera,
el lápiz del que hablo,
madera cultivada
de propios y de extraños.

No sé lo que tenía,
el lápiz mencionado,
pero era una alegría
tan sólo con mirarlo.

Hacía bien las sumas,
copiaba los dictados,
y luego dibujaba
gaviotas en los barcos.

Yo sé que muchos dedos
tomaron y temblaron,
el lápiz tan hermoso
descrito en este cuadro.

Quizás en ese lápiz
esté representado,
el lápiz de tu infancia,
y el mío sin nombrarlos.

"...Un lápiz solamente,
un lápiz de regalo,
entre un montón de libros,
acabo de encontrarlo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/05/12

domingo, 13 de mayo de 2012

DÉJAME QUE VAYA A TI...


Déjame que vaya a ti,
que llegue hasta tu lado,
que beba entre las fuentes virginales de tus senos,
que sacie la locura de mis sueños,
que haga realidad mis utopías
y vea como vuelan, a mi lado,
las hermosas mariposas de tu alma.


Déjame que me emborrache de tu risa,
que escuche tu palabra embelesado,
que siga tras tus pasos en la vida,
que huela los aromas de tu sexo
y sueñe con tus sueños en mis sueños.


Déjame que siga así, no me despiertes,
no quiero regresar a la cordura,
prefiero proseguir esta utopía,
la mezcla de ilusión y fantasía,
la eterna realidad del ser humano
que busca en las cenizas de los sueños
las pavesas que pudieron ser verdad,
dentro de su delirio.


¡Déjame Amor!,
no quiero renunciar a tu presencia,
ni quiero que se pierdan tus latidos
sin sentirlos con mis dedos,
ni quiero que tus besos
sólo encuentren el vacío de la brisa.


Déjame llegar a ti Amor,
prometo respetar la soledad y tu silencio!


Rafael Sánchez Ortega ©
13/05/12