sábado, 11 de marzo de 2023

5.408 - MIRA TUS OJOS...



Mira tus ojos

y busca en las pupilas

tu propia imagen.


La tienes cerca,

la lleva a tu lado

en todo el día.


Tú eres la esencia

la imagen que persigue

tu propio ser.


Y si me apuras,

el centro de la vida,

está en tu imagen.


Pero tranquilo

no busques cosas raras

en poesía.


Aquí perviven

tan solo la ternura

y la sonrisa.


Ojos sensibles,

con labios temblorosos

que dejan versos.


Besos que vuelan

en dulces mariposas

hasta tu lado.


Y al fondo tú,

poeta, enamorado,

con tus recuerdos.


Rafael Sánchez Ortega ©

11/03/23

viernes, 10 de marzo de 2023

5.407 - LA VIDA ESPERA...



La vida espera

que vayas a su lado

y la sonrías.


Y es que tu risa

precisa de la vida

cual primavera.


Atrás quedaron

inviernos y celliscas

que son recuerdos.


Busca la vida,

la espera que te ofrece

y te reserva.


No tengas miedo,

la vida es algo hermoso

y hay que vivirla.


Debes sentir

el llanto de las flores

y sus sonrisas.


También el vuelo,

el trino y el gorjeo

de los gorriones.


Y por supuesto,

el verso que te ofrece

la propia vida.


La vida espera,

quizás por poco tiempo,

pero apresura.


Toma su mano,

pasea por las sendas

cierra los ojos.


Tras ese sueño

tendrás entre suspiros

tu propia vida.


Rafael Sánchez Ortega ©

10/03/23

jueves, 9 de marzo de 2023

5.406 - VÍSTEME PRONTO...



Vísteme pronto,

decía aquel poema,

entre tus manos.


Y te esmeraste,

sin prisa, y con paciencia,

le diste forma.


Verso tras verso,

su ramo tomó forma

y fue creciendo.


Preciosa rosa,

sin rima y contenido

muy variopinto.


Había estrellas

charlando en una noche

a los humanos.


Había niños

que estaban en la cama,

quizás soñando.


Y había ojos

buscando en las tinieblas

algún mensaje.


Por eso el grito,

un tanto desgarrado

de aquel poema.


"Vísteme aprisa,

la noche ya comienza

y alguien me espera".


Rafael Sánchez Ortega ©

09/03/23

miércoles, 8 de marzo de 2023

5.405 - NUEVOS COLORES...



Nuevos colores

nos dejas, primavera,

en unos días.


Ya te esperamos

después del largo invierno

que se despide.


Hay añoranza

por ver tu colorido

y de embriagarnos.


Oír la música

de pájaros errantes

que aquí regresan.


Mirar las nubes

vestidas con sus gasas

primaverales.


Cerrar los ojos,

sentir volver los sueños

de otras jornadas.


Y conquistar

la gracia y simpatía

de los amigos.


Porque el color

es síntoma de fiesta

y de alegría.


Gritan las almas,

los cuerpos se estremecen

con tanta magia.


Nuevos colores

que esperan, impacientes

¡las golondrinas!


Rafael Sánchez Ortega ©

08/03/23

martes, 7 de marzo de 2023

5.404 - CALLES ESTRECHAS...



Calles estrechas,

casitas deslucidas,

aquí y allá.


Es donde vivo,

sin plaza y sin iglesia,

pero es mi aldea.


Viejo terruño,

decían los ancestros,

con mucho orgullo.


Y los recuerdo

charlando en un descanso

junto a la fuente.


El bebedero

de vacas y de asnos

en el camino.


Caras curtidas

con labios temblorosos

mientras fumaban.


Aquel cigarro

sacado con orgullo

de la petaca.


Y aquel mechero

de yesca, inconfundible,

que no fallaba.


¡Calles, callejas,

rincones de mis sueños

y de mi aldea!


Rafael Sánchez Ortega ©

07/03/23

lunes, 6 de marzo de 2023

5.403 - ERA LA ACERA...



Era la acera

del viejo callejón

hasta tu casa.


Hoy la recuerdo,

la traigo a la memoria

y con tus pasos.


Veo la tarde

de un día de verano

que fui a verte.


También mañanas

de misas y domingos

que compartimos.


Éramos niños

vendiendo la inocencia

con nuestros ojos.


Porque las manos

se unían y buscaban

en ese tiempo.


Era el reflejo

y el sello de principios

y educación.


Nuestra amistad

basada en el cariño

era muy tierna.


Así crecimos

y nada cuestionamos

porque era justo.


Pero la vida

rompió tanta belleza

cuando crecimos.


Se marchitaron

de pronto primaveras

y poesías.


¡Cuánta nostalgia

me ofrece el callejón

cuando le miro!


Rafael Sánchez Ortega ©

06/03/23

domingo, 5 de marzo de 2023

5.402 - EN AQUEL PUENTE...



En aquel puente

dejamos las promesas

en dos candados.


Fueron testigos

del acto, tan sencillo,

de nuestro amor.


Y se quedaron

en una barandilla

de cara al viento.


Mientras, nosotros,

volvimos a la vida

y al día a día.


Pasaron años,

y en ellos mil sucesos

que nos cambiaron.


Pero un buen día

al puente regresamos

sin proponerlo.


Allí encontramos

las huellas de un pasado

con cicatrices.


No entraban llaves,

que hubieran liberado

tanta agonía.


Y se miraron

tus ojos y los míos

muy resignados.


Porque el amor

fundido y, sin palabras,

allí dormía.


Rafael Sánchez Ortega ©

05/03/23