sábado, 8 de enero de 2011

ME MIRASTE AQUELLA TARDE...


"...A veces las miradas se quedan congeladas..."

Me miraste aquella tarde
con tus ojos tan castaños,
eran versos tus pupilas
con poemas de tus labios.

Yo sentí un escalofrío
al rozarte con mi mano,
pero tú rompiste el hielo
y mis ojos se animaron.

Nos miramos fijamente
como niños embobados,
y se hablaron sin palabras
nuestros ojos en un canto.

Se dijeron muchas cosas
del presente y del pasado,
y hasta hablaron del futuro,
de proyectos y trabajo.

Pero todo son recuerdos
en el tiempo y el espacio,
yo recuerdo las miradas
y aquel halo congelado.

Porque todo fue un buen sueño,
un bonito cartapacio,
un momento de mi vida
que recuerdo con agrado.

Aquel cuadro fue un suspiro,
una nota del piano,
un latido simplemente
y el amor tan deseado.

Hoy que pienso en tu mirada
en mis ojos hay un llanto,
unas lágrimas sinceras
por haberte amado tanto.

Se congelan las miradas
con el paso de los años,
y con ellas los suspiros,
y latidos de un verano.

Ahora lleva canas blancas
el invierno que ha llegado,
y la sangre de su pecho
es el hielo de los lagos.

"...Me miraste aquella tarde
con tus ojos y tu encanto,
que hasta el tiempo se detuvo
y el reloj paró sus pasos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
08/01/11

YO BUSCABA LA SONRISA...



"...A veces las sonrisas se apuran y se pierden..."

Yo buscaba la sonrisa,
estremecida en tus labios,
pero me diste aquel beso
con tu cariño y abrazo.

Y la tomé presuroso
como preciado regalo,
y la llevé hasta mi pecho
para con ella animarlo.

Tu sonrisa fue mi amiga,
compañera de mis actos,
unos buenos, sonrientes,
y otros menos, más amargos.

Pero siempre estuvo atenta
a mi risa y a mi llanto,
con el viento y con la lluvia,
en invierno ó en verano.

Más sonrisas, en mi vida,
con la tuya se cruzaron,
pero siempre tu presencia
llevó el beso tan ansiado.

Porque el beso irreverente,
era siempre limpio y claro,
con pasión y con suspiros
de tu pecho enamorado.

Es por eso que la ansío,
y la busco sin descanso,
y la saco de mi pecho
y la tomo entre mis manos.

No quiero perderla nunca,
la apuraré muy despacio,
y que su luz y solera
obren de nuevo el milagro.

Sé que las horas se pasan,
y pasan meses y años,
y la sonrisa preciada
marcha también al ocaso.

Pero yo quiero que exista,
que vaya siempre a mi lado,
esa sonrisa dorada
que me entregaste un verano.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/01/11

SILENCIOS...



"...A veces los silencios, ahogan al silencio..."

Silencio por la noche,
silencio en la mañana,
silencio en los colegios
las aulas ya descansan.

Dos jóvenes amantes
se miran y no hablan,
y sólo son sus dedos
las notas de ese arpa.

En un lenguaje eterno
que emiten las miradas,
transmiten lo que sienten
los dedos en su espalda.

Son dedos que dibujan
preciosas filigranas,
en senos y en los cuellos,
en manos y en las caras.

Y surgen los suspiros
silentes de las alma,
y suenan los redobles
del pecho con su lava.

Más todo es en silencio,
el cuadro de esa estampa,
dos jóvenes charlando
que miran y se aman.

Afuera existe un mundo
de coches y de casas
y suena el griterío
de ruidos y gargantas.

No importa que el silencio,
de calles solitarias,
se rompa en mil pedazos
e impere la nostalgia.

Sabemos que el silencio
es fuego en las entrañas,
es sangre consumida
ardiente con su lava.

Por eso a ese "silencio",
de calles y de plazas,
ahogamos con silencio
sin gritos ni palabras.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/01/11

TE FUISTE EN UNA TARDE...


Te fuiste en una tarde
dejándome contrito,
el pecho acelerado
llorando como un niño.

Espero que en el cielo
recojas mis suspiros,
mis lágrimas saladas
igual que mis latidos.

Allá, en donde estés,
preciso tu cariño,
preciso de tu ayuda,
tus manos y tus mimos.

Yo sé que estás muy cerca,
quizás aquí conmigo,
como ángel de la guarda
cuidando mi camino.

Recuerdo aquella tarde
andando junto al río,
soñando con los versos
trazados con cariño.

Poeta, me llamaste,
de estrellas y de lirios,
poeta simplemente
buscando su destino.

Tú estabas ya en la nube
de blanco colorido,
montada en el caballo
nervioso y tan activo.

Marchabas a tus versos,
que siempre fueron lindos,
marchabas a su lado
y me iba yo contigo.

Querías a las letras
reunirlas con ahinco,
sembrarlas con tu gracia
y garbo tan divino.

Pensabas en nosotros,
familia y tus amigos,
querías que esas letras
quedaran en un libro.

Por eso te recuerdo,
por eso yo te pido,
que estés siempre a mi lado
y guíes lo que escribo.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/01/11

viernes, 7 de enero de 2011

TE ACERCASTE CERVATILLA...

Te acercaste cervatilla
a beber en la corriente,
te acercaste por la orilla
a saciar tu sed ardiente.

A tu lado fue una ardilla,
con su paso tan silente,
tú la viste saladilla
y seguiste indiferente.

Pero luego llegó un cuervo,
con plumaje negro oscuro,
a beber junto a tu lado.

Y pensaste en aquel ciervo,
su berrar tan prematuro,
que buscaba tu costado.

Rafael Sánchez Ortega ©
07/01/11

A VECES LAS FONTANAS...


"...A veces las fontanas se agotan y se callan..."

Lo que se encuentra en la noche
es algo más que palabras,
va más allá de las sombras
y las estrellas doradas.

La noche tiene el embrujo
y la pasión que nos falta,
de los suspiros robados
y las caricias ansiadas.

Dejo volar esos sueños
entre la noche y el alba,
así mi cuerpo delira
enfebrecido y sin pausa.

Siento la sangre en mis venas,
siento la tuya que llama,
noto tu mano en las mías
con su calor que me atrapa.

Buscan mis dedos tu pelo,
bajan después a tu cara,
tiemblan tus labios de gozo,
por ese beso que claman.

Hay un suspiro en tu pecho
mientras mis besos te alcanzan,
beso tus hombros despacio,
beso tus senos con calma.

Siento el susurro que emites
mientras tu cuerpo me abraza,
quieres mi ser y mi todo,
en esta noche tan larga.

Bajo despacio a tu vientre
hasta alcanzar la fontana,
beso la rosa preciosa
que allí temblando me aguarda.

Sigo después a tus muslos
en esa uve dorada,
tiembla de nuevo tu pecho
con más suspiros que lanzas.

...Y yo, que soy el sediento,
con una sed que me abrasa,
busco tu cuerpo desnudo,
voy a tu fuente a por agua.

Y allí mezclamos pasiones,
mil fantasías robadas,
en la quietud y el silencio,
entre las sábanas blancas.

Confieso que a mi me gusta,
sentirte así, desnudada,
en este tiempo soñado,
en esta noche tan larga.

Grita la noche y protesta,
con tu cabello en mi cara,
mientras unimos dos besos,
mientras calmamos las almas.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/01/11

jueves, 6 de enero de 2011

ESCRIBÍ UN POEMA AL SILENCIO

Escribí un poema al silencio
y olvidé de ponerle tu nombre,
me ofuscaron los sones templados
del reloj que marcaba las doce.

Y el poema quedó en el cuaderno,
terminado y sin ir en el sobre,
y quedaron mis sueños frustrados
como niño perdido en el bosque.

Una gota bajó de mis ojos,
una perla sin luz y colores,
una lágrima tenue y sencilla
con suspiro fugaz y reproche.

Me sentí como barco perdido
en un mar al que barren monzones,
donde habitan también las sirenas
y el salitre, coral y chicotes.

Pero luego, mirando a los cielos,
vi pasar a las aves veloces,
regresaban volando hacia casa,
a países remotos del norte.

Y volví al poema olvidado,
a las letras silentes sin voces,
a las notas perdidas del arpa
que buscaron mis dedos tan torpes.

Sorprendido miré en el cuaderno
para ver si allí estaban los sones,
las canciones robadas del día
a las hayas, encinas y robles.

Pero sólo quedaban los versos
dormiditos, en paz y en desorden,
soñolientos y un tanto cansados
esperando quien llegue y los tome.

Y volví tras mis pasos al mundo,
a escribir y cantar mis canciones,
y catar ese néctar divino
que han dejado en Belén los pastores.

Y me dije que si, que ese Niño,
es Jesús y es el Dios de los dioses,
y ha nacido desnudo y sin patria
a traernos Amor a los hombres.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/01/11