miércoles, 11 de marzo de 2020

4.136 - EN REALIDAD...



En realidad todo pasó en un momento 
y fue algo instintivo,
mis manos te buscaron 
y encontraron tu cuerpo.

Miré tus ojos profundamente 
y nuestras pupilas se fundieron 
en un mismo sueño.

Sentí estremecerse tu cuerpo, 
y el mío también se estremeció.

Fueron unos segundos, quizás unos minutos, 
pero fue un tiempo interminable, 
y que hace que vuelva a estremecerme al recordarlo.

¿Qué estaba pasando y qué fue lo que ocurrió?...

Esa es la pregunta que me hice entonces
y que hoy, años después, 
da vueltas y vueltas en mi cabeza.

En realidad fueron nuestros sentidos,
nuestros ojos, los que buscaron,
los que bailaron aquella extraña danza,
de amor entre la niebla,
y los que se cubrieron de besos invisibles.

También los corazones quisieron participar 
de aquel baile tan íntimo
y empezaron a danzar y a galopar 
en nuestros pechos,
siguiendo un ritmo inusual y lleno de magia.

Recuerdo que unas lágrimas, rebeldes, 
acudieron a mis ojos
y, que también miré los tuyos 
que estaban inundándose 
de una lluvia fina y menuda.

Los besé y sequé, en aquella soledad tan infinita, 
y también tú diste vida y colorido a los míos 
al dejar, en ellos, la brisa de la vida.

Recuerdo que tras ese instante de magia 
volvió a surgir la poesía,
vibraron de nuevo los corazones 
y los cuerpos sintieron la caricia 
del sol en su piel.

¡Estábamos, de nuevo en el presente,
teníamos una razón para vivir,
ansiábamos la vida 
y queríamos vivirla intensamente!

Quizás, la respuesta 
a la pregunta de antes es que:

¡éramos jóvenes,
que nos queríamos
y que nos amábamos, 
pero también puede 
que estuviéramos equivocados...!

Rafael Sánchez Ortega ©
09/02/20

martes, 10 de marzo de 2020

4.135 - TE VEO TRISTE...



Te veo triste,
pequeña mariposa,
en este invierno.

En pocos días,
vendrá la primavera
con su alegría

Ya queda poco,
de nieves y de lluvia,
unas semanas.

Cuando esto pase,
iremos, con tu vuelo
a muchos sitios.

Quizás al campo,
pasando por aldeas
y por campiñas.

Quizás al mar
tan bravo, con sus olas
y sus resacas.

Pero deseo
dormirme, entre tus alas,
y allí soñar.

Quiero saberte,
muy cerca, y a mi lado,
mientras me duermo.

Y hasta tus besos
serán bellas caricias,
mi mariposa.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/02/20

lunes, 9 de marzo de 2020

4.134 - PIENSO...



Pienso que te leo 
y que disfruto en la lectura
porque me haces ir a la poesía, 
regresando así, a otro tiempo pasado 
donde saboreaba la vida 
y la veía en todo su esplendor. 

Pienso que me gustaría explicarte 
bien todo esto
pero ni siquiera, yo mismo, 
sabría decirme, ahora, 
el motivo de esta reaccion 
tan maravillosa.

Pienso que quizás sea porque tus letras 
tienen una "magia especial" para mí,
y las vea, me enganchen y atrapen
haciendo renacer algo que creía apagado,
eternamente. 

Pienso que también es posible 
que crea ver algo 
más allá de las mismas, 
algo que ni yo mismo 
sabría definir con palabras 
y que solamente la poesía, y los suspiros,
pueden explicar. 

Pienso que a lo mejor son los latidos infantiles 
que tratan de que no muera nunca 
el "niño" 
que todos llevamos en el alma 
y que dicen, en silencio,
que me anime y que luche, 
con todas las fuerzas, 
para buscar en tus letras 
la esencia de la vida, 
esa que algunas personas 
buscamos muy lejos, 
en otros mundos y lugares,
y en sueños imposibles, 
cuando, la realidad, 
(y en nuestra realidad),
la vida, con todos sus matices y colores, 
la tenemos cerca, ¡muy cerca!,
y esa poesía, la auténtica,
está tan cerca que todos los días 
sale a nuestro paso y nos saluda, 
nos abraza 
y hasta nos acaricia la cara 
y el cabello,
con ese suave soplo de la brisa
que nos manda el nordeste
con un beso.

Pienso que debo decirte lo que pasa por mi alma,
mientras ella, se estremece, con tus letras,
y busca esa palabra, entre tus labios,
la palabra para contestarte,
la palabra vacilante del papel y la cuartilla,
la palabra, tartamuda, que no llega,
y que busca, en las pupilas de tus versos,
el poema floreciente de unas letras
con tu vida y poesía...

Rafael Sánchez Ortega ©
08/02/20

domingo, 8 de marzo de 2020

4.133 - BUSCO LAS HUELLAS...



Busco las huellas
que dejan los flamencos
en el otoño.

Pero es invierno.
El lago está en silencio.
Nada se escucha.

Aquel remanso,
de paz y de alegría,
hoy es recuerdo.

Sigo adelante,
buscando las garcetas
en la campiña.

Hay campos yermos,
están abandonados,
con matorrales.

¿Dónde quedaron,
la gracia y la hermosura,
que tanto añoro?

Quiero encontrar
la magia de los bosques
que tanto amé.

Pero el invierno
me dice que no busque
que es imposible.

Entonces lloro,
con lágrimas del niño
que hoy no lo es.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/02/20

sábado, 7 de marzo de 2020

4.132 - LA PUERTA ABIERTA...



La puerta abierta
me enseña tu figura
tan delicada.

Estabas sola,
sentada en la ventana,
mirando al mar.

Sobre las olas
descansan las traineras
y las gaviotas.

Pasé a tu lado,
te dije, ¡buenas tardes!
y te besé.

Me sonreíste
y, luego, me invitaste
a estar contigo.

Así pasamos
un rato, en esa tarde,
inolvidable.

Cerré los ojos,
mis manos te buscaron,
y te abracé.

Noté tu cuerpo
temblando, y tus latidos,
y suspiré.

Tú me miraste
con ojos soñadores,
como los míos.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/20

viernes, 6 de marzo de 2020

4.131 - HAY VENTANAS...


Hay ventanas que están cerradas 
y son un motivo de miradas pensativas,
de añoranzas y reflexiones. 

A veces significan ausencias,
otras veces tardanza en levantarse.
También nos llevan a buscar metáforas, 
y vemos situaciones y sueños 
de las personas que vivían 
y habitaban aquella casa
y que se han podido marchar,
para buscar otro destino, otro rumbo,
y dar un nuevo sentido a sus vidas...

Las ventanas del poeta suelen tener 
un poco de estos ingredientes, 
aunque tendremos que buscar en su alma 
para saber lo que realmente pasa por su cabeza,
y los motivos de tener las cortinas,
cerrando las ventanas de su alma.

Quizás, de esa manera, 
podamos acercarnos un poco
a lo que le dictaba el corazón 
cuando escribía unos versos...

En cuanto a los latidos 
y suspiros de sus labios
esos merecen una sonrisa aparte. 

Quizás porque los latidos son como una campana 
que llama y conmueve, 
en ese reloj invisible, 
que todos llevamos dentro
y que nos acompaña, 
y nos hace reír y llorar, al mismo tiempo, 
y es que es ese mismo reloj,
quien nos avisa de que ya es la hora 
y de que hay que parar o seguir, 
y es el que duerme los sentidos
y vigila los sueños 
con ese ritmo, dulce, 
intenso e invariable, 
que envuelve los cuerpos
como el susurro nocturno de una nana
cantada por la luna...

...Pero los días pasan y el silencio sigue. 
La ventana no se mueve 
ni tampoco se abren las contraventanas. 

El día y la noche no parecen importar 
y los latidos van menguando, 
van recortando la voz infantil 
que desgranaba ese tic-tac,
tan entrañable y cercano,
hasta convertirse en silencio...

Rafael Sánchez Ortega ©
06/02/20

jueves, 5 de marzo de 2020

4.130 - ENTRE EL ORDEN...



Entre el orden y el desorden
hay un caos irreverente
¡qué tortura madre mía,
ser feliz sin ser demente!

Hay un orden que me dicta
la razón, no me la niegues,
y es que siga a las hormigas
y entelequias en papeles.

Así sigo manejando
pensamientos y pesebres,
alpargatas y lentejas
con algunos cascabeles,
en el orden cobran fuerza
los deseos indecentes,
las pasiones furibundas
y un desorden que enloquece,
pero todo se soporta,
¡viva el vino y los placeres!,
que eso dijo algún profeta
admirado de su suerte.

No te pierdas con el orden
a las normas sugerentes
ni tampoco en el desorden
a las almas tan rebeldes.
Ten en cuenta los mecanos
y esos niños que los tienen
que precisan de caricias
más allá de los juguetes.

Y por tanto no reproches
a las líneas tan alegres
que hoy desgranan estos versos
donde el orden está ausente
porque buscan la indulgencia
en el fondo de tus sienes,
y es que llegan carnavales
y el desorden es patente...

Rafael Sánchez Ortega ©
05/02/20