viernes, 11 de febrero de 2022

4.956 - LA VIDA...



La vida nos enseña que no se puede jugar 

con los sentimientos de las personas 

ya que los corazones sufren y salen heridos 

con unas cicatrices que son difíciles de curar.


Al parecer, siempre quedan recuerdos y nostalgias

que causan heridas

y éstas supuran y dejan huellas, 

remordimientos en lo que debía hacerse 

y no se hizo, 

en lo que se debía pensar y no se pensó, 

y en lo que se debía sentir y no se sintió

por tener el alma confundida.

 

Pero así es la vida y ésta continúa. 

No se detiene ni se para. 

El tren prosigue su camino 

y las estaciones pasan a nuestro lado 

como fantasmas. 

Porque nosotros vamos en ese tren de la vida,

con la frente apoyada en la ventanilla 

mientras vemos figuras borrosas, casas y árboles 

que van quedando atrás, 

igual que sendas y caminos 

que conducen a los mayores,

y a los niños,

a mil sitios diferentes.


El tiempo corre y se desliza 

y nosotros vemos como los días del calendario 

son arrancados por una mano invisible 

y se juntan, en el suelo, 

con las hojas de los árboles 

que arremolina el viento de septiembre. 


Es otoño 

y los sentimientos se agitan nuevamente. 

El alma se duerme 

y el corazón palpita. 

Pronuncia un nombre. 


Es un susurro involuntario,  

como un suspiro solamente. 

Y detrás, 

en la cabeza soñadora, 

una figura se muestra, 

primero borrosa y luego con gran fuerza. 


Hay una voz que cobra vida, 

una sonrisa altera la noche 

y una mano se acerca a mi mano...


Sé que estoy soñando y no quiero despertar. 


Quiero dormir eternamente con estos versos

y en este regazo que llega a mi lado.


Quiero embriagarme con la "nana" 

que sale de sus letras

y con las notas mágicas de un piano 

que acuna mi cuerpo 

mientras siento la mano "divina" que pulsa sus teclas

y va escribiendo, sin tinta, 

en mi alma 

lo que ansía y desea la suya.


Rafael Sánchez Ortega ©

19/01/22


(Parte adaptada de un escrito de fecha 21/09/14)

6 comentarios:

  1. Un escrito que es una oda a la vida y los sentimientos, esos que dejan huella.
    Con ellos nunca se debe jugar, ya que el daño puede ser irreparable. Te felicito estupendo escrito. Un abrazo Rafael.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Campirela, por detenerte en estas letras.
      Un abrazo en la noche.

      Eliminar
  2. La vida es una gran maestra, si algo no aprendemos, nos lo repite. Bello tu mensaje poético, amigo Rafael.

    Mil besitos en la noche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras Auroratris.
      Un abrazo en la noche.

      Eliminar
  3. La vida corre, se desliza, a veces se duele, otras se ríe.
    No conozco un corazón que no esté herido.
    Has recorrido el tiempo, la vida, el sentir.

    Abrazo, Rafael.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nuevamente me alegro de lo que dices, Verónica.
      Abrazo.

      Eliminar