viernes, 31 de mayo de 2013

NO QUIERO RECORDAR TIEMPOS PASADOS...


No quiero recordar tiempos pasados
ni volver a sentir aquella espina,
que forzó, con su punta, que mi sangre,
galopara en la vena malherida.

Yo prefiero la brisa y el salitre,
humedales del norte de castilla,
los desiertos sin nombre de la estepa
y aquel beso que dejan las marismas.

Porque el tiempo pasado, está pasado,
y no vale tomar esas reliquias,
como llama que avive los recuerdos
y a las almas las cubra de ceniza.

Yo prefiero que siga en su letargo,
el actor y el lector de cada día,
el sujeto que empieza las mañanas,
y comienza una página en su vida.

Porque todos tenemos un pasado,
un rincón sacrosanto de vigilia,
un pedazo de tierra calcinada
entre medio del lodo y de la arcilla.

Yo prefiero que nadie me despierte
el pasado con tanta margarita,
y que deje los sueños en el bosque
junto al haya, el roble y las encinas.

...Pero puede que nada lo detenga
y el pasado se vuelva fantasía,
y revuelva desvanes y baúles
produciendo que sangren las heridas.

Yo quisiera pararlo con mi espada,
hacer frente a su carga tan maligna,
sonreír, a pesar de la derrota,
y avanzar nuevamente por la vida.

Es posible que el tiempo y los recuerdos
se apoderen del alma y sus aristas,
y la lleven, tal vez, a los infiernos,
a la danza macabra en que palpitan.

Pero quiero creer, que en tu regazo,
me darás ese beso que precisa,
este alma, que pide, que el presente,
amortice un pasado que agoniza.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/05/13

jueves, 30 de mayo de 2013

ERA UN NIÑO QUE ANDABA SUSPIRANDO...


Era un niño que andaba suspirando
y escribiendo sus penas en endechas,
un antiguo juglar de las palabras
y un poeta, sin más, de las estrellas.

Era un sueño fugaz en una noche
con la luz sin igual de los cometas,
una nota del tiempo y de la infancia
recogiendo relatos de sirenas.

Era el mar soñoliento y en letargo,
letanía en resacas y mareas,
la asonancia de ritmos y de versos
que llegaban en paz hasta la arena.

Eran sombras apenas perseguidas,
soledad en farolas muy coquetas,
con el halo invisible de las musas
regalando figuras en la acera.

Eran losas sagradas, perfumadas,
que yacían durmiendo en las iglesias,
sobre restos sagrados, que en el polvo,
descansaban ajenos a la tierra.

Era el arpa adosada en una esquina,
el piano de cola tan estrecha,
la batuta esperando que una mano
comenzara su danza con la orquesta.

Era un hombre avanzando por los campos
arrastrando sus pasos por la senda,
y, a su vez, bajo el polvo y las pestañas,
unos pies enmarcaban a sus huellas.

Era el alma dormida del artista
musitando susurros en la siesta,
mientras cerca, los juncos temblorosos,
vigilaban la paz de la ribera.

Y era, al fin, aquel hombre de La Mancha,
el Quijote buscando a Dulcinea,
en "erales" y tierras de molinos
con locura de amante, insatisfecha.

Porque el ser que buscaba en el cuaderno
aquel niño que amaba las estrellas,
el poeta que algunos le llamaban
y el fugaz trovador de algunas letras,

"...era un niño que andaba suspirando
un zagal con la tinta en su chaqueta,
una mancha de un verso desprendido
como un beso entre rosas y azucenas..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/05/13

miércoles, 29 de mayo de 2013

YO NO SÉ SI ESCUCHASTE...


Yo no sé si escuchaste
aquel grito y tu nombre,
más si sé que las rosas
escucharon mis voces.

Pero todo fue en vano,
en el día sin nombre,
y quedé solitario
con las olas que rompen.

Yo escuché los susurros
de los bosques sin nombre,
y el lamento sublime
que dejaban los robles.

Los extraños latidos,
del reloj que conoces,
señalaron las horas
omitiendo tu nombre.

Fue quizás un chasquido
del relámpago enorme,
el que abrió las ventanas
pronunciando tu nombre.

Fue tal vez la garúa
con su llanto en la noche,
quien rasgó tus oídos
murmurando mi nombre.

Y también la fortuna,
y con ella el desorden,
avivaron la llama
musitando mi nombre.

"...En un día cualquiera
te llamé, como entonces,
y las rosas lloraron
silenciando tu nombre..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Huesca, 26/05/13

martes, 28 de mayo de 2013

UNA DULCE PROMESA...


Una dulce promesa
me llegó con la luna,
en sus rayos de plata
que sembraron mil dudas.

Precisaba el aliento
y también la frescura,
de ese labio impaciente
que entregaba la luna.

Pero todo fue en vano
y volvieron las brumas,
con las nubes inquietas
que ocultaron la luna.

Supliqué en el silencio
y recé a las alturas
por el rayo de nieve
que ofrecía mi luna.

Recibí por respuesta
unas gotas de lluvia,
como un llanto que al cielo
le dejaba la luna.

Y quedé suspirando
en cruel calentura,
con un sueño impaciente
y sin rayos de luna.

Me dormí con el llanto
y también con mi pluma
y unos versos sin nombre
que añoraban la luna.

Más surgió la sorpresa
y quizás la fortuna,
de escuchar la guitarra
una noche con luna.

No sé bien los misterios
de la excelsa locura,
ni que cuerda ha tocado
la guitarra a la luna.

Pero sé que me ha vuelto
la promesa fecunda,
en la nota rasgada
de otro rayo de luna.

"...Corazón que galopas
por ardientes llanuras,
ven a mí con tus besos
y tus rayos de luna..."

Rafael Sánchez Ortega ©
Huesca, 25/05/13

viernes, 24 de mayo de 2013

SE QUEDARÁ GRABADO EN EL CEREBRO...


Se quedará grabado en el cerebro
un grito pronunciado sin palabras,
la eterna soledad de los ausentes
carentes de latidos y en la nada.

Sacude ya la culpa con los miedos
y busca simplemente en las entrañas,
las olas y resacas tan profundas
causantes de las dudas de tu alma.

Atrévete a mirar esas pupilas
que otean, a su vez, en la distancia,
tratando de encontrar en el cuaderno
las gotas con la esencia que proclamas.

Los versos desgarrados de la vida,
las letras vacilantes, descarnadas,
que un día recogiste por los campos
sacándolas del fango y las cloacas.

No quiero que te quedes con el miedo
ni tiembles cuando suenen las campanas,
las olas de la vida son eternas
igual que las mareas y resacas.

Un día sentirás en lo profundo
un grito, como el eco de la infancia,
la súplica sin nombre ni destino
que avive los rescoldos y las llamas.

El grito de los pobres de la tierra
que piden la limosna tan ansiada,
el pan y la escudilla de alimento
que tape las vergüenzas de sus lágrimas.

El grito de los niños sin cariño
que anhelan la caricia limpia y clara,
aquella que olvidaron, con las prisas,
los padres, presurosos, en sus casas.

El grito de ese Amor, al que negamos,
la entrega y sacrificio por su causa,
quizás porque queremos la evidencia
de vidas transitorias, ya marcadas.

"...Se quedará grabado en el cerebro
un nombre y una imagen que reclama,
pidiendo que la saques del silencio
y calmes las pasiones de su alma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/05/13

jueves, 23 de mayo de 2013

NO ES PECADO QUERER COMO TE QUIERO...


No es pecado querer como te quiero
ni tampoco sentir tanta alegría,
es pasión que preciso y que venero
y que ansío ofrecerte día a día.

Pero quiero pecar porque me muero
y saciar a la sangre que pedía,
que te lleve a lo alto del sendero
a sentir tu pasión junto a la mía.

No es pecado, mi amor, y tú lo sabes,
porque tienes la prueba y la vehemencia
que despierta tu cuerpo con sus llaves.

Es pasión y es amor esta presencia,
es la unión tan perfecta de dos claves
que en el sexo han perdido su inocencia.

Rafael Sánchez Ortega ©
23/05/13

miércoles, 22 de mayo de 2013

AFUERA SE QUEDARON LAS SANDALIAS...


Afuera se quedaron las sandalias
cubiertas con el fango y por el lodo,
el piso desgastado de las suelas
reflejan tantos pasos espinosos.

Adentro, en la posada, el peregrino
termina su comida con gran gozo,
el plato con la sopa tan caliente
anima los colores de su rostro.

Entonces, cuando sacia su gaznate,
la copa con el vino tembloroso,
revive los momentos del pasado
y el tiempo de cruzar tantos arroyos.

Recuerda que ha perdido la inocencia,
el ciclo tan vital y del asombro,
los años de la escuela y del colegio
quedaron sepultados un otoño.

Recuerda que la vida es un instante,
segundos que se pasan en un soplo,
fragmentos de un presente que se aleja
e instantes de un futuro que es tan corto.

Sus ojos se adormecen en silencio,
mirando al infinito muy absortos,
quizás a ese mañana que no llega,
quizás a ese pasado que está roto.

No sabe dónde están las fantasías,
ni el bosque de las Hadas y los Gnomos,
ni sabe si ahora brillan las estrellas
o existen en el mundo los tesoros.

El velo que ha quedado en su memoria
es niebla transitoria de unos pocos,
aquellos que lucharon y perdieron
soñando con cometas y con globos.

Nostalgias de los días juveniles,
retazos de ese mundo de los locos,
los lazos que le unían a la luna
en cuentos con los cielos en agosto.

Por eso cuando suena la campana
llamando hacia la paz del refectorio,
se inunda la conciencia de ternura
y brisa, que sofoca los sollozos.

Apela el peregrino al poco tiempo,
y el mismo se diluye tan valioso,
que el beso sabe dulce y soñoliento
a un labio que ha pasado de reojo.

"...Afuera se quedaron las sandalias
y el paso más bien lento y sin adornos,
el cuerpo pide paz y un buen descanso
y el alma, el descansar sobre otro hombro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
22/05/13