miércoles, 15 de septiembre de 2010

ARRIBA, EN AQUEL VALLE...

Arriba en aquel valle
cantaban ruiseñores,
cantaban simplemente
al día y a los hombres.

Cantaban a tus ojos,
cantaban a las flores,
un canto que hechizaba
sin gritos y sin voces.

Tan sólo era el reclamo
al hijo de los dioses,
al niño que dormía
sus sueños de colores.

Más altas, las montañas,
despiertan de la noche,
los rayos ya las besan,
las tiñen de pasiones.

¡Qué cuadro tan bonito!,
¡qué hechizo multiforme!,
nos deja la mañana
de luces y de acordes.

Arriba en aquel valle,
los tiernos ruiseñores
cantaban a la vida,
cantaban a los hombres.

Rafael Sánchez Ortega ©
Percha 06/09/10

POR ENCIMA DE LAS NUBES

Por encima de las nubes
hemos ido de paseo,
tu llevabas el caballo,
yo iba solo en mi jamelgo.

Les mostrabas tu sonrisa
a los dioses más inquietos
pues miraban asombrados
que invadías su terreno.

Tu hermosura oscurecía
a los astros de los cielos
y sus luces se apagaban
y quedaban en silencio.

A tu lado caminaba
contemplando tu cabello,
la figura menudita
y el conjunto de tu cuerpo.

Esos ojos tan azules
que tejían su misterio,
el encanto de tus manos
y la gracia de sus dedos.

Y la curva sinuosa
con el arco de tus senos
y dos perlas que adivino
en el fondo de tu pecho.

Por encima de las nubes
te miraban los luceros
con sus ojos asombrados
tan bonitos y despiertos.

No sabían qué pasaba,
ni el motivo de ese vuelo,
ni del ser que en el pegaso
acercábase hasta ellos.

Pero pronto les sacaste
de su mundo y de sus sueños,
y corrieron tras tus pasos
vigilándote en secreto.

Yo miraba y sonreía
observando aquel revuelo,
el que hizo tu figura
una tarde sin saberlo.

Rafael Sánchez Ortega ©
Percha 06/09/10

sábado, 4 de septiembre de 2010

HOY ES CUATRO DE SEPTIEMBRE

Hoy es cuatro de septiembre
y la fecha ya descansa,
cuatro días, cuatro signos
que han marchado hacia la nada.

Esto es cierto, si lo pienso,
y si miro a mis espaldas,
más el tiempo corre y vuela
en presentes y "mañanas".

Hoy contemplo los segundos,
saboreo como pasan,
como marcan los relojes
el tic-tac lento y sin pausa.

Cuando pienso en el futuro
veo manos entregadas,
siento sombras que me abruman
y una niebla que me llama.

Es por culpa del nordeste,
que asegura la bonanza,
aunque aumente las pasiones,
los suspiros y las brasas.

Es septiembre y soy consciente,
es el mes de la esperanza,
es el tiempo en que el verano
lentamente se nos marcha.

Ya amanece con retraso
y la noche se aletarga,
a pesar de que el sol sale
como siempre, justo al alba.

Las mañanas son más cortas,
y las tardes más cercanas,
y la noche, poco a poco,
con su embrujo nos encanta.

Hay un grito en el silencio,
que se apaga en la distancia,
hay un eco que palpita
recordando mil palabras.

Hoy es cuatro de septiembre
y el verano ya se acaba,
van marchando los turistas
poco a poco hacia sus casas.

Y aquí quedo solitario,
pensativo y con la carta,
en mis manos una pluma
y unos versos en el alma.

Unos versos en septiembre
que te lleven y te traigan,
que te digan lo que siento
y también, te den mi calma.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/10

viernes, 3 de septiembre de 2010

NOCHE OSCURA DE SEPTIEMBRE

Noche oscura de septiembre
en que tiemblan las estrellas,
hace frío, mucho frío
en la ría y la ribera.

Ya los días son mas cortos,
el otoño está muy cerca,
hay un tiempo tan cambiante
que el semblante no se alegra.

Pero así son los septiembres
con sus notas tan diversas,
día a día va pasando
con sus luces y tristezas.

Esas luces del verano
que se marchan y se alejan,
con las sombras que le suplen,
con sus brumas y sus nieblas.

Es entonces cuando miro
al septiembre que me enseña,
esos tonos tan dorados
del otoño que se acerca.

Es un dulce torbellino
con cascadas que descuelgan,
las guirnaldas de colores,
para el alma tan inquieta.

Hay suspiros en los hombres
con amores que se quiebran,
hay canciones en los labios
de las mozas casaderas.

Hay un baile de las olas
con el viento que las nea,
y el trenzado de sus rizos
de las formas más diversas.

Ellas llegan por los mares
a dormir en las arenas,
ese sueño de los niños
entre rosas y violetas.

Han pasado ya tres días,
han corrido ya tres fechas,
va avanzando el calendario
como el vuelo de un cometa.

Es septiembre, escucho lejos,
a la voz de mi conciencia,
es septiembre simplemente
con sus notas y belleza.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/09/10

jueves, 2 de septiembre de 2010

APARECEN LAS NUBES DE OTOÑO

Aparecen las nubes de otoño
aunque estemos aún en verano,
y se vuelven los días pequeños
y se pasan los días volando.

Es septiembre, lo sé y es muy pronto,
el calor se prodiga despacio,
en la playa la arena calienta
y el nordeste nos deja su abrazo.

Hay un beso que baja del cielo
para el alma que está suspirando,
hay un soplo que mandan los dioses
hacia el pecho que ahoga su llanto.

Porque el hombre que es hombre y que siente,
el que apura tal vez su cigarro,
es el hombre de manos curtidas
por labrar los terrones del campo.

Por sembrar el centeno en su día,
por cuidar los trigales dorados,
por regar la impaciente cebada
desde el alba que empieza al ocaso.

Otro hombre con boina en su frente
examina despacio su casco,
esas tablas gastadas y viejas,
las que forman con ellas su barco.

Hay rendijas que cubre la estopa
y la brea maquilla con garbo,
y un aroma en su proa y su mástil
con salitre de meses y años.

Aparecen las nubes de otoño
para el hombre de pelo entrecano,
para el niño con paso seguro
para el joven que marcha al trabajo.

Hoy el hombre no mira las nubes,
simplemente dormita en un banco,
tan ajeno al verano que marcha
y al otoño que llega muy raudo.

Pero el niño cargado de libros,
con sus ojos azules y claros,
es un ángel con tintes rebeldes
y que lleva seguros sus pasos.

Más el joven que va a su rutina,
el que marcha al trabajo silbando,
es consciente de estar en septiembre
porque espera el candor de unos labios.

...Es septiembre, lo sé, sin reservas,
es el mes especial, sin dudarlo,
aunque haya otros meses distintos
este mes tiene gracia y encanto.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/09/10

ES SEPTIEMBRE

He venido a la vida en un septiembre
y septiembre es el mes de los colores,
el mes de los dorados otoñales,
con días de creciente fantasía.

Sin embargo septiembre es diferente,
es el tiempo que sale del letargo,
son los días que abren los colegios
y se hacen más cortas las mañanas.

He aprendido a quererte, mi septiembre,
a sentir el latido de tus días,
a esperar esa fecha tan lejana
en que el fuego y la luz vino a la tierra.

Porque fue, sin dudarlo, aquel momento,
un suspiro arrancado del destino,
un embrión germinado en fino vientre
con el soplo divino de unas manos.

Y llegué, como todos los mortales,
a la tierra fecunda en un septiembre;
aquí vine a este norte y a esta costa
a una villa que mira a las montañas.

Y crecí entre chicos marineros,
y jugué por los corros y las plazas,
me bañé en las aguas de sus rías,
comulgando mi cuerpo del salitre.

Desde entonces hay algo que me tira,
que me atrae con su fuerza irresistible,
que subyuga mi mente y los sentidos
a esta tierra que me habla sin palabras.

Y es aquí, un primero de septiembre,
cuando nacen nerviosas estas letras,
cuando sacan del pecho los latidos
cuando vienen cual tiernas golondrinas.

En su vuelo me quedo somnoliento,
un sopor va llegando poco a poco,
hace frío por culpa del nordeste
y me quedo mirando el campanario.

Es la Iglesia que ha visto mil septiembres
con su torre y agujas descarnadas,
la erosión, por su cuerpo, se acrecienta
y hasta siento que tiembla con el viento.

Una aldaba resuena en los pasillos,
tras la mano de hierro con su bola
que golpea llamando en el colegio
junto al patio repleto de palmeras.

Es septiembre, me digo en mi inocencia,
es el mes donde nacen tantos sueños,
es septiembre que llega sin palabras
con los rayos dorados del otoño.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

SE QUEDA DESCANSANDO LA MEMORIA...

Se queda descansando la memoria
y con ella se duermen los recuerdos,
parece que enmudecen las palabras
y queda solo el eco en el silencio.

No es fácil que descanse y que se evada,
que vaya tras las nubes y los vientos,
que flote por el aire cual veleta
y busque los rosales de los cielos.

Seguro que muy pronto se despierta,
que mira con sus ojos soñolientos,
las formas de los seres y las cosas
que forman este mundo tan diverso.

Seguro que repara en esa fuente
que mana sin descanso hacia los suelos,
y escucha las alegres golondrinas
que pasan juguetonas con su vuelo.

También se fijará en tantos niños
que marchan presurosos al colegio,
y llevan la mochila en sus espaldas,
cargadas con los libros y cuadernos.

Y puede que se fije en la muchacha
que poda los rosales del paseo,
ajena al ajetreo de la vida
y al dulce escalofrío de los sueños.

Más puede que el descanso sea largo,
que duerma la memoria mucho tiempo,
que cubran sus ojitos tan curiosos
las verdes madreselvas y los cienos.

Entonces, si el descanso es tan profundo,
es fácil que precise de tus besos,
aquellos que dejaste con tus labios,
en tardes y caricias por su cuerpo.

Quizás nuestra memoria esté dormida,
ajena a las plegarias y a los rezos,
y el ser que la reclama en sus entrañas
acuse el duro frío de los hielos.

"...Se queda descansando la memoria
y duermen los suspiros en el pecho,
parece que los labios parpadean
más quedan simplemente en el silencio..."

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/10